La bancarrota de Think se lleva por delante al fabricante de baterías Ener1

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Al final la quiebra de Think ha terminado llevándose por delante no sólo al pequeño fabricante de vehículos eléctricos, sino también a su proveedor de baterías, cuya matriz Enerdel había adquirido los restos de la compañía noruega durante la liquidación para resarcir sus pérdidas como buenamente podía y tratar de relanzar la marca.
Ener1, especializada en la producción de acumuladores de iones de litio para la industria de la automoción, se ha acogido a la protección por bancarrota con la esperanza de refinanciar una deuda de 81 millones de dólares. Gran parte de este agujero se debe al fracaso comercial de Think, después de todo uno de sus grandes compradores (estimular tus ventas financiando a tus clientes no parece una práctica comercial especialmente brillante), pero Ener1 también cita la importante competencia surcoreana, que ha conseguido hacerse con un importante pedazo del pastel eléctrico ofreciendo baterías de alta capacidad a precios más ajustados.
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Así las cosas, no parece que ninguna de las dos compañías tenga un gran futuro por delante. Veremos si consiguen salir adelante de alguna forma o si el principal accionista de ambas, el inversor ruso Boris Zingarevich, no termina tirando la toalla. Con las principales marcas automovilísticas dibujando ya de forma nítida sus planes eléctricos, cualquier pequeño fabricante que no se llame Tesla o Fisker lo tiene más que crudo.
