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Respuestas a Marchionne: Opel no está en venta, y PSA "no ve el momento adecuado"



Ayer te contábamos que Sergio Marchionne estaba "a la búsqueda y captura" de un nuevo socio para su grupo Fiat-Chrysler. A pesar de lo que se haya podido comentar, a nadie se le debe escapar que cuando Marchionne habla de "socio", "partner", "aliado", deja entrever claramente la sana intención de no comprar otra compañía, sino buscar una alianza un poco en la línea Renault Nissan, a través de la cual compartir esfuerzos, plataformas, desarrollos e inversiones.

Los socios potenciales que se han puesto sobre la mesa son PSA, Suzuki y Volvo, a los que luego se añadió Opel, en el caso de que GM se quisiera deshacer de su compañía alemana. Pues bien, el baile ha comenzado. General Motors ha confirmado que "no tiene intención alguna" de vender Opel, y pretende mantenerla bajo su control, con un potente plan de reestructuración para convertirla en un negocio viable.

Volvo está descartada como "actor principal", ya que no posee la masa crítica que Marchionne busca, aunque eso no quita para que se le licencie la plataforma del Dart para la fabricación de la próxima generación del C30.

Del resto de alternativas, sabemos la delicada situación respecto a Suzuki, debido a sus escarceos con su todavía socia Volkswagen, y nos queda PSA.

Los franceses han fabricado durante 2011 3,5 millones de coches, con una caída del 1,5% sobre 2010, y todavía preveen un recorte más serio para 2012. PSA está trabajando a destajo para eliminar el excesivo peso específico de sus ventas europeas, diversificándose hacia Asia y América del Sur. El objetivo es que el mercado exterior acabe representando para PSA el 50% de sus ventas en 2015, y el 66% en 2020.

Pero entre tanto, a nadie se le escapa que una alineación estratégica PSA-Fiat-Chrysler podría ser la solución para la amortización de desarrollo de plataformas, y el escalado de costes en compras de componentes. Si sumamos las cifras de PSA con las de Fiat-Chrysler, tenemos sobre la mesa los famosos ocho millones de coches al año que Marchionne quiere para 2014, y no es casualidad.

El problema es que Marchionne quiere asociarse con su nuevo "compañero de viaje" antes de sacar a Chrysler a bolsa, y eso implica hacerlo antes de que acabe 2012. Pero entre tanto PSA comenta que "ahora mismo el momento no es adecuado para cualquier proceso de fusión o asociación".

Es más, hay otro problema, y es que Marchionne sigue afirmando que el exceso de producción de coches por los fabricantes europeos hace que haya una guerra de precios tal que los beneficios por coche vendido en casos concretos sean bajos, o directamente nulos. Esta guerra de precios "no es sostenible a largo plazo", y según Marchionne, la única manera de acabar con ella es racionalizar la capacidad productiva europea. Opel y Fiat ya han cerrado una fábrica cada una en los últimos tiempos, y según Marchionne, "ahora le toca a Francia cerrar una planta, si no queremos tener un problema a largo plazo".

Claro, con Marchionne diciendo eso mientras intenta asociarse con los franceses, es de comprender el recelo de PSA.

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