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Fiat busca un tercer pilar para su grupo, PSA y Volvo, los candidatos



Diría que Marchionne es a los periodistas de la prensa económica del motor lo que Justin Bieber (¿se escribe así?) es a las quinceañeras. Cuando aparece en un Salón, se forma un corrillo a su alrededor de personajes ansiosos por captarle en fotos, escuchar sus impresiones y palabras, sus ironías... Hemos llegado a un nivel en el que la publicación sobre la industria de la automoción más prestigiosa del plantea habla ya hasta de su "look".

Pero es que el tipo no defrauda. Con motivo del lanzamiento del Dart, el señor Sergio se pasó por el Salón de la gran capital automovilística del mundo, y soltó, como viene siendo habitual, una buena tirada de información para dar gusto a nuestros paladares.

Empezando por el principio, Marchionne confirmó sus predicciones de que en 2012 el mercado europeo, en el mejor de los casos, se estancará, lo que afectará a sus predicciones globales de crecimiento para el grupo Fiat Chrysler, proyectadas hasta los casi seis millones de coches anuales, y ahora recortadas en casi un millón.

Ante la teoría de Marchionne, cualquier grupo que produzca menos de ocho millones de coches al año se verá en apuros a medio o largo plazo, por no poder amortizar las inversiones exigidas para mantenerse en la cresta de la ola tecnológica.

Con Volkswagen, Ford, Toyota, Hyundai, GM y Renault-Nissan colocados en camino de conseguir o afianzar dicha cifra de producción anual, Marchionne ve imprescindible hacer algo para conseguir que Fiat-Chrysler esté en esa línea, y para ello ahora habla de lo que hace unos meses descartaba completamente.

Según Marchionne, en un corto plazo de tiempo, antes de que Chrysler salga a bolsa (y esto sucederá en 2013), su grupo podría buscar un nuevo "partner" con el que asociarse para tratar de conseguir el peso específico necesario para garantizar la supervivencia a largo plazo, y por ende, la rentabilidad.

Y es hablando de esto cuando aparecen varias posibilidades en el horizonte. De una parte está la sufrida PSA, de la que se ha rumoreado en recientes fechas que se había reunido para discutir este tema con el Grupo Fiat, cosa que Marchionne ha negado categóricamente (afirma haber cenado en Detroit con el jefe de Peugeot, pero sin hablar del tema), pero vaya usted a saber... El caso es que PSA cuenta con una gama fuerte en los mismos puntos que la de Fiat, y al mismo tiempo tiene una asociación en marcha ya con Mistubishi, y otra con BMW, lo cual parece complicar un matrimonio con los italianos. Eso sí, que nadie olvide que Peugeot es el segundo mayor fabricante de coches de Europa, y podría dar la masa crítica a un grupo capaz de rivalizar con VAG.

En todo caso, de llegar a un acuerdo, la idea podría pasar por compartir plataformas para crear nuevos utilitarios amortizando la inversión, compartir mecánicas (PSA está necesitadísima de mecánicas de gasolina, de las que ya casi carece completamente), y racionalizar la producción (traduzcase esto en el cierre de alguna planta por parte de los franceses).

Otro firme candidato, y este podría resultar más obvio, podría ser Volvo, que ya ha confirmado que está buscando un socio industrial para materializar su próxima generación compacta. Y es que ahora va a salir al mercado el nuevo V40, el hermano del C30 en cinco puertas, al tiempo que este último recibe un nuevo lavado de cara. Este nuevo refresco dará vida hasta 2017 a los compactos de Volvo, pero a partir de ahí necesita actualizarse, y para ello necesita de un socio estratégico.

El tema es que con Ford fuera de su accionariado, y asociada con Geely, que carece de capacidad para proporcionar una plataforma a la altura de las circunstancias, Volvo podría recibir de Fiat la misma plataforma del Dart, derivada del Giulietta, al tiempo que la Fiat pone con ellos un pie en el acceso al mercado asiático. Pero que Volvo sea parte de Geely complica sobremanera la situación.

Otra de las posibilidades podría pasar por un refortalecimiento de la relación con Suzuki, algo viable siempre que Volkswagen se salga del accionariado de los nipones, algo que deberá decidir un juez, lo cual puede alargar, y mucho, la operación, hasta hacerla inviable. Suzuki daría acceso a mercados estratégicos en Asia donde el Grupo Fiat carece de fueza, mientras Fiat podría aportar plataformas y bases para un futuro brillante para Suzuki, sin un solape exagerado. Parece la fórmula ganadora, pero la posición de VAG complica y mucho todo.

Pero claro, ¿qué otra alternativa tiene Fiat si no para buscar un tercer pilar? Fabricantes aislados que no formen ya parte de grandes grupos apenas quedan, y Mazda, que puede ser uno de los que se nos puede ocurrir, ya ha demostrado que quiere tirar por el camino de ir sola, y hacer sus propios pinitos con plataformas ultra-modulares. Y esto no es moco de pavo, porque si la fórmula de Mazda funciona, demostraría que con menos de dos millones de coches al año producidos, un fabricante puede subsistir, tirando por tierra las estadísticas de los más ilustres analistas del mundo del motor.

¿Te atreves a hacer una apuesta por otro posible socio para Fiat?

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