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Presentación en Cascais: Gama Z.E. de Renault


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Según la Comisión Nacional de la Energía en el año 2020 un tercio de los vehículos nuevos que se vendan en España serán eléctricos. Pensar en cifras reales es adelantar demasiado, sobre todo en este complicado periodo de recesión económica por el que está pasando el país y que no sabemos dónde nos llevará. No cabe duda de que son datos demasiado optimistas.

No, no te quedes pensando en que soy un tipo negativo. Simplemente baso la afirmación en la realidad que hemos vivido hasta hoy; de los 20.000 eléctricos que se tendrían que vender en todo el 2011 según los planes iniciales del Ministerio de Industria, tan sólo 295 han encontrado un nuevo hogar más allá del concesionario, y desde luego la cantidad restante no se colocará en los próximos dos meses ni de lejos.

Viendo así las cosas podrías también pensar que en España la conciencia ecológica gusta siempre y cuando no nos haga rascarnos el bolsillo, pero si te comento que en el resto de Europa está pasando lo mismo se te acaba el argumento (los eléctricos sólo suponen el 0,07% del total de ventas, es decir, prácticamente nada).

Pese a un panorama que parece más bonito en la teoría que en la práctica, los distintos fabricantes siguen trabajando en nuevos proyectos. "Los eléctricos serán el futuro en muchas ciudades" afirman muchos responsables de producto. Renault, muy involucrada con todo aquello que ayude a mejorar el medio ambiente, lleva varios años desarrollando y poniendo a punto este tipo de vehículos.



El fabricante francés anunció una gran ofensiva de productos eléctricos hace ya unos años, si bien no ha sido el primero en llegar al mercado. Salvando a la minoritaria Reva y algunas realizaciones de especialistas como Micro-vett, este segmento fue inaugurado a gran escala con el lanzamiento de los Th!nk City. Poco después serían los Tesla Roadster, Mitsubishi i-MiEV, Peugeot iOn y Citroën C-Zero los que llegarían al mercado y, en este mismo 2011, también Nissan comenzando la distribución para empresas y particulares de los Leaf.

Los siguientes en llegar han sido los Renault Kangoo y Fluence Z.E., dos vehículos que podían reservarse desde hace ya un año, pero que sin embargo no han llegado a los concesionarios hasta ahora. Ofrecer dos modelos del tirón es un ya una apuesta arriesgada, pero la firma francesa no sólo no se ha conformado con estos sino que en poco tiempo también estarán los pequeños Twizy como alternativa a las motos y al Smart (y del que ya hay 317 reservas en firme en España), y el bonito Zoe, un polivalente del tamaño de un Clio pero con estilo, diseño y tecnología diferenciada. Nace como eléctrico y no habrá otra alternativa para su movilidad.



Tanto el Fluence como el Kangoo en su versión eléctrica no son desconocidos para mí. Hace poco más de un año Renault nos llevó a París para ponernos a los mandos de estos modelos. En configuración de prototipo muy avanzado, pero sin dejar de ser costosísimas unidades, pude comprobar las virtudes y defectos de estos vehículos de refilón. Fue un recorrido corto, quizás muy escaso para ir valorando realmente su utilidad y me quedé con ganas de más.

Hace un par de días Renault volvió a convocarnos a todos los medios que centramos la atención en el mundo del motor y las tecnologías verdes. Ya sin tanto miedo en el cuerpo por aquello de no accidentar uno y tener que dejarles un riñón en compensación, el panorama ha cambiado para mejor, sobre todo si el lugar elegido para realizar el contacto está tan bien preparado y adaptado a ellos como Portugal. Mientras que en Madrid los puntos de carga son realmente escasos, en Lisboa y alrededores no sólo no es complicado localizarlos, sino que están bien repartidos y la gente por término general respeta las plazas de aparcamiento. También me resultó curioso que en cuestión de 10 km me cruzase con tres Nissan Leaf (de distintos colores), un Mitsubishi i-MiEV y dos Peugeot iOn.

Casualidad o no, parece que el éxito de un eléctrico no depende tanto del precio del vehículo en sí, sino de los impuestos que gravan a los automóviles. Y explico el motivo: en Portugal las tasas impuestas hacen que cualquier turismo compacto ya sea bastante caro mientras que los eléctricos, que parten de un coste de fabricación mayor, al contar con ayudas terminan costando incluso menos, resultando más competitivos. Un Fluence Z.E está disponible en el país vecino desde 21.800 € mientras que el 1.5 dCi de 90 CV equivalente ya roza los 25.000 €. Hay poca diferencia, pero se nota y aunque en el eléctrico hay que sumar el alquiler mensual de las baterías, para el consumidor visualmente es más atractivo. En España el mismo Z.E arranca en los 19.800 € con la subvención, pero sin embargo el diesel de similares características se consigue por 17.700 € (20.700 € sin el descuento actual). Esto ya es un hándicap para el consumidor.



Volviendo al tema, decía que tras esta última toma de contacto mis sensaciones son mucho más positivas. Tanto el recorrido marcado como las posibilidades de conducirlo sin que nadie controle todo lo que haces está claro que deja una libertad absoluta para poder valorarlos en idénticas circunstancias que cualquier otro modelo, ya sea gasolina o diésel. Sí, es cierto que su principal pega reside en la autonomía, pero hay que recordar que la utilización de un coche en el día a día no implica largas distancias salvo en contadas profesiones (comerciales, repartos entre provincias, etcétera).

De momento Renault ha tenido muy claro que el precio final es importante para el consumidor y ha elaborado la que posiblemente sea la mejor fórmula actual para conquistar clientes: venderte el coche y alquilar lo que luego eleva realmente la tarifa, que no es otra cosa que la batería.



Llegado a este punto estoy seguro de que tendrás mil dudas, así que trataré de formular y responder las preguntas más frecuentes.

¿Qué es lo que compro y qué no?

Es sencillo y lo explicaré de la manera más clara posible. Lo que estas comprando realmente y es de tu propiedad es el coche en sí (carrocería, chasis, motor eléctrico y equipamiento). Por ejemplo en el caso del Fluence Z.E Expression, es lo que te llevarías a casa por los 19.800 € que cuesta una vez descontada la subvención. Bueno, siendo realistas no llegarías a casa pues sin batería el coche no podría salir del concesionario. Este acumulador eléctrico, de iones de litio-manganeso es muy costosa de fabricar, así que para evitar que se dispare el coste inicial, Renault propone un contrato de alquiler. Siguiendo con el ejemplo de la berlina, el coste mensual de la misma, IVA incluido, es de 82 €/mes para un periodo contratado de 36 meses y 10.000 km anuales (es decir, 30.000 km al final del periodo). Si te pasas de los km, habrá que abonar un kilometraje adicional (0,08 €/km para un contrato de 10.000 km anuales). Si no llegas, no pasa nada (es algo injusto, sí).

¿Y si se rompe la batería?

No sucedería absolutamente nada. Renault es la propietaria de esa unidad y como ha de cumplir el contrato formalizado de 36 meses, deberá sustituirla por una nueva. Es más, si por ejemplo no se rompe pero notas que ha perdido eficacia, la firma podría reemplazarla si se comprueba que no puede garantizar que funcione al menos al 75% de su capacidad.

¿Dónde lo puedo arreglar en caso de avería?

La adquisición de un eléctrico podrá realizarse en cualquiera de los concesionarios de la marca. Sin embargo para las reparaciones no será tan sencillo y habrá que acudir a un punto en el que tengan el material y personal cualificado para solucionar los problemas. No es excesivamente limitativo pues habrá bastantes centros autorizados y expertos repartidos por toda la geografía. En el caso concreto de España de momento se desconoce el número total de talleres habilitados para tal fin, pero sí se sabe que habrá 78 técnicos formados para resolver cualquier imprevisto. En Francia la cifra se eleva hasta los 172 expertos y 204 centros. Según se vayan vendiendo unidades, estos números irán en aumento.

Es interesante saber que durante el tiempo que el vehículo esté en el taller, el cliente dispondrá de un vehículo de sustitución independientemente de lo que dure la reparación. Lo que no sabemos es si será térmico u otra unidad eléctrica.

¿Cuál es el ciclo de vida de la batería?

Tras muchas pruebas con 100 unidades que han recorrido más de cinco millones de kilómetros, las conclusiones son bastante buenas. Se cree que al final de la vida natural del vehículo, fijada en unos 10 años, la batería todavía pueda estar al 75% de sus posibilidades.

La visión en un periodo más corto asusta un poco más. Se supone que aquellos usuarios que hagan 15.000 al año, cuando lleven cinco con su coche seguirán conservando un 80% de la capacidad, es decir, se habrán realizado unas 750 cargas. La mayor pérdida de eficiencia se produce al principio, aunque luego se estabiliza.

¿Qué ocurrirá si Renault desarrolla una batería de mayor autonomía?

Sería una de las mejores noticias que podrías recibir, pues tanto Fluence como Kangoo y el resto de modelos Z.E. están preparados para el futuro y se ha previsto que con el tiempo la tecnología permita nuevas opciones, entre ellas baterías con mayor capacidad. En ese caso la actual de tu vehículo sería sustituida por la de mayor capacidad. Un claro ejemplo de evolución es que cuando el Zoe salga a la venta dentro de un año aproximadamente, ya existirá la posibilidad de realizar cargas rápidas, algo que en Kangoo y Fluence por el momento no está contemplado.

Thierry Koskas, Director del Programa Vehículo Eléctrico de Renault, cree que para el año 2020 se podrá doblar la autonomía actual, rondando los 300 km con una sola carga. Lo más importante es que los costes se irán reduciendo, al igual que el del resto de los componentes y del propio motor eléctrico. Espera que en 2015 la producción de un eléctrico sea lo suficientemente competitiva en los costes para no tener que depender de las ayudas.

¿Qué pasará con las baterías al final de su ciclo de vida?

Cuando las baterías de los vehículos eléctricos ya hayan perdido eficacia para proporcionar las prestaciones que se demandan en un vehículo, serán reutilizadas como acumuladores de energía (ya sea en solitario o agrupadas en bloques) por ejemplo en los molinos de los parques eólicos. Lo que se hará al final de la vida útil será desguazar las distintas partes y posteriormente dar salida a aquellas que tengan validez de uso, reciclando las restantes.



¿Y si no falla la batería, pero sí el motor eléctrico?

En este caso, Renault dispone de una garantía para el bloque eléctrico y aquellas piezas que lo componen de cinco años. No hay que confundir esta garantía específica con la del resto del coche, que será de dos años en el caso de España (por ejemplo en Reino Unido es de tres, pero esto es extensible a toda la gama Renault por cuestiones de marketing propias de aquella filial).

¿Es caro el mantenimiento?

Posiblemente uno de los aspectos que más puede preocupar al cliente interesado en un eléctrico es el mantenimiento. Parece que tendemos a pensar que lo desconocido siempre sale más caro, y en el caso de los vehículos eléctricos no es así. Según las estimaciones de Renault, tanto Fluence como Kangoo en sus versiones Z.E. serán aproximadamente un 20% más baratos que el equivalente con motor térmico. Hay que tener en mente que aquí no hay aceites ni filtros que sustituir, además de contar con menos piezas expuestas al desgaste.

Si deseo vender mi Z.E., ¿se sabe algo del valor residual?

Este punto es uno de los más complicados de anticipar. De entrada no debería ser muy diferente al de un térmico convencional, pero dependerá del país, la imagen de marca, la acogida que hayan tenido estos vehículos, etc. Si terminan por ponerse de moda, quizás obtengan valores mucho más altos que los de combustión, aunque esto es algo difícil de medir y calcular.

¿Qué es el Z.E. Box?

El Z.E. Box es un paquete en el que se incluye todo lo que necesitas y tienes que saber del coche eléctrico... y alguna cosa más que seguro agradeces como usuario. En el pack vienen:
  • El Fluence o Kangoo Z.E
  • Compromiso de alquiler de baterías (habrá que sumar los pagos mensuales según contrato pactado). Renault se compromete a que funcione al menos al 75% de su capacidad.
  • Servicio especial de asistencia permanente las 24 horas del día y para todo tipo de averías (sean relativas al motor eléctrico o al resto de coche) e incluso si te quedas sin carga, pudiendo ser remolcado hasta el punto de recarga más cercano siempre que no esté a más de 80 km.
  • Z.E Charge, o punto de recarga de pared para tu lugar de trabajo o domicilio. La instalación la realiza la compañía eléctrica del país o zona. Es una especie de caja preparada para que con el cable suministrado con los vehículos puedas cargar de manera rápida y sencilla el coche. Su peor punto es el coste adicional, todavía no fijado para España pero que en Francia ronda los 800-1000 €. Para su instalación y contratación, Renault realiza los trámites pertinentes.
Otro punto interesante es que se podrá recurrir a los acuerdos establecidos de Renault con las empresas de alquiler más importantes (Avis, Europcar) para contar con un automóvil térmico a un precio más ajustado. Esto permite que aquellos usuarios que realmente sólo usan el coche para desplazamientos cortos diarios no vean limitaciones en sus viajes ocasionales de vacaciones o fin de semana. Teniendo en cuenta este punto, el Fluence podría ser el único coche del hogar, pudiendo cubrir largas distancias con uno de alquiler convencional por poco dinero (interesante sólo para aquellos usuarios que realmente no hacen escapadas cada poco).

Como curiosidad, desde el smartphone o el portátil se podrá saber en todo momento el estado de las baterías y autonomía a través de una aplicación denominada "Z.E. Services". Al adquirir el pack todas las unidades vienen con el sistema de navegación específico Carminat TomTom Z.E. Live en el que se podrán visualizar los puntos de recarga más próximos compatibles con el coche, además de una burbuja que marca el radio de acción posible con la autonomía restante.



EXPECTATIVAS

Para 2012, Renault estima que en Europa habrá unos 50.000 puntos de recarga repartidos por toda Europa. Aunque parecen muchos hay que tener bien presente que la proporción no es equitativa por países y por ejemplo Portugal, Francia y Alemania ya cuentan con un gran número de ellos mientras, que en España todavía son escasos.

En algunos lugares como Dinamarca o Israel, la colaboración con Better Place permitirá sustituir la batería gastada por una recargada al 100% en tres minutos. Esta operación se realizará en electrolineras repartidas por todo el territorio y serán de gran ayuda para popularizar el coche eléctrico. Desgraciadamente no está previsto que a corto plazo se extienda a otras regiones por el elevado coste que tienen y, geográficamente hablando, sólo interesan en aquellos países en los que las distancias no son muy grandes. La parte negativa para ellos es que el alquiler de las baterías es muy superior, rondando los 220 € al mes en el caso de Dinamarca (así se consigue amortizar la elevada inversión del proyecto).

Renault estima que los usuarios optarán por realizar las cargas en casa o en lugar del trabajo en un 90% de las ocasiones. Con el Wall Box de recargas, en 6-8 horas el coche estará al 100%. Los postes situados en la calle supondrán sólo un 10%, se necesita un cable específico para poder enchufarlos y al ser algo más lentos que con el Wall Box, harán falta entre 10 y 12 horas para completar una carga. En general serán usados para cargas parciales, algo que por cierto Renault no recomienda que se haga de manera abusiva para no deteriorar la capacidad de la batería (no tiene efecto memoria, pero desde luego no ayuda a un mejor envejecimiento).

A TENER EN CUENTA...
  • La autonomía es limitada, pero Renault estima que el 87% de los desplazamientos diarios no superan los 60 km.
  • El coste de uso, si se aprovechan las tarifas nocturnas, es muy inferior al de un térmico convencional
  • Con las ayudas el eléctrico sigue siendo muy caro, aunque no tanto si se aplica una fórmula como la de Renault en la que lo más costoso (la batería) se alquila. Cierto que hay que abonar 82 € al mes, pero también hay un importante ahorro en combustible que compensa en cierto modo ese gasto extra.
  • La seguridad de los vehículos eléctricos está al mismo nivel que en un térmico. En el caso del Fluence, Renault afirma que conseguirá cinco estrellas Euro NCAP, igual que el modelo convencional.
  • El miedo a quedarse tirado no tiene sentido. Con un poco de control y sabiendo sus limitaciones, no deberías quedarte tirado. Si esto ocurriera, la asistencia incluida en el contrato a cualquier hora del día es de gran ayuda y sobre todo, tranquilizadora.
  • Pese a que se están haciendo esfuerzos en infraestructuras, siguen siendo limitadas. Por si esto no supone ya un problema importante, hay que dejar bien claro que no todo el mundo tiene plaza de garaje, dificultando las posibilidades y rango de expansión.
  • El cambio de batería en tres minutos que Better Place realizará en Dinamarca e Israel no llegará a otros países por ahora. Es caro y no interesa en países con largas distancias.

NO TE VAYAS MUY LEJOS...

Por hoy es todo lo que te voy a contar sobre la apuesta de Renault en eléctricos. En los próximos días sabrás muchas más cosas con las tomas de contacto de Kangoo y Fluence Z.E. por tierras portuguesas. Si te llaman la atención los eléctricos no te lo pierdas; esta vez sí ha sido interesante el resultado obtenido.


Texto y fotos en vivo por Enrique García, también en Facebook

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