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Contacto: Citroën DS5 Hybrid4 y 2.0 HDI 160 Sport Chic CAS


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Presentación en Niza: Nuevo Citroën DS5

Normalmente cuando hacemos una valoración de un vehículo de gran serie, tenemos en mente el coste de adquisición para situarlo en su segmento y comparar qué ofrece la competencia. Con el DS5 no podemos hacerlo así pues hasta enero no serán comunicadas las tarifas oficiales con las que saldrá a la venta en España, tomando como referencia las del mercado francés.

Desde que fuera presentado el primer DS, Citroën tenía claro que quería explotar la parte alta de los segmentos de mayor volumen con productos que complementasen a sus modelos generalistas. Así el DS3 se puede considerar "el hermano bien" del C3, y esto se repite en la comparación entre C4 y DS4. Esta distancia se aumenta ofreciendo diseños evolucionados, mayor cuidado por los detalles y los precios.


Con la introducción del DS5 y la separación de los puntos de venta con concesionarios bien diferenciados, ahora sí podemos hablar casi como si de una segunda marca se tratase. Cierto que las diferencias entre C3/DS3 y C4/DS4 no son todo lo abultadas que nos gustaría, pero con el DS5 y los futuros modelos que están por llegar, se logrará una oferta paralela muy completa e interesante. Como complemento a los propios vehículos, tanto el servicio de atención al cliente como las posibilidades de personalización estarán cuidados al máximo para que los interesados verdaderamente "sientan" que no están comprando un Citroën convencional.



Para entender el diseño final del DS5 hay que poner los ojos en el Salón del Automóvil de Frankfurt del año 2005, cuando Citroën mostró el C-Sportlounge Concept. Fue un modelo que gustó mucho a los asistentes y en consecuencia, el molde base desde el que se ha trabajado para llevarlo a la producción. Por aquel entonces posiblemente no estaría claro si se iba a lanzar como un Citroën tradicional o uno especial como pueden ser los DS, pero lo que está claro es que en diseño mantienen muchos puntos en común.



Ni es un hatchback cinco puertas de estilo tradicional ni un coupé o familiar. Juega con sus formas para diferenciarse del resto y eso es un punto positivo que lo hace reconocible al primer vistazo. Incluso desde lejos, se reconoce como un DS5.

Al natural lo más llamativo es su frontal. De morro largo y adornado con las molduras en cromo plateado -u oscuro si se desea-, se consigue imprimir un toque deportivo y elegante con acierto. Por lo que he podido ver durante el recorrido de la toma de contacto, no es un modelo especialmente llamativo, pero gusta y hay curiosos e interesados que tratan de averiguar qué modelo es.



La zaga está marcada por la luneta posterior partida en dos y dividida por un alerón de dimensiones considerables. Igualmente destaca el limpia luneta posterior, de reducido tamaño -obligado por el diseño de la propia luneta- pero que sin embargo se ha mostrado muy útil (y lo he comprobado, pues el tiempo fue terrible, con niebla y lluvia en abundancia).

Dudo mucho que con llantas de aleación de 16 pulgadas este modelo luzca tan dinámico. Más bien podría rozar incluso lo ridículo estéticamente hablando, aunque no es menos cierto que para el 1.6 e-HDI de 112 CV parece la medida más acertada.

Pero, ¿es verdaderamente un producto Premium? Si el exterior puede gustar más o menos, en el habitáculo además de un diseño innovador y atractivo, se cuenta con una terminación ejemplar, inédita hasta ahora en ningún modelo de la firma.



Los materiales que recubren las distintas superficies han sido cuidados al máximo. Por ejemplo el aluminio tratado que se puede ver en las puertas llega del mismo proveedor al que recurre Aston Martin. La tapicería en piel convencional tiene un tacto muy bueno, pero en aquellas unidades con la opcional "Bracelet", la calidad es extraordinaria. Al tacto el salpicadero y las puertas están guarnecidos con un plástico gomoso muy agradable mientras que la parte inferior de la consola central -en la parte de los pies- está forrada en moqueta, algo poco habitual incluso en las firmas premium. Al toque también me ha gustado el funcionamiento de las ruletas de climatización y los distintos botones. Sin duda alguna es una referencia en este apartado, con ajustes, remates y detalles muy pensados.



La iluminación interior, por LED, resulta muy agradable y hay que alabar a Citroën por emplear nuevos mandos no compartidos con otros vehículos de la marca -con la única excepción de las palancas en la caña de dirección-.

Pero no todo es tan bueno. La situación de los elevalunas no es especialmente cómoda y me parece preferible que sean ubicados en las puertas. Esto mismo se repite en las plazas posteriores, donde para accionarlos los pasajeros deberán incorporarse hasta llegar a la consola central. Tampoco hay asideros en el techo para ninguna plaza y, en el caso de querer abrir el portón posterior, sólo se podrá hacer mediante el mando a distancia o un botón situado en el salpicadero. La guantera principal, debido a un conducto de ventilación, ha quedado en poco menos que inservible, pues no cabe la documentación del coche. Al menos entre los asientos la guantera central es grande y se alarga por debajo de la botonera.



¿Y por espacio? El DS5 no es un modelo especialmente grande si tenemos en cuenta sus dimensiones. Hay anchura suficiente en todas las plazas, pero las plazas posteriores no cuentan con un espacio longitudinal destacable. Hay compactos con mejores cotas en este sentido.



La altura al techo, en las unidades con techo panorámico, es correcta. Aunque al volante no se roza en ningún momento, es cierto que la consola central superior rebaja un poco los centímetros y aunque no queda justo encima de la cabeza, si da sensación de quedar demasiado cerca.

En lo relativo al maletero, está en un punto medio entre un C4 y un C5. Con 468 litros declarados no habrá problemas de espacio y si se desea, se pueden abatir los respaldos de los asientos posteriores para ganar volumen. Es una pena que la banqueta posterior no sea deslizante, detalla que mejoraría la capacidad del maletero o espacio las piernas según la posición.



CONTACTO

DS5 2.0 HDI 160 FAP SPORT CHIC CAS


La primera toma de contacto la realice con el DS5 2.0 HDI 160 Sport Chic CAS. Nada más sentarse al volante lo primero que te llama la atención es la cantidad de botones que te encuentras en todas direcciones. Si miras hacia arriba la consola superior está repleta mientras que en la inferior entre los asientos, disponemos de otros tantos más la ruleta que maneja el sistema de navegación. Todos ellos se suman a los habituales de climatización y equipo de sonido, por lo que merece la pena prestar unos minutos para localizar las funciones principales.



Para arrancar el DS5 lo único que hay que hacer es pisar el pedal del freno y pulsar el botón Start situado bajo el reloj horario -de muy bonito diseño, por cierto-. Con el motor ya encendido, no escucho casi nada en el interior y tampoco llegan vibraciones de ningún tipo ni al volante ni a los pedales. Esta unidad, automática, cuenta con posibilidad de manejo secuencial pero siempre desde la palanca. Por extraño que parezca, las levas tras el volante quedan reservadas únicamente a las unidades con caja manual pilotada CMP.



Durante los primeros kilómetros el motor parece empujar con menor fuerza de lo que uno espera. Es suave y parece dispuesto, pero al presionar el acelerador no consigue una respuesta tan enérgica como cabría esperar de un dos litros con 163 CV. El cambio es lento, eso es cierto, pero funciona suave y las transiciones entre marchas las realiza con suavidad. Sólo cuando presionamos la techa "Sport" y actuamos sobre el acelerador sin miramientos, la caja se hace un lío y no sabe muy bien que marcha engranar, tomando más tiempo del debido y de manera brusca. En esta situación también aparecen vibraciones y la sonoridad es elevada. Viendo el resultado, decido realizar los cambios de manera secuencial, pero descubro qué igualmente es lento y necesita su tiempo para insertar la velocidad deseada.



Volviendo a una conducción normal, parece que la caja de cambios está más cómoda y consigue gestionar las distintas relaciones con suavidad y progresividad. Lo malo es que en todo momento he tenido la sensación de circular en un vehículo con una potencia muy inferior, en torno a los 130-140 CV y no los 163 CV anunciados. Habrá que esperar a probar una unidad manual para ver si toda la culpa es de la transmisión o si de lo contrario el motor no es todo lo brillante que debiera.



El recorrido de pruebas marcado por la organización incluía tramos de montaña, ciudad y algo de autopista. En puertos de montaña me ha parecido algo torpón, mostrando su masa en cuanto las curvas eran muy cerradas. Tampoco pude apurar demasiado sus posibilidades pues desconocía la carretera -muy estrecha en algunos puntos- y la niebla apenas dejaba ver qué había unos metros más adelante. Las suspensiones contienen muy bien los balanceos, pero al resultar duras también hacen perder cierto grado de confort que esperas en un Citroën. Sin ganar demasiado en agilidad, tampoco destaca por cómo filtra algunos baches -los grandes-. Con suelo en buen estado, sí me ha parecido que la calidad de rodadura es sobresaliente, siendo silencioso y confortable.



Por las formas del parabrisas, la visibilidad no es destacable. Al contar con doble pilar y de grosor considerable, en algunas curvas y maniobras no conseguía ver bien el entorno. A esto hay que sumar que desde el puesto de conducción tampoco se sabe dónde termina el morro, aunque aquí las unidades con el sensor de aparcamiento ayudan bastante. Igual ocurre en la vista posterior. Para aparcar la cámara se convierte en un excelente aliado que evitará algunos roces.





DS5 HYBRID4

Tras una parada para comer, el siguiente modelo que pude probar era el DS5 Hybrid4, novedad absoluta en Citroën al ser el primer hibrido que comercializan. Tras una pequeña explicación sobre el funcionamiento del sistema, salimos del restaurante rumbo al hotel.

El recorrido previsto en esta ocasión por Citroën era sobre todo urbano, y un pequeño tramo de acceso a Niza en la que poder superar los 70 km/h. La unidad que pude probar no contaba con el total de batería por lo que al poco de salir del origen el motor de combustión ya hizo acto de presencia. Lo curioso del motor diesel es que pese a ser el mismo que pude probar por la mañana con caja automática, aquí no parece tan refinado ni silencioso. Comentando esto con personal de Citroën me responden que al circular en modo eléctrico con total suavidad y silencio, una vez salta el térmico da la sensación de ser más ruidoso y tosco. Es posible que haya parte de razón en la respuesta, pero no me termina de convencer. Mi percepción fue similar a la de probar un producto que todavía no está afinado para su comercialización y necesita una puesta a punto final.

Mejor me ha parecido como resuelve la gestión electrónica el paso entre térmico y eléctrico. El conductor no tiene que hacer nada y el propio sistema según las circunstancias va buscando la máxima eficiencia. Esto claro en modo AUTO, pues en Sport la reducción del consumo queda en un segundo plano priorizando las prestaciones e instantaneidad en la respuesta. Sí se nota más alegre, especialmente por el par disponible desde muy bajas vueltas, pero tampoco vuela. El Chevrolet Volt, de concepto distinto pero precio similar, tiene una aceleración muy superior e inmediata. Además puede recorrer unos 80 km en modo eléctrico y alcanzar los 120 km/h sin que el térmico intervenga, cosa que en el DS5 se queda en sólo 4km y hasta 70 km/h, siempre y cuando se acelere con suavidad.

Lo que no tiene el Volt y añade un punto atractivo al DS5 es el sistema de tracción a las cuatro ruedas. Dado que el motor térmico entrega la fuerza al eje delantero y el eléctrico a las posteriores, esta versión puede resultar muy interesante si circulamos por zonas complicadas en invierno. Independientemente de la carga de la batería, en modo 4WD siempre habrá un mínimo de 8 kW ejerciendo acto de presencia y, por tanto, mejorando la motricidad. Esa energía se obtiene del motor de arranque-alternador en caso de que la batería no tenga carga. Si la tuviese, la potencia se eleva hasta los 20 kW (27,2 CV). En la práctica sí se percibe un mejor agarre, al menos en una rotonda donde puede probarlo, pareciendo estar más pegado al suelo.

El último modo que probé fue el ZEV, es decir, el "Zero Emission Vehicle". Aquí el motor eléctrico funciona sólo y destaca por la suavidad característica de estos bloques. Es una pena que no tenga una autonomía mayor, pues poco después de conectarlo la batería volvió a quedarse al mínimo y de manera automática se pasó al modo de funcionamiento AUTO.
Durante el recorrido de unos 43 km el ordenador de viaje marcó un consumo medio de 6,4 L/100. No es una cifra especialmente baja dadas las características del coche, pero es justo decir que el tráfico caótico de Niza por culpa de la cumbre del G20 no ayudó en los resultados.

En cuanto al resto del vehículo, el Hybrid4 es prácticamente igual a las versiones convencionales salvo por la instrumentación -que informa del funcionamiento del motor/baterías, y la eficiencia en la conducción-, la ruleta situada en la consola central que permite cambiar los modos de conducción, y el maletero, aquí algo más pequeño para dejar espacio a la batería.



Otro punto específico del Hybrid4 y que lo diferencia del 2.0 HDI de 163 CV CAS, es la transmisión. En el híbrido la caja es manual pilotada CMP y no la de convertidor de par. Cuenta con levas tras el volante de manejo cómodo -son grandes-, y la palanca en la consola es de menor tamaño.

Por ahora desconocemos el precio para España, pero esta versión en Francia cuesta 39.900 € con el equipamiento estándar y sin las opciones de las unidades testadas. Una cifra respetable justificada por la tecnología aplicada y la excelente calidad de realización del vehículo. Sigue sin convencerme el funcionamiento tosco del bloque diesel y lo ruidoso que resulta en comparación con el diesel convencional, más refinado y silencioso.





CONCLUSIÓN


Hasta que no conozcamos los precios definitivos y el equipamiento para el mercado español, sacar conclusiones del DS5 resulta algo arriesgado. Tengo claro que no será una opción para todos los bolsillos pero tampoco es el enfoque que Citroën le ha dado. Como opciones generalistas la firma propone en su portfolio los C4, C4 Picasso, C5 e incluso el próximo C4 Aircross, todos ellos como posibles alternativas más económicas y no demasiado distantes por tamaño. Sin embargo la calidad de ejecución de este DS5 sí está muy por encima de los productos citados, y eso que aquellos están a un buen nivel.



El Hybrid4 me ha dejado un poco frío, pues esperaba una finura incluso superior a los DS5 convencionales y no ha sido así. Del 2.0 HDI con 163 CV y caja automática igualmente esperaba una respuesta más enérgica y briosa, pero cumple bien en el resto de apartados con lo que se espera de un coche de sus características. De todos modos las tomas de contacto de ambas versiones me han sabido a poco y no me atrevo a dar una valoración final. De lo tangible como son la presentación y calidad, no hay dudas... De las impresiones dinámicas ya es otro cantar, algo que trataré de solventar con una prueba convencional dentro de unas semanas.


Texto y fotos en vivo por Enrique García, también en Facebook

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