Varias reclamaciones de bancarrota contra Saab, mientras su apelación sigue en marcha

Como viene siendo habitual las últimas semanas, ahora con el paréntesis del Salón de Frankfurt al margen, nos toca centrarnos un poco en la delicadísima situación de Saab y actualizar las informaciones. Como bien recordarás, la marca sueca está colgando de un hilo. Pidió la protección contra bancarrotas a través de un método de reestructuración interna, un recurso legal que le permitiría reorganizarse, negociar sus deudas, y salir adelante en el periodo de tiempo que espera hasta que las dos compañías chinas con las que tiene acuerdos en vigor tengan el OK de su gobierno para poner dinero en la marca de coches. Pero su petición fue rechazada, y tras apelarla, a lo largo de la jornada de hoy se decidirá su suerte. Si la apelación se acepta a trámite, pasarán días hasta que se articule y gestione todo. Si se rechaza su apelación, la cosa se pondrá fea y seria.
Varias compañías han pedido legalmente que Saab sea declarada en bancarrota, para liquidar sus deudas a través de la venta de sus bienes. De todas las peticiones de bancarrota que hay sobre la mesa, algunas fueron retiradas tras ponerse en contacto Saab con sus acreedores y explicarles la situación. Pero otras siguieron adelante, como las de Takata-Petri (proveedor de componentes plásticos al que adeuda millones de euros), o la de algunos empleados.
Además, entre tanto, Saab, como recordarás, consiguió 70 millones de euros en forma de crédito, contando como aval ciertas licencias de tecnologías que pasarían a manos de Youngman en breve. El caso es que con ese dinero los suecos podrían estirar un poco su situación, liquidando pagos pendientes.
¿Sobrevivirá a la "operación" Saab? ¿Morirá en el quirófano? Como ya comentamos el otro día, si la marca va a la bancarrota, lo más probable es que en la liquidación de bienes los chinos se hagan con la tecnología. La marca, como nombre, no puede ser subastada, pues la vieja Saab, la fábrica de aviones, guarda derechos sobre ella para no licenciarla a un tercero sin su consentimiento. Ahora bien, todo es negociable, y podría haber un acuerdo para que Saab volviera a licenciar el nombre para que se vuelvan a fabricar coches con su logo a medio o largo plazo.
Las cartas están sobre la mesa, y lo que no se podrá decir es que Victor Muller no trabajó a destajo por salvar a su compañía.
[Foto: Olivier Morin/AFP/Getty]
