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Contacto: Nuevos Toyota Yaris 1.33 VVT-i 7 MultiDrive S y 1.4 D4D 90


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Primera parte: Gama inicial para el mercado español

Segunda parte: Presentación de la tercera generación del Yaris en Copenhague

Cuando salieron las primeras imágenes oficiales del nuevo Toyota Yaris me lleve una pequeña desilusión. Había perdido ese toque monovolumen diferenciador de las dos generaciones anteriores para convertirse en un turismo más convencional y de menor prestancia, e incluso me recordó a lo que Nissan había hecho con su Micra, situándolo en un escalón inferior por calidad y precios.

Tras haberlo visto, tocado y probado en tierras danesas, he de reconocer que me había equivocado en ciertas cosas. Es verdad que el concepto de polivalente versátil en esta tercera generación no tiene cabida, pero ha ganado en sobriedad y dinamismo, algo que posiblemente le hará ganar ventas.


El primer contacto visual con un coche que sólo conoces en foto es importante. Y no me refiero a unidades de salón excesivamente equipadas e incluso con elementos que posteriormente no llegarán a muchos mercados, sino a esas que podrás adquirir poco después en los concesionarios.



En mi caso el primer encuentro con un Yaris "de calle" fue más agradable de lo esperado. No parece un modelo low-cost como ciertas imágenes oficiales me habían transmitido y aunque sea más bajito y ancho, al menos desde su zaga es reconocible como un Yaris. Sus líneas más angulosas seguro que captarán la atención de los más jóvenes y lo más importante, lo convierten en un producto unisex. Siendo justos hay que decir que no rompe esquemas de estilo, pero Toyota tampoco es que sea de esas marcas que arriesga con sus productos más importantes.



Las unidades propuestas para la prensa en Copenhague no se corresponden exactamente con las que podremos comprar en España dentro de unas semanas. Yo he tenido la oportunidad de probar dos unidades diferentes. Por un lado el 1.33 VVT-i 99 CV con cambio 7 MultiDrive S y terminación Lounge, y por otro el 1.4 D4D 90 CV con caja manual y acabado Style. En ambos casos asociados a la carrocería de cinco puertas.



YARIS 100 5p 1.33 VVT-i 99 CV Lounge 7 MultiDrive S

Esta versión del Yaris fue la primera que pude probar. El nivel de terminación Lounge es el más alto previsto para el mercado europeo y presenta un completo equipamiento de serie y detalles de estilo que mejoran la calidad percibida tanto en el habitáculo como viéndolo desde fuera. Sin embargo en España no se venderá y los Sport, terminación más alta en nuestro país, no incluye ciertos elementos como los elevalunas eléctricos posteriores o el climatizador dual -este último sí de manera opcional-.



Exteriormente el Yaris Lounge presenta una buena estampa. El color negro de esta unidad disimula mucho sus nuevas formas, pero gracias a los cristales tintados tipo "privacidad" y a las llantas de aleación, combina con acierto un toque de elegancia con otro más dinámico.



Nada más abrir la puerta la sensación que se percibe es de calidad. Y esto es uno de los puntos que más me sorprendió pues la idea que llevaba –creada por las imágenes oficiales- no era justo esta. Los materiales elegidos en su mayoría son duros, pero de tacto agradable en las partes superiores. Además hay una plancha acolchada que puede ir terminada en otro tono –como en la unidad testada- que recubre buena parte de la zona central del salpicadero. Sin embargo echando un vistazo en los lugares más escondidos se ven otros plásticos de peor presencia. Por así decirlo, de cintura para arriba se ve y siente con calidad, mientras que de ahí para abajo hay materiales de corte claramente económico -en cierto modo lógico en vehículos de este precio-.

Un Polo o C3 están en un nivel superior por calidad, mientras que Swift, 207 y Clio andan parejos. Frente a i20 y Punto Evo queda mejor posicionado.



Sí me han gustado mucho otros detalles. Por ejemplo el tacto del volante es excelente, con una piel de buena calidad que también llega parcialmente a los asientos y apoyacabezas. La instrumentación se olvida del termómetro del agua, pero resulta muy legible y cuenta con ordenador de viaje -también se puede ver en el Toyota Touch-. Todos los mandos, ya sean de climatización, equipo de sonido o funciones secundarias, transmiten calidad y son muy agradables al tacto.



Entre lo que no me ha gustado tanto está la poco ergonómica situación del mando para manejar el ordenador, por detrás del volante y que complica su manipulación en marcha. El puerto USB, localizado en la guantera, tampoco está en el mejor de los sitios y dependiendo del tamaño del pen-drive utilizado podrá chocar con la carpeta de documentación y no podremos cerrarla. En este acabado tope también es extraño que los parasoles no cuenten con iluminación en los espejos de cortesía, algo que incluso en modelos del segmento A está presente -Fiat 500 por ejemplo-. Por último mencionar que la unión del pilar A con el techo no estaba todo lo bien ejecutada que debería, dejando unos milímetros al aire bastante feos -mismo problema también en la guantera, sin cerrar completamente-. Este defecto no era particular de esta unidad, sino que en otras ocurría lo mismo.



Por espacio el nuevo Yaris convence. No es de los mejores en nada, pero ofrece cotas muy dignas en todas las direcciones y en las unidades con techo solar panorámico, la sensación de amplitud es notable. En cuanto al maletero, según el nivel de terminación puede contar con dos posiciones. Por tamaño es correcto, sobre todo viendo las dimensiones exteriores.



Sentados al volante la postura correcta se consigue rápido. El aro cuenta con doble regulación y el asiento puede subir o bajar unos centímetros. Sin embargo la postura más baja me ha parecido todavía muy elevada lo que en cierto modo no se corresponde con un producto de carácter más dinámico -según Toyota-. Los asientos deportivos son muy cómodos y además de sujetar bien el cuerpo, presentan tapizados de calidad.



Tras toquetear y analizar los principales puntos estáticos, era el turno de ponerlo en marcha y salir a carretera. Con más de 150 km de ruta planificada por todo tipo de vías, este Yaris debería mostrarnos sus mejores cartas. Para arrancar el motor en este Lounge sólo hace falta tener pisado el pedal del freno en los MultiDrive -embrague con caja manual- y pulsar el botón START. Silencioso y con apenas vibraciones, nuestro pequeño 1,3 litros está listo para salir a carretera. Inserto la D y en modo normal durante los primeros metros parece suave y refinado. Una vez abandono la zona del aeropuerto toca incorporarse a la autopista por lo que presiono a fondo el acelerador y nada, la respuesta es lenta y sin que los 99 CV oficiales aparezcan por algún sitio. La unidad sólo cuenta con 400 km pero por mucho que se suelte, tengo la impresión de que nunca ofrecerá el dinamismo que uno espera. Jugando con las marchas prefijadas del cambio CVT podemos sacar algo de chicha, pero en ningún caso empuja con ganas.



Fuera ya de la autopista y por carreteras secundarias, el motor sigue teniendo una respuesta un poco pobre, pero al menos la buena puesta a punto del conjunto amortiguador-suspensión permite pasar por las curvas bastante más rápido que en la generación anterior. Tiene un toque durito que no perjudica al confort y los balanceos son contenidos en todo momento. Igualmente el tacto de la dirección eléctrica me ha gustado, más por la asistencia que reparte que por lo que transmite al conductor. La frenada es buena, aunque la dosificación resulta complicada debido a un pedal que en su primera parte de recorrido retiene poco y luego lo da todo de golpe. Es cuestión de acostumbrarse.

En general por este tipo de vías secundarias muestra un chasis bastante más ágil que su motor, capaz de enlazar curvas con seguridad y buenas maneras. No he tenido ocasión de realizar conducción deportiva por lo que al límite no sé cómo serán sus reacciones.



En ciudad el cambio 7 MultiMode S es un gran aliado. Además de suave busca siempre la relación más larga para reducir los consumos. El sistema Stop&Start, de serie en esta motorización, no actúa hasta que el vehículo está completamente parado pero mantiene tanto la dirección como el climatizador conectados. Para volver a poner en marcha el motor, sólo es necesario levantar el pie del freno y automáticamente volverá a la vida. Es rápido y cómodo, no invita a desconectarlo y me parece perfecto en combinación con la caja automática.



Los consumos en esta unidad me han parecido bastante contenidos y aunque como es habitual se alejan de las cifras homologadas, no resulta excesivamente gastón. En ciudad los números rondan los 7,5/8 L/100 mientras que en carretera se pueden rebajar los 6,0 L/100. En autopista lo habitual son unos 6,5 L/100, si bien es cierto que la limitación danesa marca un máximo de 110 km/h frente a los 120 km/h del mercado español -por ahora, que lo mismo volvemos a las andadas-.

Por cierto, que el modo Sport de la caja MultiDrive no aporta demasiado. Sólo reduce una o dos marchas y deja que el motor gire a un mayor régimen, pero al no ser un bloque especialmente prestacional las diferencias son menores a las esperadas.



YARIS 90D 5p 1.4 D4D 90 CV STYLE 6 velocidades

El segundo Yaris que pude probar estaba asociado al motor diésel -el rojo fuerte de las fotos-. En comparación con la versión de gasolina no hay color y se muestra como una opción más interesante para un uso plural. El mayor par disponible en todo momento hace que este polivalente se mueva muy bien en todo tipo de vías, tenga una buena capacidad de recuperación en cuarta velocidad y sólo el largo desarrollo de las dos últimas lastra un poco los resultados. Sin embargo los consumos marcados en el ordenador de viaje han sido siempre contenidos -en torno a los 5,0 L/100 de media tras mezclar ciudad, algo de autopista y poca vía secundaria-.



El tacto de la caja de cambios es correcto, al igual que el sistema de frenado. La dirección eléctrica, como en su hermano de gasolina, funciona muy bien y al contar con asistencia variable facilita las maniobras de aparcamiento -algo que junto a la cámara de visión posterior será especialmente valorado-.

Lo peor del motor 1.4 D4D es su pobre respuesta por debajo de las 1.850 rpm. Dejarlo caer es perder todo tipo de empuje y circular con la sensación de ir en una marcha excesivamente larga. Por encima y hasta las 4.000 rpm se encuentra lo mejor de este bloque, con un rango medio perfecto para el día a día. Si quieres apurar más es factible llegar hasta las 5.000, pero ahí no hay mucha vida y no interesa. Lo que sí es mejorable es la sonoridad en frío, pues tanto desde el exterior como una vez sentado en el habitáculo este motor se deja sentir algo más de cuenta. Al menos el nivel de vibraciones es siempre contenido, y no resulta molesto ni en el volante ni en los pedales.



Por comportamiento va prácticamente igual que su hermano de gasolina, con la única diferencia que gracias a la mejor respuesta invita a una conducción más dinámica. Parece contradictorio que precisamente sea la versión diésel la más rápida y deportiva de la gama, entendiendo como deportiva a la única que aporta ciertas sensaciones, brío y empuje.



CONCLUSIÓN

Sólo dos días han bastado para que mi cabeza haya asimilado una idea diferente sobre el nuevo Yaris. Definitivamente no es un producto de posicionamiento inferior; simplemente ha cambiado de concepto para crear un vehículo más sobrio, con la idea de captar nuevos clientes cómo los jóvenes que posteriormente podrían mostrar fidelidad y continuar con otros productos de la marca.

Los que disfruten de un Yaris ahora y pretendan cambiarlo por el nuevo, deberán tener en cuenta que ya no es tan versátil y tampoco tan cómodo a la hora de entrar y salir de él. A cambio gana en posibilidades de equipamiento, espacio y dinamismo.



Si yo tuviera que elegir una opción mecánica, por ahora me quedo con el 1.4 D4D de 90 CV con caja manual, pues va bastante bien y tiene fuerza suficiente para defenderse en cualquier tipo de vía. El 99 CV de gasolina no tiene chicha ni demasiada vida, por lo que sólo aquellos que quieran la caja MultiDrive S deberían plantearse su compra. El pequeño de un litro no ha pasado por mis manos, pero estoy seguro que para una conducción urbana se mostrará satisfactorio –sí lo he probado en un Yaris de anterior generación-.

¿Ganará ventas? ¿Habrá cambiado demasiado para seguir considerándolo un Yaris? No seré yo el que conteste a estas preguntas, pero seguro que muchos querrían saber la respuesta. Es un buen producto que deberá tener un precio contenido para poder plantar cara a los duros rivales. En España los SEAT Ibiza, VW Polo, Peugeot 207 y Opel Corsa son demasiado fuertes y si Toyota quiere convertirse en una alternativa a los best-sellers deberá ajustar mucho el coste final. Hasta que estos no se conozcan, poco más podemos decirte.


Texto y fotos por Enrique García, también en Facebook

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