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Contacto en Berlín: Nissan Pixo 1.0i 12v Acenta


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El más pequeño de los Nissan comercializados en Europa también ha sido capaz de mostrarme sus bondades por tierras alemanas. Aprovechando la presentación del Micra DIG-S en Berlín, la firma japonesa ponía a disposición de los presentes unidades del Pixo, Note, Juke y Qashqai con etiqueta ecológica Pure Drive, y el eléctrico Leaf.

Dado que con Juke, Qashqai y Leaf ya habíamos tenido varios encuentros anteriores -en presentaciones e incluso pruebas- nada mejor que probar el más barato y accesible de los Nissan en el viejo continente para comprobar sus virtudes y defectos, aunque sólo fuera durante un recorrido principalmente urbano, un Pixo 1.0i 12v con acabado Acenta.


Antes de entrar en materia hay que recordar que el Pixo nace fruto de la colaboración entre Nissan y Suzuki. Se fabrica en la India por Maruti y es casi idéntico a la última generación del Alto con el que comparte motores, interiores y también -y esto es para mal-, unos acabados algo pobres y demasiado básicos.



Exteriormente el Pixo es un vehículo sencillo. No llama la atención como un Fiat 500, el nuevo Picanto de Kia o el Ford Ka, pero resulta lo suficientemente coqueto. Casi podría decirse que queda situado en un escalón inferior a los citados compitiendo directamente con los Aygo/107/C1, igualmente muy sencillos en cuanto a estética, acabados y concepto general.

Para este urbano, Nissan ha apostado por una carrocería única con cinco puertas. Pese a este detalle que mejora notablemente el acceso a las plazas posteriores, hay que criticar el mecanismo elegido para la apertura de las ventanillas posteriores, que como en el trío franco-japonéses es de compás, reduciendo notablemente las posibilidades de ventilación y de desahogo frente a las convencionales.



ACABADOS POBRES

En lo relativo al interior, en las unidades europeas el salpicadero combina los tonos grises -oscuros y claros- para la decoración. Los materiales son muy sencillos, se perciben poco elaborados y tienen aspecto de barato. Algo mejor están los ajustes aunque tampoco sea algo por lo que puedan presumir. Viendo el listado de precios y sabiendo que está disponible desde poco más de 6.000 €, la cosa cambia y se le perdonan todos estos defectos, pues como producto económico está bien conseguido.



Me ha gustado que en el nivel de terminación Acenta el equipo de sonido se haya integrado en el salpicadero, evitando a los amigos de lo ajeno que pongan sus ojos en el Pixo. Igualmente la cantidad de huecos repartidos por todo el habitáculo ayudan a mejorar la calidad de vida, y eso pese a que las bolsas de las puertas delanteras son prácticamente inservibles -por estrechas-.



La amplitud de su interior es algo justa, lógico y normal en coches que rondan los 3,5 metros de longitud. Pese a ello, en las plazas delanteras no hay sensación de agobio y sus dos ocupantes pueden compartir trayecto sin complicaciones. En las posteriores hay suficiente anchura para dos pasajeros -está homologado para cuatro en total- y aunque para las piernas dependerá mucho de la estatura del pasajero delantero, el espacio es correcto y parecido al de otros rivales.



Peor parado queda el maletero en el que apenas cabe una maleta pequeña y un ordenador portátil, y esto siempre y cuando hayamos elegido un sitio para dejar la bolsa con los triángulos y otros accesorios. Al menos en los Acenta el asiento posterior permite abatir por partes los respaldos, lo que facilitará las tareas de carga cuando necesitemos llevar objetos de cierto tamaño.



El equipamiento disponible en el mercado español varía bastante entre las dos terminaciones a la venta. A modo de resumen dejo un listado con lo que llevan:

VISIA
  • ABS + EBD
  • Doble airbag frontal
  • Airbags laterales
  • Dirección asistida
  • Apertura remota del depósito
  • Asiento posterior abatible
  • Volante regulable
  • Paragolpes pintados


ACENTA
  • Aire acondicionado
  • Elevalunas eléctricos
  • Cierre centralizado con mando
  • Radio CD MP3
  • Faros antiniebla
  • Asiento posterior partido por partes
  • Maletero con apertura desde el interior


OPCIONES
  • Pintura metalizada, 300 €
  • ESP + airbags de cortina, 700 €


PRECIOS
  • 1.0i 12v Visia 8.600 €
  • 1.0i 12v Acenta 9.770 €
  • 1.0i 12v Acenta Aut. 11.470 €
Con los descuentos actuales, hay disponible un Pixo 1.0i 12v Acenta desde 7.770 €, cifra bastante competitiva teniendo en cuenta que ya incluye el aire acondicionado, paquete eléctrico e incluso el equipo de sonido integrado o los faros antiniebla.

EN MARCHA
Nada más arrancar el pequeño motor de tres cilindros del Pixo llama la atención su sonoridad. No es que haya un ruido excesivo pero si peculiar. Peores resultan las vibraciones que llegan al volante y otros elementos, condicionadas por su configuración. Con sólo un litro de cilindrada desarrolla 68 CV, lo que debería garantizar una capacidad urbana más que razonable y siempre con consumos ajustados.



En marcha lo cierto es que se mueve con mucha dignidad, con cierto brío una vez se lleva algo alto de vueltas y junto a la ligereza del conjunto transmite buenas sensaciones, pareciendo más rápido de lo que luego realmente es. De todos modos son 68 CV y no son precisamente pocos; incluso alguna escapada de fin de semana no debería suponer un problema para este urbano, por más que haya sido concebido para pasar sus días entre calles atascadas y de complicado aparcamiento. Sin darte cuenta es capaz de superar los límites de velocidad legales, y aunque le cuesta recuperar, reduciendo una o dos marchas se vuelve a contar con una entrega suficiente para llevarnos de nuevo al punto anterior. Dado que no hay tacómetro, para realizar los cambios hay que fiarse del oído, algo que no resulta cómodo pero que es perdonable en un coche de coste bajo. Es más, la instrumentación se reduce a la mínima expresión, contando únicamente con el velocímetro, nivel de gasolina y los distintos testigos luminosos.



En cuanto a los consumos, Nissan promete cifras muy contenidas y basta decir que homologa una media de 4,4 L/100. Posiblemente en condiciones reales el gasto sea alrededor de un litro superior, pero no he tenido tiempo suficiente para poder comprobarlo.

Comportamiento muy bueno

Sí he podido comprobar en primera persona su sensacional pisada en vías rápidas. Llega incluso a sorprender pues no esperas de un automóvil tan sencillo y técnicamente tan simple tan buenos resultados. A 120 km/h no se diferencia de coches de superior categoría salvo por el ruido que llega al habitáculo, bastante elevado y desagradable. Además es ágil y algo nervioso cuando la carretera se tuerce un poco y muy cómodo en ciudad, con un radio de giro mínimo y buena visibilidad. Por si esto fuera poco, con sus 3,56 metros de longitud encontrar un lugar para estacionarlo no resulta nada complicado.



Con todo, el más pequeño de los Nissan puede presumir de muy buenas maneras en carretera, una agilidad elevada en ciudad y un motor muy solvente que permite plantearse viajes relativamente largos sin temor a quedarse en el intento. Los defectos principales son siempre atribuibles a su condición de vehículo de coste reducido, y por tanto ni los acabados, la presentación o la sonoridad deberían ser definitivos para su comprador. Al menos, cuando el desembolso no alcanza ni los 8.000 € -y ya va bien equipado-.



Los rivales principales son los Peugeot 107, Citroën C1 y Toyota Aygo, además de su primo el Suzuki Alto, y como curiosidad hay que mencionar que comparten siempre los mismos defectos, incluyendo la apertura en compás de las ventanillas posteriores o la imposibilidad de manejar el elevalunas eléctrico de la puerta derecha desde el lado del conductor. Debería ser el precio y las preferencias en estilo las que marquen la decisión final, pues en el resto de apartados todos ellos están muy empatados.

En resumen: si buscas un automóvil para la ciudad, accesible, económico y que te permita realizar alguna escapada ocasional, este Pixo debería estar en tu lista de candidatos. No esperes más de lo que te puede dar y así evitarás muchos disgustos. Es lo que es y para lo que es. Nada más.


Texto y fotos por Enrique García, también en Facebook

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