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Prueba: Peugeot RCZ 1.6 THP 200 CV (2/2)


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Primera parte: Habitáculo, acabado y equipamiento

Cómo pudiste leer en la primera parte, el diseño del RCZ es la excusa perfecta para tener un coupé deportivo en casa. Sus más de 17.000 unidades vendidas en 2010 han superado incluso las previsiones más optimistas de Peugeot, lo que indica que además de fachada, hay algo más, pero ¿estará a la altura una vez en marcha? La respuesta rápida es sí, aunque lo mejor es explicarlo detenidamente.

Nada más acercarme al RCZ, y tras varios minutos de absoluta admiración a su diseño (podrá gustar más o menos, pero está claro que es llamativo y se han invertido muchas horas de trabajo), desbloqueo las puertas con el mando y decido comprobar qué tal suenan esos 200 CV que se esconden bajo el capó.



BONITO SONIDO, ESPECIALMENTE EN ALTA

Giro la llave y brrrrrmmmmm. El sonido es bonito, discreto pero interesante. Mientras va tomando temperatura, yo aprovecho para ajustar el asiento y el volante -que cuentan con múltiples regulaciones- de manera que en pocos segundos estoy listo para comenzar la marcha. Piso embrague, meto primera... y todo es normal hasta que se alcanzan las 3.000 rpm, momento en el que el discreto ronroneo se va convirtiendo en rugido. Segunda, tercera... y ya incorporado en la autopista, pisotón en cuarta para comprobar su respuesta. Sin impresionar, tira con fuerza y consigue mover la aguja del velocímetro con pasmosa facilidad, tanta que acompañada del bonito sonido metálico dan ganas de seguir achuchando el motor. Sin embargo, para ser de gasolina se acaba muy pronto, y a 5.600 rpm ya no queda demasiada vida y es mejor pasar a quinta e incluso sexta.



Es posible que la exquisita suavidad de funcionamiento equivoque ligeramente las sensaciones, a lo que hay que sumar los pocos kilómetros que tenía la unidad testada al inicio -apenas 2.400 km-, pero lo cierto es que parece andar menos de lo esperable. Ojo, esto no significa que no corra, pues las cifras están ahí, y tanto en aceleración como en recuperaciones va sobrado, pero no lo sientes así a sus mandos en marchas largas. Sólo en segunda y tercera muestra un tirón considerable que deja bien claro el potencial escondido. En el resto de velocidades, parece haber sido pensado como un gran rutero, capaz de tragarse viajes largos sin incomodar a sus ocupantes. Es más, incluso ese sonido tan bonito que emite el escape en alta, se queda en registros muy convencionales a velocidades sostenidas, lo que evita el cansancio cuando realizamos escapadas de cierta distancia en plan turista.



EXCELENTE TACTO DEL CAMBIO Y DIRECCIÓN

Me han encantado tanto el tacto de la palanca de cambios como el de la dirección. Tienen un grado de dureza considerable, pero no por imprecisión o mala calibración sino que se nota que se ha realizado así a conciencia. La palanca de cambios, de tamaño recortado, es precisa y permite guiar con precisión y rapidez cualquier movimiento incluso en conducción deportiva. En lo relativo a la dirección, fabulosa por la asistencia elegida, comunicativa como pocas en esta era en la que las electrónicas tratan de resultar correctas sin más -y en muchos casos ni lo consiguen- y rápida, con respuesta inmediata a las órdenes marcadas por el conductor. El resulta final se traduce en un coche muy fácil de conducir, en el que todo lo que ocurre entre rueda y asfalto es comunicado al conductor y así este puede tantear de manera instantánea la situación.

Y el calibrado de suspensión, ¿será tan duro que lo convertirá en un pestiño en cuanto el asfalto está roto? La respuesta es no. Es cierto que el tarado elegido es duro, pero permite un mínimo recorrido suficiente para que no te rompas la espalda. Sólo en los baches más voluminosos aparecen ciertos toques secos, pero incluso en los habituales badenes de las ciudades no replica con sequedad y mucho menos es brusco. Con todo, conducir el RCZ a diario no presenta condicionamiento alguno, siendo factible para la rutina habitual (desplazamiento al trabajo, ir al súper, etcétera).



FRENOS POTENTES, AUNQUE DE TACTO MEJORABLE

Algo que no me ha convencido es el tacto del pedal de freno, algo esponjoso y que no permite controlar de manera exacta la presión necesaria en cada momento. En cambio el mordiente y su efectividad están fuera de toda duda, por lo que será con el paso del tiempo cuando se le pille el "truco" y no se convierta en un problema.

Otro punto interesante de este RCZ es su elevado paso por curva. Ya sea en montaña o autopistas, es capaz de sorprender incluso a los más resabiados. Cuando uno espera que el morro tienda a deslizar y perder la trayectoria, este Peugeot demuestra que todavía puede ir más allá, con un ESP que sólo entra en funcionamiento cuando realmente nos hemos pasado, y cuando lo hace, sólo interfiere ligeramente, sin cortar por lo sano la diversión. En mojado trabaja bastante más, pero es algo lógico. Y con todo, es capaz de rodar más mucho más rápido que cualquier turismo convencional, siempre dando confianza al conductor. Es posiblemente de los coches más efectivos en marcha por debajo de los 40.000 € -con tracción a un solo eje- y además, consigue que cualquier conductor, aunque no sea muy experto, pueda pasárselo en grande sin comprometer la seguridad.



Como ejemplo claro de lo bien que le han sentado los cambios introducidos en relación al 308 (centro de gravedad más bajo, mayor ancho de vías, muelles y amortiguadores específicos, estructura reforzada y un alerón abatible) están sus reacciones al límite. Puede que no sea el rey de la agilidad al sentirse algo pesado en los cambios de apoyo, pero el eje posterior deja de lado el nerviosismo para seguir la trayectoria marcada por el conductor, lo que genera confianza y sobre todo, efectividad. Con todo, curvas de 40 se pueden superar incluso al doble sin que este RCZ haga ningún extraño ni movimiento parásito, y en caso de hacerlo, puedes estar tranquilo porque avisa. Simplemente genial. Lo único que debes hacer es mover el volante y el RCZ hará el resto, pasando como si nada a ritmos prohibitivos para la mayoría de los automóviles de precio similar.

CÓMODO INCLUSO EN VIAJES LARGOS

En un viaje largo entre Madrid y Málaga igualmente pude comprobar que resulta tan cómodo como cualquier compacto convencional. Suena algo más de la cuenta por culpa de un silbido producido en los espejos retrovisores, algo que con las ventanillas cerradas apenas se percibe. Sus cómodos asientos y el excelente equipo de sonido firmado por JBL terminan por conquistar al cliente más exquisito. El alerón posterior, regulable, se eleva ligeramente a partir de 55 km/h, si bien no es hasta los 150 km/h cuando sube hasta su máxima posición, mejorando el aplomo y ayudando a reducir los consumos. Y esto de manera automática, pues a golpe de botón se puede manipular al gusto para lucirlo incluso en tráfico urbano.



CONSUMOS RAZONABLES EN TODA CIRCUNSTACIA

Y ya que mencionaba los consumos, hay que felicitar a la alianza PSA-BMW por este excepcional bloque. No sólo resulta agradable desde muy pocas vueltas, con una elasticidad fantástica que permite circular en marchas largas desde muy pocas vueltas sin que muera en el intento, sino que además resulta parco incluso cuando no controlamos el acelerador. En ciudad el registro obtenido fue de 9,4 L/100, un dato muy bueno para un modelo de corte deportivo con 200 CV. En carretera, a 90-100 km/h de promedio, oscilan entre los 4,7 y 5,5 L/100 dependiendo del tipo de conducción, para subir hasta los 6,7-7,5 L/100 en autopista. A velocidades constantes, puede llegar a sorprender por su frugalidad, y el depósito de 55 litros será suficiente para que no todas las paradas que se realicen en un viaje largo tengan que ser para acudir al surtidor. Otro punto interesante es que admite sin plomo 95, reduciendo el coste en uso cotidiano.



Potente iluminación, opcional eso sí

La iluminación, con los xenón opcionales, es excelente. Me ha encantado por el haz y la eficacia del sistema AFS, que mueve los faros en sintonía con el volante. Desde luego es un elemento muy recomendable por la mejora en seguridad.

Menos me ha gustado el funcionamiento del sensor de lluvia y el autoencendido de luces. Aunque en términos generales suelen hacer bien su trabajo, en ocasiones se hacen un lío y, o bien siguen activados cuando no es necesario, o no lo hacen cuando si debieran. Lo de las luces es menos engorroso, pero el sensor de lluvia termina crispando, al activarse cuando no hay gotas que barrer en el parabrisas.



ALGUNOS DATOS

  • Inyección directa, turbo, intercooler, culata multiválvulas
  • Cilindrada: 1.598cc
  • Potencia: 200 CV
  • Par máximo: 275 Nm
  • Velocidad máxima: 237 km/h
  • Aceleración 0-100: 7,5 seg
  • Consumo medio: 6,9 L/100
  • Emisiones CO2: 159 g/km
  • Peso: 1.372 kg
  • Cambio: manual, seis velocidades
  • Longitud: 4,28 metros
  • Anchura: 1,84 metros
  • Altura: 1,35 metros
  • Batalla: 2,61 metros
  • Depósito: 55 litros
  • Maletero: 321 litros


VIRTUDES
  • Comportamiento excelente
  • Motor refinado y eficiente
  • Calidad de acabado
DEFECTOS
  • Plazas traseras diminutas
  • Detalles de equipamiento
  • Tacto del pedal de freno


VALORACIÓN
  • Habitabilidad: 6,5
  • Maletero: 8,5
  • Calidad percibida: 8
  • Sonoridad: 8
  • Confort de marcha: 7,5
  • Iluminación: 9,5
  • Visibilidad: 8
  • Comportamiento: 9,5
  • Comportamiento en campo: N/A
  • Frenos: 8
  • Dirección: 8,5
  • Cambio: 8,5
  • Prestaciones: 8
  • Aceleración: 8.5
  • Recuperaciones: 8,5
  • Consumos: 8
  • Equipamiento: 7,5
  • Opciones: 8,5
  • Valor/precio: 8


CONCLUSIÓN

Si no tienes problemas económicos, te gusta su línea y el tema de los hijos todavía te queda lejos, no sé que haces que no estas en un concesionario preguntando por el RCZ. Es sumamente efectivo a sus mandos, el sonido de su motor enamora y tampoco consume demasiado teniendo en cuenta su potencia. Por si esto no es suficiente, presume de una calidad a nivel de las premium, muchas posibilidades de equipamiento y no es caro viendo la competencia. Yo esperaba un buen resultado, pero no a este nivel. Me ha gustado tanto que emocionalmente se merece un 10, pues cumple y supera las expectativas marcadas, y eso que tampoco eran bajas. Obviamente la nota racional es inferior, pero este tipo de coches no se compra sólo con la mente. Como colofón, serás el rey de las miradas, al menos ahora que todavía no hay muchos circulando.


Texto y fotos por Enrique García, también en Facebook

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