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Categorías: Competición

Epsilon Euskadi, al borde del desastre



Hace algo así como un par de meses comentaba en Italia con un compañero mío de aquel país, ingeniero de carrera de un equipo que corre la Porsche Supercup, la complicada situación de Epsilon Euskadi. Y es que cuando sales fuera de España y te mueves en el mundillo de la competición, frecuentemente te preguntan de dónde sale el dinero que mueve a Epsilon a las carreras.

"De las arcas públicas y de los bolsillos de los contribuyentes", suelo contestar. Con la boca abierta se quedan todos, que no logran entender cómo el dinero público ha subvencionado (o financiado) la construcción de un túnel de viento, de unas instalaciones de vanguardia, y los salarios de gente como Villadelprat o Sergio Rinland.

Y es que la idea, la visión de Joan Villadelprat no era mala: crear un polo tecnológico relacionado con ingeniería de automoción en España. Sólo le faltaba lo que a todo emprendedor: dinero. Pero cuando te apellidas Villadelprat y tienes la experiencia que tienes a tus espaldas (jefe de equipos de F1, experiencia con Ferrari, Benetton, Prost...) es más fácil que se te abran las puertas.

Tras intentarlo sin resultados positivos en Cataluña, se marchó con la idea al País Vasco, donde el gobierno local le puso el dinero que le hacía falta (se ve que todo, o casi todo).

Pero, ¿de dónde iba a salir la rentabilidad? La idea de Villadelprat fue cambiando rápidamente. La enorme evolución de la F1 en España gracias a Fernando Alonso le dio credibilidad y alas al proyecto, y las instalaciones salieron de la nada. El equipo técnico de la escudería se conformó con personal de primer nivel, y consiguieron dominar las World Series by Renault y ganar múltiples campeonatos en los que han corrido.

Villadelprat se planteó correr Le Mans con un coche propio, y Rinland lo diseñó con ayuda de los estudiantes del master (carísimo master) de Epsilon. Pero el proyecto fue abandonado para centrarse en la F1 cuando parece que no tenía que haberse hecho. La "Fórmula 1 obsesión" de Epsilon y de España ha sido un gran problema. El equipo sólo uso el coche de Le Mans un año, cuando todo entendidillo sabe que sólo a partir de una supuesta tercera temporada puedes contar con experiencia y medios suficientes como para sacar rendimiento al coche. Pero en este país a nadie le interesaba patrocinar a un equipo que corra la carrera más prestigiosa y conocida del mundo.

Así que Joan se fue a por la plaza de la F1. Sus medios técnicos eran sobrados y comprobados, pero la decisión de la FIA y la FOM no estaba basada en medios técnicos o humanos, ni en medios económicos (si no, nadie entiende cómo quedaron fuera Prodrive y Epsilon para dejar sitio a Virgin e Hispania).

Epsilon se quedó compuesta y sin novio. Se salio de Le Mans para ir a la F1, para la que tenía un supuesto inversor y patrocinadores, y al final ni una cosa ni la otra.

Y esto ha empezado a ser un gran problema. Sin ingresos por patrocinio, y con los créditos y préstamos teniendo que ser amortizados, Epsilon se ha quedado sin "gasolina" (dinero) y ha acabado por presentar un procedimiento preconcursal para intentar renegociar el pago de sus deudas con sus acreedores (cajas, parque tecnológico y gobierno vasco).

La empresa tiene unos fondos propios negativos de 1,8 millones de euros, tiene financiaciones por valor de "más de 40 millones de euros", ha perdido 7,8 millones de euros en los últimos cinco años, y sólo la inyección de unos 50 millones de euros por parte de un inversor privado que quiera hacerse con el control de la compañía podría salvarles del desastre.

Y es que a esta gallina de los huevos de oro le hace falta, como a toda empresa del mundo, generar ingresos, y en estos cinco años no ha tenido prácticamente ni un solo euro de ingresos por parte de patrocinios. Eso sí (va a sonar mal decirlo) pero tiene unas nóminas de escándalo para sus piezas claves del staff (cosa lógica por otra parte, pues tener a Rinland en sus filas, por ejemplo, no es algo precisamente económico).

De la competencia del equipo y de las instalaciones no tenemos una sola duda. Estos chicos saben hacer coches de carreras, y saben cómo gestionar una escudería en competición. Sus éxitos y recorrido les avalan. Lo que no parece coherente es que durante cinco años esto haya sido realizado a costa del contribuyente. Y es que dinero particular no ha habido. Esto es el sueño de Villadelprat, un sueño muy bonito, pagado por cajas y gobierno, pero que ahora mismo no tiene salida.

Y como la crisis está a la orden del día, ni las cajas ni el gobierno vasco, que tanto ayudaron a lanzar el proyecto, están dispuestas ahora a mojarse para salvar el asunto. ¿Cómo puede ser eso? Según varios medios, el Gobierno Vasco puede perder hasta 39 millones de euros si Epsilon naufraga, amén de lo que significaría laboralmente (cerca de 60 empleos perdidos, e instalaciones que quedarían en manos del mejor postor).

España sigue sin ser un país de grandes equipos de competición. Si hay que poner dinero a alguno, Epsilon o Sunred son dos de los mejores para hacerlo. Y mientras tanto, no lo olvides, tenemos a Hispania sin calificarse para las carreras, fabricando su coche a piezas sobre una base italiana, con ingeniería inglesa y montado entre Alemania e Inglaterra. Tenemos a GTA Motorsport buscando dinero para poder sacar su proyecto del Spano adelante (millones de euros) y tenemos a Tramontana luchando para poder vender sus coches.

Tenemos varios proyectos interesantes, sí, pero no tenemos un soporte económico, de patrocinio, un interés popular, o una empresa capaces de soportarlos como se debe. Posiblemente sea Sunred el espejo donde deberían mirarse muchos, pues sin gastar dinero "a lo loco", y haciendo las cosas poco a poco, va saliendo hacia adelante. Y es que eso de fabricar todo primero a base de financiación, subvención y ayudas, y luego intentar buscar la rentabilidad ("ya saldrá el dinero de algún lado") nunca funciona.

Por el bien de todos, esperemos que pueda salir Epsilon del bache, y quién sabe, igual Carabante se de cuenta de una santa vez que es mejor unir fuerzas con Villadelprat que seguir haciendo lo que Carlos Gracia ha definido como "el ridículo". 50 millones de Carabante y Villalonga en Epsilon harían de Hispania un equipo auténticamente español, y en un plazo de dos o tres años tendrían un coche digno. Pero... Hagan sus apuestas, señores.

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