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Prueba: Alfa Romeo Giulietta Quadrifoglio Verde (2/2)


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Primera parte de la prueba

Lo mejor del Alfa Giulietta Quadrifoglio es lo peor del Alfa Giulietta Quadrifoglio. Qué lío, ¿que no? Puedes ir con él a 200 por hora (en una Autobahn, si te puedes permitir el lujo) y no notarás nada. La pisada es impecable, el coche es inamovible de la trazada, la suspensión se traga los desperfectos perfectamente, y el coche tiene una pisada de berlina casi de lujo.

El aislamiento sonoro es genial, y sólo puedes llegar a percibir rumorosidad de ruedas y de viento, pero el motor está perfectamente aislado. ¿Que llegan juntas de dilatación o un bache en una trazada? No te preocupes, que nada te sobresaltará el corazón. ¿Quieres seguir a ritmo de disparo por una carretera nacional? Entonces tampoco hay problema: Hay un motor lleno de par abajo, y que se estira con ganas hasta arriba para apoyarte en los adelantamientos. Hay frenos de sobra para adaptarte a la entrada de las curvas, y la dirección, al mismo tiempo que precisa, es informativa (¡aleluya! Es electrohidráulica y no eléctrica pura, y eso se nota). Para más alegría, el motor no consume de manera exagerada, y los asientos son cómodos para aguantar una paliza de 1.000 kilómetros en un día sin signos evidentes de fatiga (lo digo por experiencia propia).

Supongo que te estarás preguntando por qué digo que esto es malo, cuando es todo bueno.


Pues bien, hay algo que no tiene esta maravillosa máquina, y es carácter, alma, ese algo más que te hace, o hacía, hasta ahora, querer desesperadamente comprarte un Alfa a pesar de todos sus problemas o defectos.

Alfa ha tenido siempre ese algo más, esa razón irracional que te hacía enamorarte de sus coches, esa razón pasional de defenderlos, ese carácter que sólo ellos eran capaces de imponer, y que ha creado toda una generación de apasionados a la casa del biscione "a muerte".

Pero este Giulietta es tan "buen coche", tan bien aislado, tan bien acabado, tan resuelto, que cuando lo conduces no te transmite nada. Es como un Golf: competente, bien acabado, silencioso, con buena pisada... Bueno en todo, sin ser especialmente excelente en nada. Perfecto electrodoméstico de transporte, maravillosa máquina para ir y volver a trabajar entre semana, y para hacer largos viajes cuando toca, llevándote seguro, rápido y de manera económica a tu punto de destino.



Pero no te sientes a bordo de un Alfa.

Curvas, curvas y más curvas...


Pero analicemos un poco más la situación llevando el coche a donde toca, que no es otra cosa que la carretera de curvas de segunda y tercera.

Lo primero que toca hacer es actuar sobre el mando del DNA para seleccionar el modo dinámico de conducción. Esto libera un poco el control de estabilidad, y afina el funcionamiento de la emulación de un sistema autoblocante en el diferencial delantero.



Con la respuesta del acelerador más puntiaguda, y con la pantalla central informándonos sobre la presión del turbo y la potencia utilizada (100% casi todo el rato...) nos lanzamos hacia una aceleración longitudinal y sostenida. El motor no suena nada o casi nada, y su tono no es atractivo, aquí es donde primero echas de menos la esencia Alfa, la esencia de un coche de prestaciones con delicioso sonido italiano (bien sea del twin cam Alfa de toda la vida, o del V6 eutanasiado por las normas anticontaminación).

La entrega de potencia además es tan lineal que no hay una concentración concreta de par, por lo que, aunque de manera menos fina (pero sí más contundente) que un TFSI de VAG, te encuentras golpeando el extraño limitador de revoluciones.

Correr corre, y mucho. Y llegas entonces a la primera curva, en la que practicar el frenado, el punta tacón, y la reducción. Los frenos, de enormes pinzas fijas, se muestran potentes y dosificables, con un tacto de pedal muy conseguido (no hay demasiado servo). Tras efectuar dos punta tacón de libro, y gozar con la posición de los pedales, descubres una caja de cambios de inserciones muy claras y de tacto metálico, pero que exige, a mi parecer, demasiado esfuerzo para clavar las marchas.

El coche no se inmuta, y frena tieso como una vela. Enfocas entonces el morro a través del volante hacia el vértice de la curva y descubres un maravilloso tacto de dirección tanto en cuanto a peso como en cuanto a lo directa y sensitiva que es. Te permite leer bastante bien la carretera, no tan bien como lo hacía el 147 GTA, que además se notaba más directa.

Pero gana a su padre en cuanto a la compensación del chasis, pues es claramente menos subvirador, aunque entres demasiado rápido a la curva. En pleno apoyo la trasera sigue fielmente a la delantera, y no la puedes colocar a voluntad, y aunque te encuentres irregularidades en pleno apoyo, no pierdes la trazada, pues queda recorrido de suspensión y capacidad de absorción de sobras por todas partes.



Mediada la curva, y con ganas de dar gas, clavas el pie derecho para descubrir cómo la emulación de diferencial autoblocante obra maravillas y permite dar gas sin perder la trayectoria. Obviamente, si eres fino sobre el pedal (sobre todo en superficies deslizantes) puedes enlazar mejor la salida de la curva que si dejas todo el trabajo al TTC, pero en todo caso, no te pasa como con el 147 GTA, que te podía desmandar la delantera mientras ESP y control de tracción luchaban por hacer algo con lo que el V6 le ofrecía.

Así las cosas, puedes seguir incrementando el ritmo, y descubrir que el Giulietta Quadrifoglio es de esos coches que agradecen ser llevados finos, que no descompone trayectorias, que es fácil de conducir, y que sobre todo tiene una pisada de extrema calidad, que no se descompone ante nada.

Tal vez sea algo "mastodonte" para carreteras muy reviradas, porque el coche se hace grande, como grande también se hace también un Mazda3 MPS a la hora de ir "a ritmo de rally", pero es lo que hay con estas dimensiones.

Y entonces, nuevamente, ¿dónde está el problema? En que puedes tirarte media vida enlazando curvas, que no sientes nada. Es eficaz, es rápido, pero no es emocionante. Es, ahora mismo, como el mejor de sus rivales en cuanto a comportamiento, pero no ofrece el plus de Alfa. Antes el 147 GTA era peor en algunos aspectos ante los coches de otras marcas, pero el Giulietta ha logrado crear un mejor producto desde el punto de vista objetivo, pero para ello se ha cargado el espíritu radical y deportivo... "el cuore".

¿Y como medio de transporte?



Claro que si no eres tan quemado como yo, y estas pensando en un coche con el que transportarte rápido de un lado a otro con estilo, el Giulietta es un candidato perfecto. Por autovía, por autopista, de noche (tiene una potencia de iluminación impresionante) o de día, es de estos coches que no te cansan, y encima te permiten llevar un buen ritmo sin estrés o riesgo.

Los asientos son cómodos, la climatización potente, el equipo de audio es perfecto para disfrutar de la música, y el aislamiento térmico y sonoro del exterior colabora a hacer nuestros trayectos a nivel superior.

De hecho, voy a decir una barbaridad, pero tendría que probar de seguido un 159 Ti para ver si realmente merece la pena el modelo "superior", porque este Giulietta es así de bueno...



Conclusiones

Si te rellenara ahora una ficha con puntos a cada apartado, si fuera objetivo, si me dedicara a esto de los coches por profesión y no por pasión, o si tuviera que hablar con un comprador potencial, diría que el Giulietta es mucho mejor coche que el 147.

Diría que está a la altura de lo que el segmento demanda, que es capaz de medirse de tu a tu con un A3 de Audi, con un BMW Serie 1, o con un Golf. Diría que es una compra lógica.

Pero si saco mi lado alfista, ese mismo lado que me aconsejó comprar un Alfa 75 V6, un Alfa 33 y un Sprint Quadrifoglio, ese lado me dirá que no suena a Alfa, que no tiene corazón, que no es una máquina como el 147 GTA de sensaciones.




Si quieres sensaciones este no es tu coche. Si quieres estilo y diseño italiano, sin ningún inconveniente, y ya tienes tu juguete de fin de semana a parte, o si simplemente es que no eres de esos que busca la pasión al volante en las curvas, entonces el Giulietta no tiene nada que envidiar a ningún rival, y encima de precio está bien situado.

Entre tanto, un servidor seguirá pensando si Alfa volverá a sacar modelos GTA...


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