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Accionistas y políticos acosan a Carlos Ghosn



No pintan muy bien las cosas para el presidente de la alianza Renault Nissan. A pesar de que Carlos Ghosn goza de una buena reputación en Japón por su labor al frente de Nissan, le cost cutter se enfrenta a una tormenta política y empresarial en Francia por su gestión de Renault. Recientemente comunicó su estrategia para los próximos seis años del rombo galo, y los accionistas han respondido de forma muy negativa. No es tanto un problema de producto como financiero; Renault, que tiene un valor en bolsa de 18.000 millones de dólares, posee aproximadamente 20.000 millones en Nissan, y algunos se preguntan por qué no usar parte de ese dinero para aumentar el valor de la marca francesa. Pero eso no es todo.

En el mes de enero estalló un escándalo de espionaje que puso en máxima alerta a los servicios secretos franceses: según un informante anónimo, se estarían filtrado secretos industriales relacionados con los vehículos eléctricos de Renault Nissan a fabricantes chinos. Inmediatamente se puso en marcha una investigación centrada en torno a varias cuentas en paraísos fiscales, y tres altos ejecutivos fueron suspendidos. Ahora, se cree que todo podía haber sido un ajuste de cuentas, una farsa lanzada por alguien de dentro del fabricante para perjudicar a los acusados.

Las autoridades galas no han encontrado indicios de espionaje industrial, y Ghosn, que puso el grito en el cielo, no tiene dónde esconderse de Sarkozy. Patrick Pelata, jefe de operaciones de Renault y mano derecha de Ghosn, ha dicho que se asumirán las responsabilidades (la ministra de finanzas e industria, Christine Lagarde, ya ha indicado que habrá consecuencias), y algunos analistas creen que estaría dispuesto a proteger al CEO de Renault sacrificándose por él. Sea como sea, el panorama es complicado, y el día 29 de abril habrá reunión de accionistas. Ya veremos entonces cómo quedan las cosas.

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