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Prueba: Honda Jazz 1.4-VTEC 99 CV Luxury (1/2)

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El Honda Jazz, objeto de nuestra prueba de esta semana es uno de esos automóviles complicados de clasificar. Ni es un polivalente convencional, ni tampoco un monovolumen al uso, por mucho que su estética tenga más que ver con estos últimos. Igualmente ocurre con sus resultados comerciales: excelentes en Japón, Reino Unido y Estados Unidos, y bastante discretos en España, Francia y otros países europeos.
La gama del Jazz para España queda reducida a dos únicos motores de gasolina (hay un "básico" de 1,2 litros y 90 CV, más un híbrido que será lanzado en breve) y seis niveles de acabado, siempre específicos según la motorización. La unidad testada es la más cara, con el motor 1.4-VTEC de 99 CV y el completo acabado Luxury. Sólo esta misma versión con cambio automático i-Shift es más costosa.
Gallery: Prueba: Honda Jazz 1.4-VTEC Luxury

Exteriormente el Jazz es moderno, y eso que ya lleva unos años con nosotros. Casi espacial, sus formas no generan indiferencia y son muchos los que giran su cabeza para, sobre todo, averiguar de qué coche se trata. El frontal está presidido por unos enormes faros que cumplen bien en cuanto a iluminación pese a no contar con xenón ni en opción.
La zaga es posiblemente la parte menos atractiva a nivel visual. Sus pilotos con carcasa transparente tratan de añadir un toque joven, pero no puede disimular su concepción monovolumen, con un portón de grandes dimensiones muy vertical.
En cuanto al perfil, deja claro al primer vistazo que su único volumen maximiza el espacio, con mucha superficie acristalada y un morro afilado y no demasiado largo. Con todo, al no ser un modelo muy común por nuestras carreteras, se permite el lujo de mantener cierto exotismo en su diseño. Próximamente recibirá una pequeña actualización.

Futurista y versátil
En el interior ese aire futurista de su carrocería igualmente está presente. El diseño del salpicadero nada tiene que ver con sus más aburridos rivales alemanes. La consola principal no está centrada y los distintos mandos se reparten de peculiar manera, pero al contar siempre con unos botones de tamaño grande, terminan siendo más sencillos y coherentes en su disposición de lo que realmente parecen al primer vistazo.

El sistema de climatización automática, además de efectiva, es muy sencilla de manejar. Es monozona y tiene una pequeña pantalla en la que podemos ir viendo las distintas regulaciones.
El equipo de audio es posiblemente lo más visible nada más tomar contacto. Grande y bien pensado, presume de una sencillez en su manejo poco habitual, no haciendo de obligada lectura el manual para entenderlo. Además de lector de MP3, tiene un puerto USB situada en la parte inferior de la consola junto a la toma de corriente. No es el lugar más idóneo por comodidad, pero tampoco es un elemento que sea manipulado muchas veces mientras se conduce.
La instrumentación por su parte se divide en tres esferas. De entrada se echa de menos el nivel de temperatura del agua, que en este caso ha sido sustituido por una tímida luz que cuando está frío aparece en azul, y supuestamente se pone en rojo cuando se calienta -por suerte no lo tuve que comprobar-. En la esfera central se encuentra el velocímetro y la pantalla multifunción, que te mantiene informado del consumo medio, velocidad media, consumo instantáneo, autonomía, etc., además del testigo de uso de cinturón, intervalos para realizar el servicio, etc. Salvo por lo del nivel de agua, se puede considerar completa y sobre todo, muy clara y sencilla de leer incluso de noche, con una iluminación muy relajante y bien pensada.

Para hacer más sencilla la vida a bordo, el Jazz cuenta con un buen número de lugares donde dejar objetos. Así además de la doble guantera delantera, hay varios posa-vasos, bolsas en las puertas y diversos receptáculos que te permitirán vaciar los bolsillos sin problemas. Se agradecen y son muy prácticos.
La calidad de realización es mejor en foto que una vez en vivo. Tiene buena presencia, pero se han empleado en exceso los plásticos duros, de esos que se rayan casi con mirarlos. Tampoco los tapizados son de los más sufridos, y cualquier pelusa, pelo o mota de polvo se quedará pegada. Mejores son los ajustes, con uniones entre piezas precisas y sin bordes cortantes.

En cuanto al espacio, en las plazas delanteras la sensación es de desahogo. Aquí la mayor altura para las cabezas y el techo de cristal son claves para mejorar la percepción. La anchura, sin ser récord en el segmento, es más que suficiente y se viaja bien. En las plazas traseras es destacable el espacio para las piernas, mientras que la anchura es normal: dos adultos viajarán bien, pero tres algo apretados, y eso que el suelo totalmente plano facilita las cosas. Sin embargo las unidades con techo panorámico tienen una altura al techo algo justa para aquellos que miden más de 1,80 metros, por lo que si van a ser usadas por personas de este tamaño, mejor optar por otro nivel de terminación que no lo incluya.

Ideas inteligentes, como el sistema de asiento abatible y plegable
Del habitáculo posiblemente lo mejor sea el maletero, impresionante para las dimensiones del Jazz. Cuenta con doble fondo, pero sin tener que aprovecharlo, ya cuenta con una capacidad que haría sonrojar a más de una berlina. Otra ventaja es que el portón posterior presenta un borde de carga muy bajo, lo que facilita la introducción de objetos pesados. Y si queremos aumentar la capacidad, se pueden abatir los asientos, dejando una superficie plana y aprovechable. Pero aquí no acaba todo. En Honda han sido bastante ingeniosos y han instalado un práctico sistema que permite, sin quitar los respaldos de los asientos traseros, pegar la banqueta a ellos, pudiendo depositar objetos altos en las plazas posteriores que no entrarían en el maletero.

Puestos a sacar pegas, no habría estado mal contar con asientos independientes, deslizantes y con más regulaciones. Con este detalle pocos MPV del segmento B podrían plantarle cara.
En cuanto al equipamiento, este nivel Luxury es muy completo, pero igualmente tiene algunas lagunas, como la ausencia del sensor de aparcamiento posterior o el arranque y acceso sin llave.
DETALLE DE EQUIPAMIENTO
La calidad de realización es mejor en foto que una vez en vivo. Tiene buena presencia, pero se han empleado en exceso los plásticos duros, de esos que se rayan casi con mirarlos. Tampoco los tapizados son de los más sufridos, y cualquier pelusa, pelo o mota de polvo se quedará pegada. Mejores son los ajustes, con uniones entre piezas precisas y sin bordes cortantes.

En cuanto al espacio, en las plazas delanteras la sensación es de desahogo. Aquí la mayor altura para las cabezas y el techo de cristal son claves para mejorar la percepción. La anchura, sin ser récord en el segmento, es más que suficiente y se viaja bien. En las plazas traseras es destacable el espacio para las piernas, mientras que la anchura es normal: dos adultos viajarán bien, pero tres algo apretados, y eso que el suelo totalmente plano facilita las cosas. Sin embargo las unidades con techo panorámico tienen una altura al techo algo justa para aquellos que miden más de 1,80 metros, por lo que si van a ser usadas por personas de este tamaño, mejor optar por otro nivel de terminación que no lo incluya.

Ideas inteligentes, como el sistema de asiento abatible y plegable
Del habitáculo posiblemente lo mejor sea el maletero, impresionante para las dimensiones del Jazz. Cuenta con doble fondo, pero sin tener que aprovecharlo, ya cuenta con una capacidad que haría sonrojar a más de una berlina. Otra ventaja es que el portón posterior presenta un borde de carga muy bajo, lo que facilita la introducción de objetos pesados. Y si queremos aumentar la capacidad, se pueden abatir los asientos, dejando una superficie plana y aprovechable. Pero aquí no acaba todo. En Honda han sido bastante ingeniosos y han instalado un práctico sistema que permite, sin quitar los respaldos de los asientos traseros, pegar la banqueta a ellos, pudiendo depositar objetos altos en las plazas posteriores que no entrarían en el maletero.

Puestos a sacar pegas, no habría estado mal contar con asientos independientes, deslizantes y con más regulaciones. Con este detalle pocos MPV del segmento B podrían plantarle cara.
En cuanto al equipamiento, este nivel Luxury es muy completo, pero igualmente tiene algunas lagunas, como la ausencia del sensor de aparcamiento posterior o el arranque y acceso sin llave.
DETALLE DE EQUIPAMIENTO
- ABS + EBD
- VSA + control de tracción
- Airbags frontales, laterales y de cortina
- Faros antiniebla
- Reposacabezas activos
- Climatizador automático
- Sensor de lluvia
- Autoencendido de luces
- Dirección asistida eléctrica
- Elevalunas eléctricos (4)
- Cierre centralizado con mando
- Espejos abatibles, eléctricos y térmicos
- Ordenador de viaje
- Indicador de cambio de marcha óptimo
- Control de velocidad
- Asientos posteriores con banqueta y respaldo abatibles
- Apoyabrazos central delantero y trasero
- Doble fondo en maletero
- Techo solar panorámico con cortinilla eléctrica
- Equipo de sonido con MP3
- Bluetooth
- Entrada auxiliar de audio
- Volante multifunción forrado en piel
- Llantas de aleación
- Paragolpes pintados
- Cambio automático i-Shift, 1.000 €
- Pintura metalizada, 300 €
PRECIO UNIDAD PROBADA: 18.300 €

RIVALES
El Jazz juega dentro del segmento B entre los polivalentes convencionales y los monovolumenes. Frente a los primeros gana obviamente en todo lo relacionado con el espacio y la calidad de vida, mientras que en comparación con los segundos pierde un poco en versatilidad, pero se mantiene como una de las mejores opciones por capacidad de maletero. Será más la limitada gama de motores la que pueda repercutir negativamente en sus ventas que el propio modelo en sí, bien pensado desde un punto de vista práctico. El precio, aunque parece elevado de primeras, no lo es tanto si se analiza el completo equipamiento, pero también es justo decir que la versión más equilibrada no es este Luxury, sino el Executive (desde 16.700 €).
Por hoy es todo. Mañana seguiremos analizando otros apartados del Honda Jazz como el comportamiento, las prestaciones, consumos, etcétera, además de la valoración general. Hasta entonces, te dejamos con la galería de imágenes.
Segunda parte

Texto y fotos por Enrique García, también en Facebook

Reader Comments (Page 1 of 1)
santi 11:54AM (2/24/2011)
Me ha gustado mucho la idea de poder subir hacia arriba los asientos traseros, mas de una vez me hubiera venido de perlas para transportar mas de un objeto.
Aun asi si lo comparas con un Citroen C3 Picasso SX de 95 caballos por ejemplo, a igualdad de equipamiento sigue siendo unos 3.500 euros mas caro, demasiada diferencia para mi. Incluso mirari antes un Opel Meriva Enjoy 1.4i de 100 caballos.
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Perverso 1:10PM (2/24/2011)
Tiene un detalle simpático que capaz es más común de lo que creo donde hay un espacio para poner bebidas en la salida del aire acondicionado.
No terminé de acostumbrarme al interior.
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Monardez21 11:24PM (2/24/2011)
eso también lo tiene el yaris. es tipico de los japoneses.
araexon 6:49AM (2/25/2011)
He viajado en ese auto, como piloto y copiloto, un amigo lo tiene, pero la version FIT brasilera. Debo decir que este auto europeo es una nave espacial con la cantidad de controles que tiene versus el sudamericano que el unico boton con comando al volante es la bocina jaja. El auto tiene un maletero excelente para el tamaño, de hecho incluso con el genial espacio de las plazas traseras, se destaca. Es un auto que tiende a soltarse rapido, ya que son plasticos lisos de esos del tipo mas duros que los normales, entonces tienden a crujir en sus junturas con los cambios de temperatura y vibraciones del suelo, es un auto super estable, pero no al nivel de un swift. Buen auto, pero algo caro para lo que es.
Aca a Sudamerica llegan todas las ediciones limitadas de los autos de Europa...
-Limitadas en potencia
-Limitadas en confort
-Limitadas en tecnologia
-Limitadas en seguridad
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Perverso 11:40PM (2/24/2011)
Puede ser... acá ni se vende al Yaris. Contadas son las veces que lo vi.
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