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Prueba: Abarth 500C 1.4 T-Jet (1/2)

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He de reconocer que he sido un gran seguidor del modelo desde que el Fiat 500 fuera lanzado allá por el 2007. Me gustó la propuesta, la imagen y su calidad. Con la introducción de los Abarth, además perdió ese inofensivo aspecto para mostrar un toque agresivo y sugerente, y por supuesto, un carácter bien marcado.
Hace algo más de un año tuve la oportunidad de probar el Abarth 500 con carrocería cerrada. Tenía puestas ciertas expectativas que finalmente superó con éxito, hasta ser uno de los automóviles con mejor nota de cuantos he probado para Autoblog. En 2010 la firma completó la oferta con una nueva versión basada en el 500C, con ligeras mejoras mecánicas y cambio secuencial. En teoría tendría que ser la versión perfecta; cómoda en ciudad al olvidarte del embrague, estupenda para pasear por zonas costeras gracias al enorme techo de lona deslizante y, con 140 CV bajo el capó, la fuerza suficiente para disfrutar en carreteras de montaña plagadas de curvas. Pero no, no ha sido así. A sus mandos no se ha mostrado tan deportivo como su estética marca, viéndose además lastrado por un cambio bastante mejorable y que en el fondo es el causante de lograr peores registros que el modelo cerrado.
Gallery: Prueba: Abarth 500C T-JET

Antes de analizar esos apartados en los que el 500C con sello Abarth no cumple, toca hablar de las primeras impresiones.
LLAMATIVO Y DIFERENTE
Exteriormente es un todo un 500. Esto implica diseño por los cuatro costados; para muchos uno de los automóviles más bonitos de su segmento, y para otros una pelotilla cara y poco práctica. Pero seas del grupo que seas, seguro que no te deja indiferente, siendo su estética el motivo principal que lo ha alzado a lo más alto de las listas de ventas. A mi particularmente me parecen muy atractivas las versiones de Abarth, menos femeninas en esencia. Resultan algo más grandes (por los paragolpes modificados) y bajitos (suspensión deportiva), y siempre llegan acompañados de unas llantas de gran diámetro y pasos de rueda bien marcados. Si además lo eliges con la pintura bitono opcional, seguro que darás el cante por las calles de tu ciudad. Y es que el 500 pese a ser un modelo habitual de las carreteras españolas, sigue haciendo girar las cabezas a su paso, especialmente si su bonita carrocería se combina con un escape de sonidos roncos bastante macarras.

El 500C es considerado como un descapotable por la propia marca, pero no llega a serlo exactamente. Es más un urbano con un enorme techo de lona. Mantiene tanto las puertas como los pilares siempre fijos, consiguiendo mejorar la rigidez, pero a su vez perdiendo encanto al descapotarlo, pues la sensación de libertad no es igual que en un Peugeot 207CC por ejemplo.
Lo que me ha gustado mucho es la calidad de la lona empleada. Por dentro el acabado es impecable, con un ajuste muy bueno y un aspecto realmente conseguido. En marcha resulta algo más ruidoso que las versiones cerradas, pero tampoco hay una diferencia importante y para muchos este pequeño matiz quedará compensado una vez la lona quede situada en su posición más retrasada y sea el cielo lo que se tenga como techo.

CASI UN DESCAPOTABLE
Para la manipulación del techo deberemos circular como máximo a 60 km/h. Hay dos posiciones preestablecidas, una que abre hasta los asientos posteriores, y otra que deja la lona sobre la tapa del maletero y pierde incluso la luneta posterior. Interesante e inteligente es el alerón posterior con la tercera luz de freno incorporada, que incluso en la posición más abatida sigue visible.
En el día a día la limitación que marca su manejo hasta la velocidad citada algo más arriba termina por resultar un auténtico engorro. Entiendo que para que no haya problemas con la resistencia al viento se limite en cierto modo su manipulación, pero deberían haber puesto uno más alto, en torno a los 100-120 km/h como ocurre con el MINI Cabrio. Tal y como está estudiado ahora el 500C, no puede manipularse en autopistas ni vías rápidas, teniendo que reducir notablemente el ritmo para modificar la posición.

En el interior no hay mayores cambios respecto al Abarth 500 que los necesarios para su nueva condición de descapotable (plafón de luces y micrófono del bluetooth modificados), y los que atañen al cambio pilotado. Aquí sí que llama la atención no encontrar ningún tipo de palanca, teniendo en su lugar cuatro botones que cumplen con las funciones principales:
- 1: Sirve para poner en movimiento el coche
- A/M: Con este botón se selecciona el modo manual o automático
- N: El punto muerto de toda la vida
- R: Marcha atrás.

INTERIOR APARENTE
La calidad de realización en general es muy buena. Sin emplear materiales de primera calidad, el diseño y la atención al detalle hacen que la terminación parezca superior. El salpicadero es muy vistoso, atractivo e incluso bonito, con la plancha metálica en posición central a tono con el color exterior. Lo que si destacan son los ajustes, bastante buenos incluso en ciertas zonas poco visibles. Este es un aspecto que parecen haber trabajado en Fiat, pues algunas unidades probadas anteriormente si presentaban uniones y juntas mejorables.
Con la opción del tapizado en piel, el ambiente mejora muchísimo, con una prestancia digna de segmentos superiores. La pena es que estos asientos resultan algo justos de espacio para las tallas L y XL, y mantienen el horroroso reglaje en altura que caracteriza a los 500, basculando sólo la parte posterior de la banqueta y dejando los riñones al aire en la posición más baja. Con todo, la postura al volante está algo condicionada, aunque terminas haciéndote a él.

Otra novedad que presenta el 500C respecto a la versión cerrada está en la instrumentación. Aquí emplea la pantalla multifunción avanzada, con mayor número de funciones y un indicador que nos dice en todo momento la velocidad que llevamos engranada. La cúpula de la instrumentación mantiene el tejido en piel con costuras en rojo.
APTO PARA CUATRO
El espacio disponible en las plazas delanteras es bueno para dos adultos de talla media. No sobran centímetros, pero tampoco se va apretado. Lo único es que tanto los pilares laterales como el techo van terminados en negro, consiguiendo un ambiente quizás demasiado oscuro.

En las plazas posteriores sólo hay sitio para dos, y mejor que no sean muy altos; aunque curiosamente la altura parece haber ganado un poco, el espacio para las piernas sigue siendo algo justo si superas el metro setenta y cinco.
En cuanto al maletero, cumple para el equipaje de dos personas, pero no pidas más. Pese a que la unidad probada tenía los respaldos posteriores abatibles, al perder el portón trasero la boca de carga es mucho más estrecha y no facilita la colocación de bultos de cierto tamaño. De todos modos, a nadie le pillará por sorpresa y con una longitud total inferior a 3,70 metros no se le pueden pedir milagros.

El equipamiento de serie es muy completo en lo relativo a la seguridad, aunque deja algunos elementos de confort en la lista de opciones cuando deberían ser de serie, como el climatizador automático o el deflector de viento para las plazas posteriores.
DETALLE DE EQUIPAMIENTO
- ABS + EBD
- ESP + TCS (con función TTC)
- Hill Holder
- Función Sport
- Faros antiniebla
- Luces diurnas
- Siete airbags
- Dirección asistida variable con función Sport
- Aire acondicionado
- Elevalunas eléctricos (2)
- Cierre centralizado con mando
- Espejos eléctricos y térmicos
- Ordenador de viaje
- Pedales de aluminio
- Detalles en piel (cúpula instrumentación, volante)
- Levas del cambio en el volante
- Volante multifunción
- Volante regulable en altura
- Asiento posterior abatible por partes
- Bluetooth
- Control por voz
- Puerto USB
- Radio CD MP3
- Asiento del conductor regulable en altura
- Espejos en parasoles (2)
- Techo de lona enrollable con mando eléctrico
- Doble salida de escape

PRINCIPALES OPCIONES
- Llantas de aleación extra-serie, desde 220 €
- Preinstalación de navegador portátil, 80 €
- Blue&Me Nav, 510 €
- Equipo de sonido Hi-Fi, 410 €
- Retrovisor interior fotosensible, 110 €
- Climatizador automático, 310 €
- Faros de bi-xenón con lavafaros, 700 €
- Cristales tintados, 160 €
- Tapicería en piel, 1.000 €
- Pinzas de freno en rojo, 180 €
- Pintura extra-serie monocolor, desde 200 €
- Pintura bitono, 850 €
- Kit Abarth con logo y espejos a juego, 210 €
- Red paravientos, 160 €

Precio base: 21.400 €
Precio unidad probada: 26.170 €
RIVALES
Realmente el Abarth 500C no tiene rivales directos. El único que podría acercarse ligeramente a lo ofrecido por el italiano es el Renault Wind, también perteneciente al segmento A pero con una configuración diferente, más coupé-cabrio, caja manual y con techo metálico. Tiene dos plazas menos, pero más maletero. Su precio, con el motor 1.6i 16v de 133 CV, parte de los 19.305 € sin elementos opcionales. El MINI Cooper Cabrio, con 122 CV podría ser otro rival. El concepto es parecido, con lona para el techo, cuatro plazas, limitado maletero y muchas posibilidades de personalización. Con caja automática, su precio de partida es de 26.189 €.
Y hasta aquí lo relacionado con la vida a bordo. Mañana será el turno de los apartados más dinámicos. Te adelanto que no es lo que uno espera, pero pese a pequeñas deficiencias sigue siendo un capricho razonable. ¿Mejor o peor que el cerrado? Eso te lo contaré mañana.
Segunda parte de la prueba

Texto y fotos por Enrique García, también en Facebook

Reader Comments (Page 1 of 1)
Pepi 9:18AM (2/15/2011)
La verdad es que es un coche de capricho porque su precio creo que no está justificado. Por esos 21.000 euros de partida ya debería traer casi todas las opciones incorporadas en el modelo de la prueba.
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S63 2:28PM (2/16/2011)
Cuando no se trata de un descapotable total creo que deberían, como bien se indica, ampliar la velocidad de manejo de la capota. No compraría en mi caso este cabrio porque el sobreprecio me parece excesivo para quedarse a medias, aunque siendo un coche de capricho todo es relativo, eso sí, sale más a cuenta el techo solar que este semi-cabrio, salvo por su aspecto retro, que se incrementa con pinturas como esa.
Los botones del cambio no me parece que encajen con la filosofía deportiva de este modelo, en un automático más suave quizá, pero este modelo debería tener una palanca adicional a las levas por si se desea cambiar con ella.
El GPS queda muy postizo, para eso dan ganas de no pedir el de la marca y ponerle un TomTom uno mismo el día que pretendamos ir por un sitio que no conocemos, me da la impresión de que ensombrece un poco el excelente aspecto de su interior, el cual también ganaría estéticamente con una palanca para el cambio automático, pues encajaría mejor con el aire retro-moderno de su cuidada estética.
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