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Prueba: VW Polo 1.6 TDI CR 90 CV Sport DSG 3p (2/2)


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Primera parte: Impresiones, equipamiento, habitabilidad y acabados

Ayer ya pudiste leer que salvo en lo relacionado con la economía de compra y el equipamiento, en el resto de apartados el Polo salía airoso al enfrentarse con sus rivales, hasta el punto de plantar cara en lo que a terminación se refiere a modelos de segmentos superiores. Sin embargo todavía queda mucho que decir sobre su motor, cómo va y si merece la pena el desembolso extra.

El motor elegido para esta prueba es posiblemente el más equilibrado entre los diésel. Ya con common-rail, desarrolla 90 CV extraídos de un bloque de 1,6 litros. Por debajo quedan los 1.2 TDI de 75 CV en dos configuraciones (normal y BlueMotion), y por encima el mismo 1.6 TDI pero con 105 CV. De todos ellos, el único que se puede asociar al cambio DSG es el de 90 CV.


En sí el motor 1.6 TDI CR de 90 CV no muestra sus mejores argumentos nada más arrancarlo. Suena más de lo que debería, especialmente comparado con un Clio 1.5 dCi o un Peugeot 207, pero una vez va tomando temperatura las cosas se van igualando. El nivel de vibraciones es contenido en todo momento, aunque se dejan sentir más que en los rivales mencionados. Otra cosa es en marcha, donde el nivel sonoro se reduce mucho y a ritmos de autopista resulta silencioso, ya sea por ruidos producidos por el motor, aerodinámicos o de rodadura. En este último apartado destaca frente a los franceses, con una pisada que no necesariamente resiente el nivel de confort.



EXCELENTE CAJA DSG

El funcionamiento del bloque es bueno, y aunque no mejora a los anteriores 1.9 TDI de 100 CV, sí que se nota más refinado. Con el cambio DSG se consiguen disimular algunas faltas como la ausencia de energía por debajo de las 1.500 rpm. Así, resulta muy agradable de usar en el día a día, cundiendo más de lo que podrían indicar sus 90 CV teóricos. Y es que sin ser especialmente rápido en aceleraciones largas, moverse entre 60 y 120 km/h es pan comido, facilitando movimientos rápidos a la hora de cambiar de carril o en recuperaciones. La caja incluso en modo normal (D) reduce lo que sea necesario cuando se da un acelerón, obteniendo mayor brío al instante. Por término general en esta modalidad los cambios se hacen a unas 1.600 rpm, tratando de combinar suavidad, consumos reducidos y silencio de marcha. En el modo Sport (S), suele bajar una o dos velocidades en relación al "D" en igualdad de condiciones, dejando en la recámara una pequeña dosis extra de energía al ir más revolucionado. Sin embargo quiere apurar tanto cada velocidad, que en caso de hacer una conducción deportiva lo lleva hasta más allá de las 4.500 rpm, justo donde el motor no tiene nada que aportar y pierde fuelle. Realizando el cambio un poco antes se obtendrían mejores datos, aunque en cualquier caso no están nada mal.



El único "pero" posible para esta caja se encuentra a la hora de realizar las maniobras de estacionamiento, momento en el que el cambio de "D" a "R" (retroceso) es algo lento y difícilmente tanteable. Aquí siempre es más sencillo contar con un embrague, pues serás tú mismo el que se encargue de dosificar la fuerza. Por lo demás, el DSG se mantiene como una caja muy rápida, suave en los cambios y bastante inteligente a la hora de adaptarse al tipo de conducción, todo ello mejorando los consumos y prestaciones del manual al contar con dos velocidades extras. Posiblemente la séptima sea muy de desahogo, pero no creas que evita insertarla y en cuanto ve la oportunidad ahí la tienes bajando unas décimas el consumo. Este es el principal punto por lo que recomendaría adquirir el Polo 1.6 TDI de 90 CV con esta caja: es más agradable de usar, más efectivo, económico y rápido...aunque también muy cara. Pero si a ello le sumamos la comodidad en atascos y que para divertirse siempre podemos recurrir al modo manual, pues tampoco parece tanto dinero (una pena que no hayan pensado en levas tras el volante en esta versión).



COMPORTAMIENTO NOBLE Y PREDECIBLE

En cuanto al comportamiento, el Polo es válido para casi todo siempre que la pasión no tenga un lugar destacado en tus preferencias. Ya sea para moverse por ciudad como para realizar viajes largos, parece haber crecido más en tamaño en relación al anterior al comparar la excelente pisada y facilidad para conducirlo. Y es que este polivalente cumple de sobra con lo que uno espera de un automóvil de batalla, capaz de tragarse un atasco como cualquier utilitario y realizar viajes donde sea como en muchos compactos. Para ello las suspensiones están bien planteadas, no resultando duras pero tampoco excesivamente blandas; permiten un ligero balanceo que consigue suavizar los movimientos y hacerlos menos bruscos, pero tampoco es una barcaza (salvo en apoyos muy fuertes, como muestra la imagen inferior). Y al final se consigue un equilibrio entre confort y estabilidad bastante acertado -pero que desde luego no emociona lógicamente-. Con la monta de quince pulgadas -y perfil 60- incluso parece estar equipado con unas suspensiones más blandas a juzgar por cómo supera los badenes y otras irregularidades. Sólo circulando deprisa por vías bacheadas aparecen algunos rebotes molestos, pero nada que pueda comprometer la seguridad o degradar en exceso el confort.



En carretera de montaña la dirección aísla demasiado de lo que ocurre en la relación rueda-asfalto, pero en ningún caso es molesto. A mi me habría gustado un toque algo más duro, con menor aislamiento, pero hay que reconocer que guía y marca el trazado lo suficientemente bien para llevar el control. Al enlazar diversas curvas lentas de distinto giro, a ritmos más elevados de lo que se debería, el Polo muestra cierta tendencia al subviraje, algo que rápidamente el control de estabilidad trata de corregir con resultados muy buenos, pues actúa el tiempo justo y necesario para no dejarte parado, y así poder seguir el camino. Sin embargo no es un coche especialmente ágil, sobre todo frente a un Ibiza o un 207. En cualquier caso, este Polo, por muy Sport que tenga el apellido, no parece pensado para corretear como locos. Es más un multiusos cómodo que se puede conducir fácilmente en todo tipo de vías, sin que esto signifique que tengamos que ser lentos. Evitando las brusquedades conseguirás un resultado casi igual de efectivo pero menos estresante (y de paso el ESP dejará de trabajar a destajo). Los que busquen algo más dinámico, tendrán que optar por el GTI, ya de gasolina.



Cómodo en vías rápidas, algo lento en montaña

En un viaje largo entre Madrid y Marbella, unos 630 km, el Polo me ha parecido muy cómodo. Especialmente por sus asientos, que además de sujetar muy bien la espalda, tiene un acertado apoyo lumbar. Son de mullido algo blando, pero yo al menos viajé sin síntoma de fatiga. A destacar en este tipo de vías rápidas el aplomo y buenas maneras, con una estabilidad lineal fuera de toda duda y buena capacidad para absorber los baches a velocidades altas sin descomponer la trasera. Por así decirlo, se despide de un tren trasero nervioso para dejar uno que tiene complejo de lapa (si le buscas las cosquillas se las terminas encontrando, pero ahora te costará mucho más). Sonoridad, calidad de rodadura y seguridad son sus claves.

Ya en ciudad igualmente me ha parecido cómodo, más que por las características del Polo, por su cambio DSG. Olvidarte del embrague en un atasco es algo casi impagable, y si encima es de esos que se lían en pleno puente vacacional, más todavía. Salvo en maniobras para aparcamiento, que requiere algo de adaptación para pillarle el truco a la caja, en el resto de maniobras, callejeos y demás el Polo cumple. Y siempre sabiendo qué encontrar un aparcamiento no debería resultar muy complicado por sus dimensiones. La visibilidad posterior y 3/4 trasera es más que correcta, sin dejar importantes zonas ocultas tras la chapa.



Iluminación pobre

Lo que no me ha gustado tanto es la iluminación. Con los faros halógenos de serie incluso en su posición más alta, no alumbran con suficiente intensidad ni amplitud. Se quedan excesivamente cortas para la circulación nocturna, por lo que sería interesante apostar por los bi-xenón opcionales. Lo que sí está incluido es la iluminación diurna, función que realizan un nuevo juego de bombillas instalado junto en la misma carcasa que los antinieblas.

Tampoco me ha entusiasmado el funcionamiento del sensor de lluvia, que va un poco a su ritmo. Ni barre el agua según la intensidad de la lluvia ni deja de funcionar al instante, es decir, tiene cierto retardo y si entras en un túnel posiblemente dejará de funcionar casi a la salida.



CONSUMOS BAJOS

Y para los que quieren un automóvil de gasto parco, aquí tienen un candidato ideal. Ni haciendo diabluras he conseguido rebasar los ocho litros a los cien, lo que dice mucho de la frugalidad de su motor. En conducción ecológica no será complicado bajar de los cuatro litros por carretera a unos 90-100 km/h, mientras que en "modo" normal por el mismo tipo de vías el gasto no subirá de los 4,5 L/100. Ya en autopista, respetando el límite de velocidad (120 km/h), podemos lograr consumos inferiores a los 5,0 L/100, siempre y cuando la orografía lo permita. Y si aumentamos el ritmo, tampoco subirán mucho más, garantizando siempre un coste de utilización muy bajo. Sólo en ciudad veremos cifras algo más elevadas, pero hablar de 6,0 L/100 tampoco está nada mal. Lo dicho, casi un mechero en el que sus 45 litros dan para más de 800 km sin necesidad de sacar "los dineros".

ALGUNOS DATOS
  • Cilindrada: 1.598cc
  • Potencia: 90 CV
  • Par máximo: 230 Nm
  • Velocidad máxima: 180 km/h
  • Aceleración 0-100: 11,5 seg
  • Consumo medio: 4,3 L/100
  • Emisiones CO2: 112 g/km
  • Cambio: de doble embrague DSG, de siete velocidades
  • Peso: 1.179 kg
  • Depósito de combustible: 45 litros
  • Longitud: 3,97 metros
  • Anchura: 1,68 metros
  • Altura: 1,46 metros
  • Batalla: 2,47 metros
  • Maletero: 280 litros/952 litros


VIRTUDES
  • Cambio DSG
  • Consumos contenidos
  • Calidad de acabados
DEFECTOS
  • Precio elevado
  • Equipamiento modesto
  • Maletero justo


VALORACIÓN (frente a modelos del mismo segmento)

  • Habitabilidad: 7,5
  • Maletero: 6,5
  • Calidad percibida: 9
  • Sonoridad: 7,5
  • Confort de marcha: 8,5
  • Iluminación: 6
  • Visibilidad: 8
  • Comportamiento: 7,5
  • Frenos: 8
  • Dirección: 7,5
  • Cambio: 9,5
  • Prestaciones: 8
  • Aceleración: 7,5
  • Recuperaciones: 8,5
  • Consumos: 9
  • Equipamiento: 6
  • Opciones: 8
  • Valor/precio: 7
  • Valor reventa: 8,5


CONCLUSIÓN

Si no fuera por el precio, a todo el mundo le recomendaría que hiciera una visita a un concesionario para ver el Polo. Más allá de la estética, que podrá gustar más o menos, este polivalente se muestra muy equilibrado en confort, comportamiento, prestaciones y habitabilidad, mientras que es capaz de despuntar en otros como el agrado de uso, los consumos y la calidad de terminación. Pero todo tiene un precio, y aunque puede estar justificado, sigue siendo caro y a la altura de muchos compactos. Quizás más equipamiento de serie podría solventar esto, pero también es cierto que todos sabemos que Volkswagen nunca ha sido económica y parece no tener la intención de hacerlo ahora, más aún cuando tienen el respaldo del público que queda reflejado cada mes en las listas de ventas.

¿Me lo compraría? Esta versión en concreto no. Pero un CrossPolo... El nuevo integrante de la gama suma el atractivo visual que el normal no tiene (punto subjetivo) y más equipamiento que en cierto modo justifica el desembolso extra. Lo que tengo claro es que si comprase un Polo, lo haría con la caja DSG.

¿Recomendable? Sí. Si el dinero no es un problema importante, bien merece la pena. Ahora bien, nada de optar por un 1.2 TDI de 75 CV, pues por la misma tarifa te llevas un Ibiza TDI de 90 CV que aunque no iguala la calidad, tiene un comportamiento excelente y unas prestaciones muy superiores.

En definitiva, si te haces con uno estoy convencido de que saldrás satisfecho y aunque hayas pagado bastante más que por un modelo similar de la competencia, siempre te quedará la cosa de que a la hora de venderlo te lo quitarán de las manos incluso si no lo pones barato, y que es un producto Made in Spain (alguna vez tendría que salir a la luz el orgullo patrio).


Texto y fotos por Enrique García, también en Facebook

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