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Prueba: Mazda6 2.2 CRTD 180 CV Sportive 5p (2/2)


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Primera parte: Interior, calidad y equipamiento

La gama Mazda6 sufrió una ligera renovación hace unos meses. En aquel momento la firma aprovechó para actualizar tanto el aspecto como la oferta de motores. En gasolina están los 1.8i 16v y el 2.5i 16v de 170 CV como únicos integrantes, mientras que en diesel podemos optar por un 2.2 CRTD en tres configuraciones: 129 CV, 163 CV y 180 CV.

Igualmente, la familia 6 se articula en cuatro terminaciones: Active, Style, Style+ y Sportive. Dependiendo del motor, podrá asociarse a uno o varios niveles de acabado, pero no es posible elegir por ejemplo un CRTD 129 CV Sportive, en cierto modo lógico al ser la mecánica más modesta. Por último hay que decir que se mantienen las tres carrocerías conocidas: sedán de cuatro puertas, una más versátil con cinco y el bonito familiar, denominado Wagon "a secas".



El Mazda6 2.2 CRTD 180 CV Sportive con cinco puertas ha compartido conmigo una semana, siendo un compañero sorprendente en muchos aspectos y que me ha dejado muy buenas impresiones, aunque más adelante comprobarás que tampoco es perfecto.

En todo Mazda siempre se espera un toque deportivo y diferenciador, ese "zoom-zoom" que agita nuestro ritmo cardiaco. Y el Mazda6 lo tiene. Ponerse a sus mandos ya sugiere cierta distancia frente a rivales más convencionales, léase Ford Mondeo o Citroën C5. Su postura al volante es mucho más tirada, deportiva y en posición bajita. Eso junto a la inclinación del parabrisas mejora la sensación de deportividad. En el Sportive hay que apretar un botón (y pisar el embrague) para poner el motor en marcha. Cuando está frío se toma cierto tiempo (no mucho, pero hay más retardo de lo habitual), y suena y vibra algo más de lo que debería. Eso sí, pasados tres o cuatro minutos, resulta mucho más agradable aunque no resulte exquisito en ninguna circunstancia.



Ponerlo en movimiento tan sólo requiere insertar primera y quitar el tradicional freno de mano. No habría estado mal incorporar uno eléctrico, algo cada vez más común incluso en segmentos inferiores.

El tacto del cambio es correcto, suficientemente rápido y con recorridos precisos. Con seis velocidades de desarrollos tirando a cortos, se supone que sería más sencillo extraer todo el potencial de su motor, pero sin embargo esto no ocurre.

Tras muchos kilómetros a sus mandos, el Mazda6 CRTD con 180 CV parece rendir bastante menos. Incluso si alguien me hubiera dicho que es un hipotético 163 CV con acabado Sportive lo habría creído. No anda mal, ojo, pero esperaba una respuesta más contundente. Tampoco se puede achacar esa falta de potencia a un bajo nivel de kilometraje, pues con algo más de 14 mil al inicio de la prueba se puede decir que está lo suficientemente rodado. Sí me ha gustado por elasticidad, capaz de soportar la sexta desde pocas vueltas y subir el régimen hasta algo más de 4.300 rpm. Por tanto se convierte en un automóvil sencillo de manejar en todo tipo de circunstancias.



Consumos bajos

Donde destaca frente a rivales de potencia parecida es en los consumos. Este "6" resulta muy económico en todo tipo de vías, logrando registros de compacto de potencia media. Un claro ejemplo es que en autopista, a unos 120-130 km/h, es fácil rondar los 5,6 L/100. En carreteras secundarias, a unos 90-100 km/h, la cifra baja hasta los 4,8 L/100, pero haciendo conducción ecológica conseguí una media de 4,2 L/100. Eso sí, en este último caso el mimo y cuidado en la conducción eran tales, que no compensa el ahorro. En ciudad, donde normalmente suele salir a relucir la elevada cilindrada, tampoco desluce. Una media de 7,4 L/100 dicen mucho de la eficiencia de su motor, algo que terminé corroborando en conducción deportiva, con registros inferiores a los 10 L/100. En resumen, con un depósito de 64 litros se pueden recorrer más de mil kilómetros sin mucho esfuerzo.



Excelente comportamiento en todo tipo de vías

Y si de hacer kilómetros se trata, el Mazda6 convencerá incluso a los más tranquilos. El comportamiento de este japonés es de lo mejor en el segmento. Logra un excelente compromiso entre estabilidad y confort, con un paso por curva muy elevado y un control de estabilidad que para mi gusto es de los mejor calibrados del mercado. No sólo no resulta nada intrusivo sino que cuando entra en acción lo hace resolviendo el problema discretamente y en el menor tiempo posible. Si no fuera por el testigo luminoso, en algunas ocasiones ni notarías su entrada en acción. Baches, irregularidades, juntas de dilatación...Da igual lo que encuentres por el camino, las reacciones siempre serán muy neutras y casi siempre solventadas por el propio bastidor, sin necesidad de que el conductor tenga que intervenir. A mi juicio, si todos los vehículos fueran igual de bien, se ahorrarían muchos sustos al volante (aunque es un arma de doble filo, pues al ser tan sencillo y efectivo de conducir, puede invitar a subir el ritmo).



En carreteras de montaña, el Mazda6 es toda una delicia. Me encanta la agilidad con la que es capaz de tragarse las curvas, ya sean lentas o rápidas. La trasera siempre bien pegada al suelo ayuda en todo momento a seguir la trayectoria marcada, y los contenidos balanceos de la carrocería permiten aumentar la sensación de control. Tal es la eficacia que podrías conducirlo con una sola mano en condiciones impensables. Para lograr tan buenos resultados, Mazda ha recurrido a una dirección de excelente tacto y precisión. Comunicativa como pocas, además es muy rápida, transmitiendo confianza y control.

En autopista igualmente el Mazda6 destaca por su buena estabilidad lineal. Realizar viajes es pan comido, siempre con un elevado nivel de comodidad gracias a sus anatómicos asientos. El único pero es que en esta unidad, a partir de 120 km/h, se generaba un ruido en el interior que parecía el mismo que se produce al llevar un poco abierta la ventanilla, pero estando cerradas. No logré averiguar si provenía del techo solar o del portón posterior.



En conducción urbana, la visibilidad posterior y tres cuartos es un punto a mejorar. La caída del techo y la cantidad de chapa provocan encontrarse un tanto "ciego" en ciertas incorporaciones o maniobras. A la hora de aparcar sin embargo, con los sensores delanteros y traseros la cosa cambia, siendo sencillo y siempre acompañado de una dirección cómoda y suave.

Lo mejor de esta berlina es sin duda el comportamiento. Pocos vehículos ofrecen buen compromiso entre deportividad y confort, con una dirección de tacto intachable y un control de estabilidad efectivo pero sin cortarte el rollo. Para los menos expertos al volante, será pan comido, siendo ante todo un automóvil muy seguro.



ALGUNOS DATOS
  • Cilindrada: 2.184cc
  • Potencia: 180 CV
  • Par máximo: 400 Nm
  • Velocidad máxima: 218 km/h
  • Aceleración 0-100: 8,7 seg
  • Consumo medio: 5,4 L/100
  • Emisiones CO2: 142 g/km
  • Peso: 1.555 kg
  • Cambio: manual, seis velocidades
  • Longitud: 4,75 metros
  • Anchura: 1,79 metros
  • Altura: 1,44 metros
  • Batalla: 2,72 metros
  • Depósito: 64 litros
  • Maletero: 510 litros


VIRTUDES
  • Comportamiento intachable
  • Interior amplio
  • Consumos muy reducidos
DEFECTOS

  • Prestaciones discretas para su potencia
  • Excesivo empleo de plásticos duros
  • Visibilidad posterior


VALORACIÓN
  • Habitabilidad: 8,5
  • Maletero: 8,5
  • Calidad percibida: 7,5
  • Sonoridad: 7
  • Confort de marcha: 8
  • Comportamiento: 9,5
  • Frenos: 9,5
  • Dirección: 9,5
  • Cambio: 8,5
  • Prestaciones: 7
  • Aceleración: 7,5
  • Recuperaciones: 8
  • Consumos: 8,5
  • Equipamiento: 8,5
  • Valor-Precio: 8


CONCLUSIÓN


El Mazda6 es un gran coche. Tras probarlo durante una semana ha mostrado argumentos más que suficientes para considerarlo como una opción muy interesante del segmento D. Además de un diseño diferenciado, ofrece al usuario un toque deportivo que no por ello condiciona el confort. Posiblemente la peor parte se la lleve el motor, de prestaciones correctas pero inferiores a las que uno espera al ver su potencia nominal. Y esta sensación se nota todavía más al comprobar sus excelentes maneras, con una puesta a punto capaz de tragarse todo sin rechistar.

¿Lo compraría? Sí, sin lugar a dudas. Es económico en el día a día, va de maravilla, y su interior es muy amplio y aprovechable. Si tuviera que mirar una berlina media, el "6" sería un candidato.

¿Lo recomendaría? Esta versión en concreto no. El equilibrio perfecto está en el 2.2 CRTD 163 CV con acabado Style+. Buen equipamiento, buenas prestaciones y un precio mucho más bajo. Y si deseas más dotación, siempre puedes optar por el nivel Sportive.


Texto y fotos por Enrique García. También en Facebook

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