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El jefe de diseño de Mazda nos pide que presionemos a la marca para que fabrique el RX-7



Con Mazda he de reconocer que tengo una relación especial. Como propietario de un RX-8, te puedes hacer a la idea que los rotativos me gustan... Y si por mi fuera, un RX-7 FD adornaría otro hueco de mi garaje. Pero el futuro de los Wankel en la gama Mazda no parece del todo brillante a corto plazo. Por todo ello, esta noticia me la tomo un poco como personal.

Recuerdo que en la larga historia de los motores rotativos de Mazda hubo una situación similar a la actual en los años 70 con la crisis del petróleo. Los de Hiroshima habían volcado sus esfuerzos mucho más que nadie nunca lo haya hecho por los rotativos, equipando todo tipo de modelos para inundar el mercado norteamericano, convenciendo a los usuarios con sus pocas vibraciones, su funcionamiento suave y su potencia.

Pero vino la crisis del petróleo y todo se complicó, obligando a Mazda a poner su Wankel sólo en sus modelos deportivos. Así llegaron todas las versiones RX hasta llegar al RX-8, recientemente cesado de producción.

Muchos rumores hablaban de un nuevo deportivo rotativo en ciernes más pronto que tarde, con fechas de puesta en el mercado sobre 2012. El Shinari, entre tanto, habría de servir como sustituto con motor convencional del RX-8, usando un propulsor SKY para cumplir con lo que se espera de la marca en cuanto a deportividad.

El caso es que tirando de nuestros propios contactos europeos en la marca habíamos podido saber que el desarrollo de un nuevo Wankel no había sido detenido, y se continúa trabajando en el Renesis con cilindrada ampliada hasta los 1,6 litros, con inyección directa y probablemente con sobrealimentación equipada (esto lo pudimos saber gracias a una filtración de un proveedor) con actuadores eléctricos para evitar el lag de los turbos de toda la vida.

Algunos arriesgados planteamientos hablaban de la capacidad de quemar indistintamente gasóleo o gasolina, pero nosotros no nos lo queríamos creer, pues la diferente relación de compresión e inyectores a utilizar lo hacían poco menos que ciencia ficción.

El caso es que esto no había de traducirse necesariamente en un nuevo modelo equipado con el Renesis evolucionado. Seamos realistas, desde que Mazda se separó de Ford, y se metió hasta el fondo en la renovación de su gama, la creación de nuevas plataformas modulares propias, y mecánicas SKY para cumplir con los requerimientos de emisiones y consumos de esta década, poco o ningún tiempo y recurso le debe de quedar para hacer realidad un RX-7 tal y como queremos.

Según Ikou Maeda, diseñador jefe de la marca "no espereis el RX-7 manteniendo la respiración" porque puede que nos ahoguemos en el intento... Y es que el coche no está ni en la mesa de diseño, dado que el proyecto no tiene luz verde. De hecho, Maeda ha ido un paso más allá, y nos ha pedido a periodistas y activistas de la marca que presionemos, preguntemos, nos manifestemos, todos juntos para convencer al comité de administración de que un nuevo cupé rotativo tendría su lugar en el mercado.

Maeda también pidió a los periodistas que dejásemos de especular con un nuevo RX-7 "en un par de años", pues "no es cierto".

¿Desilusionado? Sin duda es un palo pasar de soñar con un RX-7 para 2012 a darse cuenta de que puede que el proyecto no esté ni tan siquiera en marcha. Pero no nos vamos a quedar con los brazos caídos, así que si Maeda nos pide que le echemos una mano, lo haremos. ¿Te apuntas?

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