Categorías: Peugeot, Garaje, Compactos

Prueba: Peugeot 308 1.6 VTI 120 CV S Aut. 5p (1/2)


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Aprovechando la época estival, el buen tiempo y las ganas de cambiar de aires, el que escribe estas líneas se fue a pasar unos días al Reino Unido. Y como no podía ser de otra manera, el medio de transporte elegido para moverme por los alrededores y realizar algunos trayectos fue el automóvil, en este caso, un Peugeot 308 1.6 VTI con cambio automático.

Es posible que ya estés pensando en que es una auténtica locura circular por el caótico Londres, no sólo por el intenso tráfico, sino también por aquella manía de hacer algunas cosas "al contrario". Sin embargo, te adelanto que tras haber vivido allí una larga temporada uno se termina acostumbrando a todo, y si pude defenderme a la perfección con mi ex-Clio español (y algunos pinitos con vehículos locales) durante mi juventud, estos siete años que han pasado desde aquellos tiempos no serían en absoluto un obstáculo.


Tras recoger el Peugeot 308 en el aeropuerto, lo más importante, y esto es un consejo personal, es que trates de adaptar la vista a los espejos, especialmente al central, pues la tendencia natural te hará mirar hacía el pilar A. Si eres de los que no quieres complicarte la existencia, un automático es lo ideal. Las cajas manuales funcionan igual, pero la diferencia radica en que el cambio de marcha lo tienes que hacer con la mano izquierda, y no siempre el periodo de adaptación es igual para todos, con constantes golpetazos de la mano derecha contra la puerta. Sea como fuere, en mi caso no había este problema, pero no quedaban otros turismos disponibles que no fueran o muy pequeños, o automáticos. Por tanto, la opción estaba clara, un compacto tradicional con caja automática.



Centrados ya en la unidad en concreto, se trata de un Peugeot 308 VTI 120 CV con acabado "S". En el Reino Unido esta terminación es comparable a nuestro Comfort, con la salvedad de que en el británico incluye de serie los elevalunas eléctricos posteriores y no lleva lector de MP3 de serie.

ESTÉTICA CONOCIDA

El diseño del 308 es muy personal. La vista delantera queda presidida por los enormes faros y una parrilla igualmente grande que no a todo el mundo gusto. Sin embargo dado que las ventas han sido muy buenas supongo que en general convence. Para mi la peor parte se la lleva la vista 3/4 posterior, con unos trazados que no llegan a cuadrar bien con el resto del coche, como si estuviera desproporcionado e incluso, algo obeso. Esto junto con las pequeñas ruedas de quince pulgadas terminaban por estropear un conjunto no especialmente brillante. Pero ojo, esto siempre bajo una perspectiva personal.



Sin embargo no todo es negativo, y una vez abrimos el interior la cosa cambia notablemente. De entrada la calidad percibida es muy alta y aunque luego al toquetear todos los guarnecidos se encuentran ciertas faltas, respecto a la media del segmento queda por encima.

BUENA TERMINACIÓN

El material elegido para el salpicadero es blando en la mitad superior, de tacto agradable y bastante guarrete. Para limpiarlo es necesario un trapo húmedo especial, pues cualquier gamuza terminaría dejando las pelusas pegadas. En otros plásticos esto no me ha pasado de manera tan acusada. La distribución de todos los mandos es de alabar, con todo siempre a mano y botones grandes (salvo los de la radio, pero al tener un dispositivo adicional en el volante se pueden obviar). La climatización se regula con facilidad; tres ruletas y dos botones. No hay más. Prefiero el climatizador automático, tanto por estética como por eficacia, pero hay que reconocer que con más de 33º en Londres, cinco ocupantes y mucha humedad, el funcionamiento ha sido excelente. Quizás no habría estado de más una salida de aire adicional para las plazas posteriores, disponible en otros acabados pero no en este básico.



Continuando con el salpicadero, de la mitad hacía abajo los materiales ya no son acolchados y, aunque no son de mala calidad, tampoco son para presumir. Algunos ajustes como el de la guantera o ciertas uniones tras el volante podrían estar más elaboradas (no sólo lo he visto en esta unidad), pero en general no sale mal parado. Un Citroën C4 o un Ford Focus, por poner dos ejemplos, quedan en evidencia.

Para las puertas la fórmula empleada es parecida. Mejores plásticos para las zonas superiores y de peor calidad según vamos bajando. Al llegar abajo se encuentra una bolsa de capacidad más que razonable pero con un reborde algo cortante con el que se termina uno arañando. No es que te vaya a amputar un dedo, pero es un detalle a mejorar.



La instrumentación es la típica de Peugeot. Dos grandes esferas presiden la cúpula mientras otras dos más pequeñas nos informan del nivel de la gasolina y la temperatura del motor. En estos tiempos en los que este último se suprime en muchos rivales, es de agradecer que la firma francesa los mantenga. Para ver el nivel del aceite hay que poner el contacto y durante unos segundos aparece en la pantalla del odómetro la cantidad e incluso los km para la revisión. Los datos del ordenador de viaje, la radio y la temperatura exterior están en el display multifunción situado en el centro del salpicadero. Es muy claro en su lectura y el manejo se realiza desde el mando de los limpias (ordenador) o justo debajo en un satélite independiente (radio).



Algo en lo que no hay queja es en el espacio en las plazas delanteras. Aquí hay mucha sensación de desahogo fruto de una consola central totalmente desierta (no hay apoyabrazos en esta terminación) y la buena superficie acristalada, con un parabrisas con más inclinación de la habitual y un segundo cristal de custodia muy útil para ciertas maniobras (hasta que se mete de por medio el morro, pero eso ya te lo contaré mañana).

Habitabilidad simplemente correcta

La postura al volante me ha parecido muy cómoda. Tanto el volante como los asientos tienen múltiples reglajes, lo que agiliza la acción y en pocos minutos ya tendremos todo bajo control. Para vaciar los bolsillos hay un buen número de huecos. El más grande está entre los asientos y viene acompañado de dos huecos para dejar unas latas. Bajo la radio también hay otro, muy aprovechable gracias a la goma que evita que se deslicen los objetos de un lado a otro. Otro pequeño receptáculo muy útil es el situado bajo el volante, junto a la puerta (zona derecha para los británicos e izquierda por los europeos continentales). Podemos dejar cualquier cosilla como el móvil que no podrá verse desde fuera.



Pasando a las plazas posteriores, la habitabilidad es normal tirando a buena. Como en casi todos los automóviles de este tamaño, meter a tres adultos para realizar un trayecto largo es casi un castigo, pero para los cortos y medios es totalmente asumible. Por anchura no hay pegas y la inclinación del respaldo es la adecuada, pero el espacio para las piernas es bastante justo para personas que midan 1,8 metros en adelante. La altura respecto al techo tampoco va sobrada pero para un ciudadano de talla normal no hay problemas. Si eres como Pau Gasol, lo mejor es que no montes atrás.



Por último queda hablar del maletero. Aquí encontramos una capacidad en la media del segmento. Sus formas son regulares y bastante aprovechables, aunque la calidad de la bandeja es algo floja, resultando endeble y de apariencia frágil. Otro aspecto a mejorar es el plano de carga, que queda bastante elevado y deja un escalón, lo que en ocasiones puede provocar que tengamos que hacer un sobre esfuerzo para sacar objetos pesados o de grandes dimensiones (una de las maletas que introduje se quedó literalmente encajada y no había forma de sacarla, por lo que tuve que reclinar el respaldo posterior para liberarla).



El nivel "S" británico es similar al "Confort" español

En cuanto a la dotación de serie, dado que no es una unidad destinada al mercado español, la cosa cambia ligeramente. Aquí el motor 1.6 VTI no puede combinarse con el acabado Comfort, teniendo que optar como mínimo por el Sport, que añade las llantas de aleación de 16 pulgadas, el climatizador automático de dos zonas, control de velocidad, faros antiniebla con detalle cromado, bluetooth, puerto USB y apoyabrazos central delantero. De todos modos el más sencillo ya incluye los elevalunas delanteros, el aire acondicionado, ESP, radio CD o el ordenador de viaje.



Aclarado esto, es el turno para detallar lo que incorpora la unidad probada (acabado "S", exclusivo del mercado británico):
  • ABS + EBD
  • ESP + TCS
  • Seis airbags
  • Faros antiniebla
  • Radio CD
  • Aire acondicionado
  • Ordenador de viaje
  • Cierre centralizado con mando
  • Volante multifunción de plástico
  • Espejos eléctricos
  • Cuatro elevalunas eléctricos
  • Paragolpes, espejos y manetas pintados
  • Asiento posterior abatible por partes
  • Dirección asistida
  • Espejo de cortesía en parasoles
  • Llantas de acero de 15 pulgadas
  • Toma de corriente 12v
  • Guantera iluminada y con refrigeración
  • Pantalla multifunción con temperatura exterior
  • Nivel de aceite motor


La única opción incorporada en el vehículo testado es la pintura metalizada, que tiene un coste de 410 libras (492 €). El precio final del 308 1.6 VTI 120 CV S Automático 5p tal cual lo ves de 17.630 libras (21.172 € al cambio actual), ofertas y/o promociones no incluidas. En España un producto parecido sería el citado 1.6 VTI Sport Automático 5p, que tiene un precio recomendado de 21.570 € (17.570 € con el descuento actual).

Y hasta aquí la primera parte de la prueba. Mañana regresaré dispuesto a contarte todo lo relacionado con su motor, el funcionamiento del cambio, sus maneras en diferentes vías y como siempre, el veredicto. Hasta entonces, disfruta de la galería de imágenes...

Segunda parte de la prueba


Texto y fotos por Enrique García, también en Facebook

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