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Prueba: Citroën C5 3.0 V6 HDI 240 CV Exclusive Aut. (1/2)


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Hay ocasiones en las que el salto generacional entre un modelo y otro puede ser tan grande que no deberían compartir denominación. El Citroën C5 es un claro ejemplo de la constante evolución que el fabricante francés está plasmando en sus últimas realizaciones, con un nivel de terminación que ha pasado de estar entre los más mediocres, a plantar cara a lo mejor de Alemania, al menos visualmente.

De todo modos es lógico hablar de una terminación a la altura cuando el desembolso que hay que hacer para llevarte a casa una unidad como la probada supera los 42.000 €, descuento incluido. Es mucho dinero, demasiado para un generalista, pero no sólo esconde un equipamiento de primera; también un corazón brillante y austero. Basta un ejemplo para ver el alto grado de refinamiento, dado que lo montan los Jaguar XF y Range Rover Sport.


Pero vayamos por partes. Empezando por el exterior, la última generación del C5 ha experimentado un salto brutal. Es elegante hasta la medula; tiene porte y dentro del clasicismo general de su estampa, resulta moderno y sobrio, algo que comparte con las berlinas germanas más demandas. Y es que este punto ha sido clave para lograr el éxito (y que por cierto ha obtenido a pesar de la complicada situación que vive este segmento, acorralada por los MPV y los SUVs).



El frontal olvida las anodinas formas del anterior, presumiendo ahora de una parrilla de grandes dimensiones y unos faros rectangulares, también buen tamaño. El paragolpes acoge unos antinieblas con iluminación en curva y un buen número de cromados, de serie en el nivel Exclusive, que aportan un toque burgués al conjunto. Puede que el color azul de la unidad no sea el más apropiado (en gris cuarzo o negro resaltan estos detalles todavía más) pero al ser oscuro consigue disimular en cierta manera sus dimensiones, especialmente la anchura (1,86 metros) ya que en longitud sus 4,78 metros no asustan a nadie hoy día (Mondeo e Insignia son sensiblemente más grandes).



La vista lateral es la que más ha ganado con el salto generacional. Ahora es un sedán en toda regla, con un tercer volumen bien integrado. Las enormes llantas de aleación de 19 pulgadas agilizan el perfil, pero hay que reconocer que son algo exageradas (muy estéticas, pero no aportan nada más). De nuevo muchos elementos cromados toman diversas zonas de la carrocería para elevar la sensación de producto bien terminado, y lo consigue.



Para terminar con el exterior, queda hablar de la zaga. Es particularmente extraña por la forma que tiene la luneta posterior, curvada y que a buen seguro sale por un pico en caso de que se rompa. Más allá del valor económico, es original y atrevida, aunque no es una idea nueva en la marca; el C6 ya la estrenó en su día (de la era moderna, pues anteriormente hubo más modelos con una solución similar). Los pilotos posteriores tienen formas más cúbicas y el paragolpes integra a la perfección las bandas decorativas con los sensores de aparcamiento, ahora bien disimulados.



En general, por fuera gusta y mucho. Tiene ese algo del que Renault Laguna y Peugeot 407, por citar rivales del mismo origen, no han sabido plasmar, aunque bien es cierto que también son ya veteranos. En cualquier caso, el C5 apunta alto y ya en la publicidad lo decían bien claro: "Carácter alemán, espíritu francés".

NOTABLE CALIDAD DE ACABADO

Tras el repaso inicial, toca cotillear el habitáculo, un punto en el que no hace mucho tiempo Citroën no brillaba. En este C5 Exclusive a tope de equipo todo queda realmente bien y la impresión visual es excelente. Más adelante descubriré que hay detalles que lógicamente le hacen perder puntos frente a los premium, pero no queda muy lejos de ellos en un primer vistazo.



Pese a que el tono oscuro elegido para la decoración de nuestro Exclusive es demasiado sobrio, la sensación de bien hecho queda patente en detalles como el salpicadero forrado en piel (opcional), inserciones cromadas y en piano black, guarnecidos de tacto suave y un techo forrado en un material similar al ante. Posiblemente en beige o gris claro el impacto visual sería mejor todavía.

El diseño general del salpicadero no es rompedor, y tampoco han sabido colocar algunos mandos en la posición más idónea. Por ejemplo el que acciona las luces de emergencia queda demasiado alejado del conductor, el volante con el centro fijo no deja ser un poco complicado y puede abrumar a los más clásicos, mientras que la pantalla del navegador queda algo desplazada a la derecha. Otro punto a mejorar es la ausencia de huecos para dejar bebidas, ya que el único que existe en las plazas delanteras anula la consola central si lo queremos utilizar, y encima resulta incómodo al obligarnos a llevar la tapa abierta. En las plazas traseras hay dos adicionales, pero el plástico empleado es muy malo, de aspecto frágil y para colmo no tienen el fondo suficiente para confiar en que en una curva no se terminen cayendo.



Pero ojo, que no todo es negativo. La instrumentación es de las más completas del segmento, fácil en su lectura y muy atractiva por diseño. Los mandos del navegador ahora son más grandes que antes y aunque hay muchos botones juntos, resulta más intuitivo que el anterior navegador que empleaban los PSA. Los asientos delanteros tienen regulación eléctrica, y con el paquete opcional incluido en nuestra unidad, suma función de masaje -y funciona bien, aunque sólo trabaja en la parte baja de la espalda-, calefacción y regulación lumbar. Además son grandes y, como buen Citroën, cómodos y buen proporcionados. El freno de mano eléctrico también es sencillo de utilizar, al igual que el resto de botones que conectan las luces, elevalunas, espejos, etc. Es una pena que no sean de diseño propio y tenga que compartirlos con los Peugeot 207 y Citroën C3, pero el ahorro productivo obliga al aprovechamiento de piezas.

INTERIOR CÓMODO PARA CUATRO

En lo relativo al espacio, el Citroën C5 se encuentra en un término medio dentro de las berlinas medias. Las plazas delanteras se puede decir que disfrutan de buenas cotas, con una anchura notable y altura para las cabezas más que suficiente. En las traseras el asunto se complica un poco por una anchura algo justa a la altura de los hombros y un espacio para las piernas normal, pero no destacable. A su favor, los buenos asientos recompensan en cierta medida esas carencias, resultando muy cómodos.



En cualquier caso es más que suficiente para cuatro adultos. Además sus formas son muy aprovechables, y en las unidades con llantas de aleación de tamaño racional (es decir, olvidando las de 19), la rueda de repuesto es convencional, algo que se ha ido sustituyendo en los últimos tiempos por la poco práctica rueda de emergencia o kit reparapinchazos, y que en caso de reventón, te dejará literalmente tirado.



Continuando con el interior del C5, hay un punto en el que destaca: el equipamiento. En general toda la gama se vende bien surtida en cuanto a elementos de seguridad y confort, más aún cuando hablamos del nivel Exclusive. Es cierto que hay algunas carencias como el control de velocidad adaptativo, la cámara de visión posterior o la persiana posterior eléctrica, pero no se pueden poner pegas.



EQUIPAMIENTO DE SERIE

  • ABS + EBD
  • ESP + TCS
  • Siete airbags
  • Luces diurnas
  • Suspensión neumática HIDRACTIVA III
  • Faros bi-xenón direccionales
  • Lavafaros
  • Luces antiniebla con función "cornering"
  • Sensores de aparcamiento delantero/trasero
  • Medidor lateral búsqueda aparcamiento
  • Pedales retráctiles
  • Sensor de presión de los neumáticos
  • Retrovisores fotosensibles (interior y exteriores)
  • Autoencendido de luces
  • Sensor de lluvia
  • Control y limitador de velocidad
  • Climatizador automático de dos zonas
  • Ordenador de viaje
  • Parabrisas acústico
  • Asientos delanteros eléctricos con memoria
  • Cortinillas laterales y posterior
  • Radio CD MP3
  • Puerto USB + entrada auxiliar
  • Freno de mano eléctrico
  • Cristales laterales laminados
  • Sistema de aviso de cambio de carril
  • Línea cromada exterior



OPCIONES

  • Navegador MyWay +Bluetooth, 751 €
  • Pack Exclusive MyWay (navegador, bluetooth, Hi-Fi, supercierre, alarma), 1.756 €
  • Pack Exclusive Cuero (lo anterior + cuero + Navidrive 3D), 3.554 €
  • Pack Exclusive Cuero Integral (lo anterior + cuero integral, llantas de 19, asientos función masaje), 6.146 €
  • Pintura metalizada, 433 €
  • Techo eléctrico, 856 €

PRECIO BASE: 35.705 € (dto. incluido)
PRECIO UNIDAD PROBADA: 41.852 €

RIVALES

No se puede decir que el C5 probado sea precisamente accesible, pero no hay que olvidar que estamos hablando de la versión más completa y potente de la gama, con tapizado en piel integral, llantas de 19, sistema de alerta de cambio de carril, asientos con función masaje, etc. Encontrar rivales para este C5 es muy complicado, ya que los generalistas no poseen motores diésel tan prestacionales, y los premium se alejan mucho en el precio cuando igualamos la dotación, superando ampliamente los 60.000 € frente a los 41.650 € del francés.

Y hasta aquí la primera parte de la prueba. Mañana te contaré todo lo relacionado con las prestaciones, consumos, comportamiento y otras cosillas. Hasta entonces, dale un ojo a la galería de imágenes...



Segunda parte

Texto y fotos por Enrique García, también en Facebook


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