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Prueba: Alfa Romeo MiTo Quadrifoglio (3/3); un coche con alma


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Si hace unos días te describíamos la mecánica
que mueve el MiTo Quadrifoglio, y ayer te contábamos cosas sobre su diseño, probablemente ya estarás afilando el cuchillo para ir a buscarme, cansado de esperar a las impresiones dinámicas... Y con razón.

Pero bueno, ya estamos aquí con ellas, así que, manos a la obra. Como lo que importa en este coche es cómo va de curva en curva, acelerador a fondo, vamos a cambiar el orden de los hechos para empezar por donde la cosa se calienta.





¿Qué define a un Alfa a ojos cerrados cuando lo conduces? (será mejor que no conduzcas a ojos cerrados...) La dirección, sin duda alguna. Desde hace muchos años, la dirección de los Alfa Romeo es mucho más directa que la de sus modelos rivales. De esta manera, con menos giro de volante logras que las ruedas delanteras giren más grados. Esto hace que para tomar una misma curva, con un Alfa tengas que mover menos las manos que con, digamos, un Audi, por ejemplo.

El MiTo no defrauda en eso, así que cuando recorres los primeros kilómetros "fuertes" con él, lo notas rápido de dirección, hasta incluso nervioso si te acabas de bajar de otro modelo de la competencia hace escasas horas.

En mi caso tocó afrontar primero una autopista, y me sorprendió que había que conducirlo más de lo corriente para mantenerlo en la trazada, pues en curva rápida el coche se movía mucho a la mínima insinuación del volante. Después tocó afrontar un puerto, cuyas primeras curvas son "a todo lo que te atrevas a ir", y allí me encontré metiendo más volante del que tocaba y tirándome al vértice...



Es cosa de acostumbrarse, y en cuatro curvas eso sucede. A partir de ese momento empiezas a apreciar lo bueno que es tener una dirección directa. A medida que la carretera se vuelve más y más lenta, más retorcida, más ratonera, la facilidad de meter el coche en el viraje con solo pensarlo, y apenas moviendo la muñeca es toda una gozada; placer también representado por el hecho de que para corregir te basta hacer ese mismo tipo de movimientos milimétricos.

Gracias a esta peculiaridad de la caja de dirección, el MiTo se muestra decididamente deportivo, y esa es la impresión que nos deja al empezar a enfrentarnos a él. Luego tenemos muchos más factores para colaborar a la causa, así que vamos con ellos.

Por una parte tenemos el sistema DNA. En otros coches, el típico botón Sport sirve de bien poco, y acaba encendido todo el día en nuestras manos, pues sin él la dirección es demasiado blanda, y el pedal del acelerador "parece roto". En este Alfa es todo lo contrario. El modo dinámico te lo has de reservar para cuando quieres acción, por varios motivos.

Por un lado, hace brusca la respuesta al pedal, ciertamente algo salvaje, así que salir "tranquilito" con el modo dinámico sin agitar la cabeza de tus pasajeros cual cabeza de esos perritos que se ponen en la bandeja trasera, es misión poco menos que imposible.



Además, el coche de pruebas llevaba la suspensión con amortiguación pilotada, que se nota salvajemente diferente en los diferentes modos de funcionamiento. En el modo más deportivo el coche se hace más rápido y ágil, pero también "más botón", por lo que no es aconsejable para el día a día.

Moraleja: El sistema DNA da auténtico carácter diferenciado a cada programa, y nos permite contar con dos MiTo en un solo envase.

Por otra parte tenemos el motor, que es toda una odisea de prestaciones. No es tan refinado como un 1,4 TFSI de VAG, pero tiene mucho más carácter. Abajo tiene más patada, y esa patada la notas más. Es un motor que se nota más deportivo, vamos. Igual arriba no se estira tanto como el 1,4, pero es cuestión de gustos. Sea como fuere, potencia no te va a faltar, y usando el programa dinámico del DNA acabas teniendo la sensación de que hay más caballos bajo el capó delantero que los anunciados oficialmente.

Metidos en harina, en una curva media tirando a lenta nos encontramos con un coche que, con el programa dinámico activado, nos permite apurar la entrada a la curva hasta tardísimo (el programa del DNA retrasa la entrada del ABS, con lo que podemos jugar a casi blocar las ruedas). Con el coche apoyado "a saco" en el tren delantero, ahuecamos los frenos, y metemos volante, con un leve giro de muñeca.



La respuesta del tren delantero es instantánea, y aunque hay cierto balanceo, este es contenido y sucede rápido, quedando la carrocería "en postura" prácticamente de manera instantánea. Se notan ciertos "botecitos" del tren trasero, pero todo bajo control. Punta tacón, punta tacón, dos reducciones "de libro" gracias a una caja de cambios recién estrenada por Alfa Romeo y el grupo Fiat en este MiTo, con recorridos supercortos, y un tacto muy metálico y placentero. El sonido ya te está emborrachando...

Ya estamos chillando rueda, sin duda ninguna... Pero todavía quedan toneladas de grip disponibles. La fase de entrada hasta el vértice nos descubre un coche que es difícil de hacer subvirar. Es muy noble y neutro, y no le cuesta moverse "para adentro".

¿Que vamos colados? No te preocupes, pues una ahuecada del acelerador, o un ligero toque de freno nos permitirá situar la trasera en su sitio, aunque no es un coche ágil "a lo Clio RS 200 Cup".

Y llegamos al vértice, vemos la salida de la curva (o la intuimos...) y pisamos a fondo el acelerador. Motor no te falta, así que te encuentras rápidamente con la emulación del autoblocante trabajando a destajo para evitar un arrastrón de la nariz del MiTo. ¿Funciona? Sin duda ninguna: Es un coche que aunque te anticipes con el acelerador y pises más fuerte de lo que debes, se acaba tragando la potencia que tiene y pasándola al asfalto.



Y puedes repetir el proceso una y otra y otra vez, que el motor no desfallece, ni los frenos se recalientan, siempre que respetes el "límite de la lógica en carretera abierta".

¿Problemas? Haberlos, los hay. La dirección es la típica de Fiat de última generación: Eléctrica... Con eso te lo digo todo, ¿verdad? Por si las moscas me explico: El tacto del autocentrado es demasiado "muelle", artificial... Y falta información sobre lo que ocurre entre ruedas y asfalto. En cierto modo, como la relación de la dirección es tan y tan directa, es complicado informarse mucho de lo que sucede en la huella del neumático, pero el caso es que para mi gusto le falta el tacto que una buena dirección hidráulica (o un Honda o un Mazda) ofrecen. Entiendo que Fiat quiera copiar ciertos aspectos de Audi para su Alfa Romeo, pero oye, que no copien también los defectillos de VAG...

Por lo demás, no hay mucho que criticar. No solo es un coche rápido, sino que es un coche tremendamente divertido de llevar rápido, y hasta en cierto modo, adictivo. Si lo comparamos con la competencia más directa, MINI Cooper S, las diferencias saltan a la vista. El MINI se nota más bajo, más echado al asfalto. Tiene menos recorrido de suspensión, se mueve menos en cuanto a inclinaciones, tiene mejor tacto de dirección, pero también bota más. El volante del británico no es tan directo, y no parece que el agarre final sea superior que el del MiTo.

El DS3 más potente hasta la fecha no puede compararse con ninguno de los dos, pues es demasiado "pastelito" para meterse en esta contienda... Habrá que esperar al DS3R.

En definitiva, y hablando de sensaciones de conducción, el MiTo Quadrifoglio cumple de sobras lo que esperas de un Alfa, con sus dos defectos nombrados (información por parte de la dirección y posición del volante), pero con carácter a capazos, carácter propio que hace que veas alma debajo de la chapa, debajo del logo. Es de estos coches que tiene personalidad, que no te deja indiferente.

¿Y el resto del día?



Hay coches más efectivos para los más quemados (MINI JCW, Clio RS200 Cup...) así que el Alfa no ataca directamente ahí. El MiTo Quadrifoglio es un "todo-terreno", ya me entiendes, ¿verdad?

Si lo metes por ciudad, con el modo "normal" seleccionado en su DNA, podrás disfrutar de su comedido consumo (puedes hacer menos de 8 litros en zona urbana si te controlas) de sus reducidas dimensiones para aparcarlo, comodidad, y de su diseño, que no dejará indiferente a nadie.

Va bien insonorizado, y tiene un muy buen equipo de música. La suspensión, en modo normal también, permite tragarse bien las irregularidades del asfalto, sin sacudirte el cuello, y lo hace aquí mejor que el MINI para mi gusto.

¿Te decides a salir a carretera abierta o a autopista? Sin problema ninguno. Con la excepción de acostumbrarse a que la dirección es sumamente directa, en el resto de aspectos no vas a tener problema ninguno.

De hecho, por pisada, fiabilidad en la trazada, ruido y consumo, es un perfecto sustituto para un compacto si es que las plazas de atrás no son para ti una prioridad de uso cotidiano.

Potencia no falta en ningún momento, y el motor lo mismo te permite adelantar besando los 200 km/h cuando vuelvas a tu carril derecho, que después ofrecer consumos que rondan los 6 litros sin tener que por ello dejar que te adelanten los caracoles echándote largas.

En definitiva...



... El MiTo Quadrifoglio es un perfecto GTI: Lo mismo te vale para un roto que para un descosido. Tiene motor y tacto para divertirte cuando quieres hacerlo en curvas, y luego es capaz de ofrecer utilidad en el día a día, tanto para ir al trabajo como para salir de vacaciones en verano. Un coche perfecto para aquel que sólo puede comprarse uno, y no puede tener "el radical" y "el sensato" en el garaje.

Obviamente podría mejorar: Podría inclinarse menos en curva, podría tener una dirección que diera más información, podría tener un volante menos inclinado, y una suspensión tal vez algo menos rebotona en su programa más duro si es que nos dedicamos a ir rápido en carreteras rotas.

Da igual, estoy enamorado... Es un coche de estos que te entran hasta adentro. Con sus virtudes, con sus defectos, acabas queriendo un MiTo Quadrifoglio... Aunque si el GTA acaba saliendo al mercado, igual le pondría los cuernos...

¿Lo compraría antes que un MINI Cooper S? Si obvio el precio, la decisión sería difícil, pero si tengo en cuenta las tarifas, sí, compraría el Alfa; además, está menos visto.

Fotos: Guille García Alfonsín, con la inestimable colaboración de Julio Fernandez Ceniceros
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