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Categorías: Subaru, Garaje, SUV, crossovers y todoterrenos, Familiares, Crossovers

Prueba: Subaru Outback 2.0 Bóxer Diésel Limited (1/2)


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Hace ya un buen tiempo tuve la oportunidad de probar a fondo uno de los Subaru más versátiles: el Outback. Casi doce meses después y con una nueva generación en los concesionarios, me pongo de nuevo a sus mandos para comprobar la evolución estética, mecánica y en comportamiento. Dado que el anterior me dejó muy buen sabor de boca, lo cierto es que no espero poco de esta nueva entrega.

De entrada el Outback 2010 es más grande que su antecesor, aumentando en 8 cm su longitud. Su diseño para muchos posiblemente pierda algo de personalidad, pero hay que dejar bien claro que no es un producto muy fotogénico. La mejor impresión te la llevas cuando estas junto a él, en plena calle y en comparación con los vehículos que hay alrededor. Entonces es cuando se comprueban las proporciones y el empaque. Destila clase y estilo a partes iguales, atrae miradas y transmite robustez.



Del anterior Outback no queda nada en su exterior. Pierde algunos elementos característicos de la marca, como las puertas sin marco o el enorme techo solar panorámico, que ahora es de tamaño convencional. En el frontal las ópticas alargadas han dejado paso a otras con diferente geometría, mientras que la parrilla toma protagonismo gracias a su mayor tamaño y la terminación cromada. El resultado es más elegante que deportivo, cambiando sustancialmente de registro comparado con su antecesor.



La vista lateral también es más dinámica, con una tercera ventanilla más pequeña y estética. Las puertas ahora están mucho más marcadas, y en los espejos retrovisores se han situado los intermitentes laterales. Las llantas de aleación de 17 pulgadas pueden parecer pequeñas sobre esta carrocería, culpa de su superior altura. Pensando con la lógica, es la medida adecuada aunque la vista nos pida por lo menos una medida superior.



En cuanto a la trasera, muestra un portón de gran tamaño que integra parte de las ópticas posteriores (de dimensiones bastante considerables). He encontrado muy positivo el plano de carga, ya que queda bajo y resulta cómodo introducir objetos en el maletero, especialmente los más pesados y voluminosos. Como buen familiar, la boca es ancha y alta. Es una pena que no haya disponible ni en opción un sistema de cierre automático del portón, un elemento que algunos rivales ya empiezan a ofrecer.

Respecto al Legacy SW las modificaciones afectan a las suspensiones (más altas), protector de bajos, molduras plásticas en la parte inferior de los paragolpes, diseño de faros antiniebla y poco más. En Estados Unidos este modelo presenta un aspecto más campero, con los típicos plásticos negros recubriendo los pasos de ruedas y la parte baja de los laterales, además de molduras laterales diferenciadas. Puede que sea más pintón, pero para Europa se ha buscado una imagen más aburguesada. La solución ideal pasaría por ofrecer un kit como el norteamericano en opción, pero por ahora no hay nada a la vista.



Como curiosidad puedo decirte que el concepto que tenía del Outback 2010 cambió nada más verlo en vivo. En un principio las fotografías oficiales me habían transmitido una sensación de simplismo e incluso carencia de personalidad impropia de un Subaru. Todas estas sensaciones se fueron al traste al estar junto a él. Y parece que no debo ser el único, dada el éxito que está cosechando esta generación en los principales mercados mundiales (en Estados Unidos está arrasando).

INTERIOR CÁLIDO Y BIEN TERMINADO

Una vez repasado el exterior, toca abrir la puerta. La unidad testada corresponde al nivel intermedio Limited, que ya contempla una rica dotación estándar. Aquí no hay entrada sin llave ni arranque sin botón, pero no supone un problema utilizar el mando a distancia para desbloquear las puertas y poder acceder al habitáculo. El primer contacto visual con el interior es gratificante, más aún si el tono elegido para las partes inferiores y los asientos es de color beige. Con posterioridad descubriré que algunos plásticos no son los más indicados para recubrir ciertas zonas, pero sí lo que verdaderamente importa es la primera impresión, seguro que te lo llevas a casa.



El salpicadero tiene un diseño moderno, sin muchos botones que te compliquen la vida. La ergonomía es correcta, con todos los mandos a mano y un buen número de guanteras y demás receptáculos para dejar objetos. La consola central está terminada con una plancha símil aluminio de muy buen aspecto. Recubre el equipo de sonido, mandos de climatización e incluso la tapa de uno de los huecos porta-objetos (que además tiene suelo de goma y evita que se muevan). El tono del plástico empleado en las partes superiores es negro y, como casi todos los del interior, rígido. Aquí no hay guarnecidos mullidos, pero dado el buen aspecto y remate tampoco se le pueden poner pegas. Si se elige un plástico duro de tan buen aspecto se le puede perdonar obviar los blandos (aunque no habrían estado de más, eso que quede claro).



Para recubrir las puertas y la consola central hay diferentes materiales. En la parte superior es blando (el que tiene color negro) mientras que para el apoyabrazos se ha elegido el cuero. El único plástico que no debería estar en un automóvil de este tipo es el que bordea los mandos de los elevalunas, de aspecto pobre, y para empeorar, en un tono claro que resalta su falta de consistencia. Por lo demás, no podemos poner objeciones ni a los ajustes ni a los rebordes, siempre bien cortados y sin rebabas.



La instrumentación tiene una iluminación muy bonita en azul/blanco. Cuenta con una pantalla en posición central que nos informa de la velocidad que llevamos insertada y el momento óptimo para cambiar (curiosamente solo avisa para subir, no para reducir). No me ha gustado que hayan sustituido el termómetro del agua por un económetro, más aún cuando tenemos un ordenador de viaje que indica el consumo medio e instantáneo. En su lugar hay un testigo luminoso azul que desaparece una vez el motor ha tomado temperatura.



Para vaciar los bolsillos hay muchos sitios. En Subaru han aprovechado casi cualquier esquina y espacio libre para hacer una guantera. Desde posavasos hasta un hueco específico para las gafas, pasando por la enorme caja central o las bolsas de las puertas. Todos son de buen tamaño y muy útiles. Hay tantos que a veces olvidas donde has dejado las cosas y empiezas a remirar uno a uno.

AMPLIO Y VERSÁTIL

Y si en terminación e impresión visual el Outback convence, en habitabilidad se lleva la palma. La sensación en las plazas delanteras es de total desahogo. El asiento del conductor permite múltiples reglajes, siempre con mando eléctrico, e incluso se pueden memorizar hasta dos posiciones, algo muy útil si hay dos conductores en casa. El del pasajero es manual, pero presume de un buen número de regulaciones. El volante también puede moverse, tanto en altura como en profundidad, lo que añade un plus a la hora de buscar la postura correcta. Tanto por anchura como por altura hay sitio de sobra para que los pasajeros delanteros tengan la suficiente distancia entre ellos e incluso puedan compartir el apoyabrazos central sin tocarse.



En las plazas posteriores ocurre algo parecido. El túnel central no molesta en exceso y tanto anchura como altura están a muy buen nivel. De todos modos lo mejor es el espacio para las piernas, que deja hueco para que puedan viajar holgadamente personas que rocen los dos metros de altura. Otro punto positivo es la posibilidad de regular en inclinación el respaldo, mejorando el confort de nuestros acompañantes en lo desplazamientos largos. Como es habitual, hay un apoyabrazos abatible que esconde dos prácticos posalatas. En el lado opuesto me ha extrañado la ausencia de salidas de aire específicas, más aún dada la gran superficie acristalada del Outback y las altas temperaturas que deben registrarse en el interior los días de verano.



El último repaso al habitáculo se lo lleva el maletero. Como te comentaba al principio resulta cómodo por su accesible boca de carga. A esto suma una capacidad excelente que arranca en 506 litros y, quitando la toldilla y los respaldos posteriores, puede alcanzar niveles de auténtico furgón. El mecanismo para abatir estos respaldos es sencillo, con dos tiradores en el maletero que facilitan la acción. La superficie de carga queda casi plana, sin escalones, lo que se agradece cuando hay que cargar objetos largos



En lo relativo al equipamiento, en general es muy completo. No faltan los asientos calefactables, el tapizado en cuero, el techo solar y los faros de xenón, pero curiosamente prescinde de espejo interior fotosensible. No deja lugar a opciones, lo que ya dice mucho de la alta dotación disponible. Aquí realmente no se pueden poner pegas y, teniendo en cuenta su precio, va bien servido. Quién desee más tendrá que optar por Limited Plus, que añade navegador, Keyless Entry, etc.

DETALLE DE EQUIPAMIENTO

  • ABS + EBD
  • ESP + TCS
  • Múltiples airbags
  • Hill Holder
  • Faros de xenón
  • Lavafaros
  • Reposacabezas activos
  • Control de velocidad
  • Volante multifunción
  • Dirección asistida
  • Faros antiniebla
  • Climatizador dual
  • Paquete eléctrico
  • Techo solar eléctrico
  • Ordenador de viaje
  • Sensor lluvia
  • Autoencendido de luces
  • Equipo de audio con MP3 y cargador de 6 CDs
  • Entrada auxiliar de audio
  • Bluetooth
  • Llantas de aleación de 17 pulgadas
  • Asientos delanteros térmicos
  • Asiento del conductor eléctrico
  • Asiento posterior abatible por partes
  • Espejos plegables con mando eléctrico
  • Suspensión autonivelante
  • Freno de mano eléctrico


PRECIO BASE: 36.350 € (36.900 € con el 18% IVA desde julio)

PRECIO UNDIDAD PROBADA: 36.710 € (incluye la pintura metalizada)

Los rivales directos del Outback 2.0 Bóxer Diésel Limited son el Audi A4 Allroad y el Saab 9-3x. Tanto el alemán como el sueco son notablemente más caros incluso con un equipamiento muy inferior, algo que aumenta considerablemente en cuanto lo igualamos. Un Skoda Scout queda por detrás en prestancia (y precio) mientras que el XC70 de Volvo parece jugar en una liga superior. Por tanto el Outback casi puede decirse que sigue jugando sólo en un segmento limitado y acotado por SUVs de diferentes tamaños.

Y hasta aquí la primera parte del test. Como de costumbre tendrás que esperar hasta mañana para conocer la valoración final, cómo se mueve y qué tal va el motor bóxer diésel asociado al nuevo cambio manual de seis velocidades. Mientras tanto, disfruta de la galería de imágenes.

Segunda parte de la prueba


Texto y fotos por Enrique García (también en Facebook)

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