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Categorías: Renault, Garaje, Compactos

Prueba: Renault Mégane Coupé 1,5 dCI 105 CV (1/2)


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¿Conoces la expresión "lobo con piel de cordero"? Alguna vez la has visto aplicada a algún coche de esos que no aparentan correr mucho, pero que por dentro luego resultan ser auténticas bombas. Bueno, pues el Mégane Coupé 1,5 dCI que te traemos hoy, con sus 105 CV, es justo lo contrario, un cordero con piel de lobo.

El coche aparenta y luce cual deportivo. No se va a arrugar ante un Scirocco y bajar la cabeza avergonzado (sobre todo con unas llantas que no sean las de la unidad probada). Pero luego, si la cosa se pone en acción y se trata de ver qué coche anda más, el del rombo lo va a tener complicado.

No por nada, sino porque con 105 CV diésel y un chasis orientado hacia el confort, este coche no se mueve como su estética hace imaginarse. Es de estos aparatos que cuando la gente te lo ve dice "qué cochazo", y la verdad es que luce bien, pero con el que divertirse al volante no es una tarea fácil de conseguir.

Plantearse este coche con esta motorización no es que sea inadecuado. De hecho, para aquellos que busquen imagen, usabilidad, economía de consumo, y huyan de hacer chillar neumáticos en puertos de montaña, pocos aparatos de cuatro ruedas les darán mejor resultado que este Mégane, pero como este es un blog de locos de las cuatro ruedas... En fin, vamos a analizarlo a fondo, ¿te parece?



Míralo bien. Creo que no habrá mucha discusión sobre el Mégane Coupé en cuanto a atractivo. A mi, personalmente, es un coche que me parece agraciado, aunque el color de la unidad de pruebas unido a las llantas y esos "colmillos" grises del frontal tal vez no me terminaban de funcionar del todo.

De todas maneras, este Mégane ha conseguido lo que la generación anterior no logró: aunar un diseño de ADN propio con un buen gusto que le garantizará una buena aceptación. El precio de salida de esta versión (Expresion 105 CV Eco2) es de unos nada despreciables 19.320€. Con las promociones actuales y racaneando un poco en el concesionario, seguro que lo puedes sacar por 19.000€ sin problemas aun sumándole algún pack de equipamiento. (Por cierto, por un pelo menos tienes el "Color Edition" que parece mejor opción en cuanto a equipamiento...).



Si te conformas con poco, por algo así como 17.000€ tienes la versión de 85 CV, pero como veremos más adelante, a nada que te guste conducir, se te quedará corta por todas las esquinas.

Bajo las siglas Eco2 se encuentra algunas decisiones sobre el equipamiento del coche, como por ejemplo montar neumáticos de bajo coeficiente de resistencia a la rodadura, los llamados neumáticos "ecológicos". No te voy a descubrir nada si te digo que no son una opción muy adecuada para cualquier coche. A veces sería más lógico contar con menos sección pero con un compuesto de más agarre para conseguir un resultado de menor rozamiento pero sin comprometer tanto el agarre total. Y es que si bien este tipo de gomas ofrecen una ventaja en cuanto a rendimiento energético, también es cierto que su límite de adherencia está claramente por debajo de lo normal, lo que hace que en seco el paso por curva se vea comprometido.



Si accedemos al habitáculo nos encontramos un coche con un diseño "soso". A diferencia de otros coches de su generación, el Mégane no nos volverá locos con mil millones de botones dispersados por todo el habitáculo. Tenemos una buena ergonomía y unos buenos materiales en la parte superior del salpicadero, y las cosas son sencillas y funcionales. La excepción, para mi gusto, son sólo los mandos de la radio, un poco caóticos y a desmano si la operas lejos del mando integrado en el volante (que requiere su tiempo de adaptación).

El asiento puede ir realmente bajo, y podemos conducir con las piernas estiradas "a lo cupé" de toda la vida, algo que es muy de agradecer y que acompaña perfectamente a la estética del coche. Por cierto, agarra bastante bien, con pétalos marcados. La visibilidad es bastante buena en todos los ángulos excepto en los tres cuartos traseros, donde el pronunciado pilar C causa alguna que otra molestia y ángulo muerto. En cualquier caso, con los retrovisores podemos dominar a la perfección dónde acaba este francés.



Las plazas delanteras son amplias y hay numerosos huecos para dejar los cachivaches que llevemos encima. Las plazas traseras son de acceso algo complicado, aunque no les falta espacio. Lo que sí que notarán los usuarios de las mismas que hagan 1,80 es que llegarán a rozar con su cabeza el guarnecido del techo, y es que la caída del mismo agradece la estética pero complica la habitabilidad posterior. Si has de usar mucho la banqueta de esa zona, será mejor optar por el cinco puertas.

El maletero es muy generoso, aunque la boca de carga está situada demasiado alta para cargar objetos pesados o voluminosos.




Y volviendo al puesto de mando, llama la atención que el volante y la palanca de cambios carezcan de un guarnecido en cuero, siendo directamente de un plástico de buen tacto, pero que para mí, deja que desear en un coche "de tintes deportivos".



La mecánica que se encarga de mover este coche cuenta con un corazón de cuatro cilindros diésel de inyección directa, conducto común y turbocompresor de geometría variable. La culata es ocho válvulas, y ofrece en conjunto 106 CV a 4.000 rpm (tonterías de las marcas, el coche se llama 105 CV y tiene en ficha 106 caballos...). Con un peso de 1.280 kg esto nos da una relación peso potencia de 12 kilogramos por caballo, así que ya te puedes ir haciendo a la idea de que no te va a deformar la cara cuando aceleres.

El par máximo es de 240 Nm a 2.000 vueltas, lo que no está nada mal, pero también nos hace pensar ya en un motor con una entrega de potencia bastante puntiaguda y en un corto margen de revoluciones (de 2.000 a 4.000 vueltas). El corazón se asocia a las ruedas a través de una caja de seis velocidades, tirando a largas las últimas de ellas.



En cuanto al chasis, seguimos con la historia de siempre de Renault para compactos: McPherson delante, brazos tirados semi-independientes detrás, asociados por una barra torsional. No es tecnología punta, pero hemos de reconocer que bien puesto a punto, este chasis suele dar buenos resultados (Renault Sport sabe de eso un rato).

¿Cómo se traduce todo esto en carretera? Mañana te lo contamos, pero ya te puedo adelantar que no esperes que se coma las curvas cual Mégane RS.


Segunda parte
Fotos: Guille García Alfonsín, con la inestimable colaboración de Julio Fernandez Ceniceros

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