Categorías: Citroën, Garaje, Monovolúmenes y MPV

Prueba: Citroën C3 Picasso 1.6 HDI FAP 109 CV Exclusive (2/2)


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Primera parte: Primeras impresiones, habitáculo y equipamiento

La gama del Citroën C3 Picasso en España queda compuesta por dos motores de gasolina y otros tantos diésel. Las potencias oscilan entre los 95 y 120 CV para los primeros, y los 90 y 109 CV en el caso de los segundos. Por su parte los niveles de acabado son tres: LX, SX y Exclusive. Nuestra unidad de pruebas se corresponde con la variante más equipada y el motor diésel más potente. Es decir, es el más caro de la oferta actual.

Después de recorrer un buen número de kilómetros a sus mandos, el C3 Picasso HDI 109 CV me ha dejado un buen sabor de boca. Ya desde que arrancamos no resulta molesto por ruidos o vibraciones, y una vez en marcha la situación mejora; salvo que necesitemos revolucionar el motor, momento en el que se filtran algunos decibelios de más en el habitáculo. Puede que no sea el más refinado del segmento, pero queda en buen lugar.

Lo mejor del bloque de 1,6 litros es su buena respuesta a bajo régimen, empujando con decisión desde de las 1.400 rpm hasta bien pasadas las 3.800 rpm. A partir de aquí va perdiendo fuelle hasta que una vez hemos superado las 4.200 se viene abajo. Para ser un diésel su rango de uso es destacable, aunque más lo es su par, con 240 Nm desde las 1.750 rpm. (260 Nm en algunos momentos gracias a la función overboost) Todo esto en la práctica permite realizar una conducción más relajada, ya que no obliga a bajar una marcha para recuperar el ritmo. El cambio escogido, de cinco velocidades, me ha parecido especialmente bien escalonado en las tres primeras relaciones, dejando las dos últimas algo más abiertas para reducir los consumos. Los 109 CV disponibles no me han dado la sensación de quedarse escasos. He tenido la posibilidad de realizar un pequeño viaje con tres adultos más y algo de equipaje. En el trayecto pude combinar todo tipo de trazados y en ningún caso sentí la necesidad de más motor. Por supuesto realizando una conducción normal y teniendo muy en cuenta el usuario "tipo" de este tipo de automóvil. Es posible que las variantes con 90 CV en las mismas circunstancias puedan quedarse algo justas, ya que los casi 20 CV extras pueden dar mucho de sí a la hora de realizar adelantamientos o subir repechos. En gasolina hay una opción más potente (120 CV), pero al disponer de menor par es necesario recurrir al cambio más a menudo para mantener el ritmo del HDI 109 CV. Por tanto por agrado de uso y capacidad de recuperación mi primera opción sería este diésel (e incluso el de 90 CV).

Es una pena que con este motor no se haya aprovechado para montar una caja de cambios de seis velocidades. Bien es cierto que la de cinco presenta un escalonamiento bastante acertado, pero con una marcha adicional se habrían conseguido mejorar los consumos y las prestaciones. Suponemos que es un tema de costes lo que ha provocado instalar la más sencilla. En otros modelos del Grupo PSA este mismo motor se puede asociar a un cambio manual pilotado (CMP), pero no en el C3 Picasso, que quedan reservados al manual convencional.

Los consumos reales en uso diario son más que satisfactorios. Realizando una conducción eficiente por carretera el ordenador de viaje (que tiene un error en negativo de 0,2 L/100) obtuve registros bastante bajos, entre los 4,2 y 4,5 L/100, a una velocidad media de 92 km/h. En ese mismo tramo pero sin pensar en el gasto de combustible, siempre terminaba por debajo de los 5,5 L/100. Ya en autopista, a 120 km/h de crucero, el Picasso ronda los 6,0 y 6,4 L/100 según la orografía. En ciudad también resulta económico, con un consumo que en el peor de los casos superará por poco los 8 litros/100. Combinando los tres tipos de trazado convencionales, con mayor uso en ciudad y autopista que en carretera, el C3 gastó una media de 5,8 L/100, es decir, se pueden cubrir grandes distancias sin necesidad de estar repostando cada poco.

Más cómodo que eficaz

Una vez analizado el motor, nos queda comprobar qué tal se mueve y de qué forma. De entrada es un Citroën, algo que garantiza un nivel de confort por encima de la media. Y esto se nota en las primeras irregularidades del asfalto que encontremos, con un filtrado muy suave. Los cada día más numerosos badenes de las ciudades españolas se superan sin la sequedad propia de suspensiones más duras, salvo en los que presentan una mayor altura, momento en el cual se vuelve algo brusco, llegando fácilmente a los topes. Esto se repite en trazados con calzada muy mal cuidada, no así en vías regulares y buenas.

En ciudad es un vehículo muy agradable de conducir. La mayor altura al volante permite un mejor control del tráfico mientras que la gran superficie acristalada ayuda en cruces (los pilares son estrechos, aumentando la visibilidad) e incorporaciones. Sus contenidas dimensiones exteriores, con sólo 4,07 metros de longitud, lo convierten en un posible candidato para encontrar aparcamiento. En este tipo de maniobra se agradece el sensor de aparcamiento -de serie en el acabado Exclusive-, aunque sólo lo incorpora en el paragolpes posterior.

Fuera ya del tráfico urbano, el C3 Picasso se desenvuelve bien si pensamos en él como un MPV. En caso contrario nos podremos llevar un chasco. Las blandas suspensiones que tan buen resultado dan filtrando algunas irregularidades, permiten un balanceo bastante acusado según aumentamos el ritmo, lo que provoca oscilaciones y la consecuente pérdida de confianza. Sin llegar a ser excesivas, terminan siendo incómodas y a buen seguro nuestros acompañantes terminarán quejándose (los asientos tampoco sujetan mucho), sobre todo en tramos con curvas entrelazadas donde lo mejor es tomarse las cosas con calma. No resulta rápido en los cambios de apoyo, le cuesta seguir la trayectoria trazada y tiende a clavar el morro, sin que el tren trasero ayude a dibujar la curva. Esto no significa que sea un automóvil inseguro, pues sus reacciones son previsibles y en cierto modo, lógicas. Visto como un turismo puede no resultar tan brillante, pero como monovolumen enfocado a una conducción más tranquila y en familia, cumple holgadamente. Además el ESP -de serie con este motor- ayudará en los momentos en los que por un despiste vayamos pasaditos (y digo por un despiste por que tampoco invita a circular rápido en tramos lentos).

Donde mejor se desenvuelve es en autopistas bien asfaltadas, con curvas de ángulo amplio. Aquí tanto el motor como la comodidad de su suspensión invitan a continuar el viaje. Y no necesariamente de manera lenta, pues supera con mucha facilidad los límites legales y sin darnos cuenta ya estamos superando el tramo en el que los puntos empiezan a descontarse (152 km/h). Para evitar precisamente estos sustos, además del cruise control, el pequeño Picasso cuenta con un limitador que no dejará que se supere una determinada velocidad ya prefijada por el conductor anteriormente. Es muy útil pero también podría ser peligroso si nos olvidamos de su desconexión, ya que en caso de necesidad urgente de aceleración, no tendríamos respuesta. Lo aconsejable es circular bastante por debajo de lo indicado en el limitador.

El sistema de frenado es eficaz, pero en deceleraciones fuertes deja un poco suelto el eje posterior, clavando el morro. En una frenada de emergencia en pleno apoyo podría darnos algún susto, al menos hasta estar acostumbrados. Sin embargo la dirección es satisfactoria por tacto y precisión. No resulta pesada en ciudad y en carretera no se hacen necesarias las correcciones para mantenernos en el carril, salvo que el viento lateral azote fuerte (por culpa de su altura).

VIRTUDES

  • Confort de marcha
  • Habitáculo amplio
  • Equipamiento completo

DEFECTOS

  • Balanceos de carrocería
  • Precio algo elevado incluso con descuento
  • Calidad y ajuste de algunos plásticos

VALORACIÓN: 7,7

  • Habitabilidad: 8
  • Maletero: 8
  • Calidad de acabado: 7
  • Sonoridad: 7,5
  • Confort de marcha: 8,5
  • Comportamiento en campo: N/A
  • Comportamiento: 7
  • Frenos: 7,5
  • Dirección: 7,5
  • Cambio: 7,5
  • Prestaciones: 8
  • Aceleración: 7,5
  • Recuperaciones: 7,5
  • Consumos: 8
  • Equipamiento: 8
  • Valor-Precio: 7,5

CONCLUSIÓN

El Citroën C3 Picasso es una clara alternativa a los compactos por habitabilidad y maletero. En combinación con el motor 1.6 HDI de 109 CV se pueden realizar todo tipo de desplazamientos sin quedarse corto. Las suspensiones son blandas pero dado su carácter familiar casi hasta se agradecen, resultando muy cómodo en el día a día. El precio es su mayor hándicap, siendo alrededor de 1.500 € más caro que rivales similares. En términos generales es una compra muy razonable y aconsejable, especialmente con el acabado Exclusive y el techo solar panorámico. ¿Me lo compraría? Si estuviera mirando un automóvil de este tipo desde luego no dudaría en pasar por un concesionario y ver lo que me ofrecen.


Texto y fotos por Enrique García (también en Facebook)

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