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Prueba: Fiat Punto Evo 1.4i 16v Turbo MultiAir 135 CV Sport 3p (2/2)


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Primera parte: Impresiones del interior, acabado, equipamiento

Después de haberte puesto al corriente de los cambios introducidos a nivel estético y las mejoras en la percepción de calidad, en esta segunda parte hablaré de lo relativo al dinamismo. No quiero revelar todo desde el principio, pero ya te adelanto que no es lo que parece. Y es que este Punto Evo Sport sólo tiene de deportivo el aspecto y un motor muy bien afinado, no así el resto de los apartados.

Una cosa que me ha gustado mucho del Evo es la notable mejora en el confort de marcha. Las suspensiones son capaces de filtrar las irregularidades de manera suave, sin rebotes ni golpes secos. Podría decir que casi alcanza la suavidad del nuevo Citroën C3, al que mejora en el momento en el que el asfaltado pierde calidad, con una capacidad de filtrado más propia de segmentos superiores. Es sin duda el aspecto mejor resuelto.

La sonoridad es otro factor que ha sido revisado. En ciudad y a velocidades bajas la mejora es palpable, con total ausencia de ruidos. El problema viene cuando aumentamos el ritmo, momento en el que los aerodinámicos se suman a los de rodadura y del motor, dificultando el mantener una conversación en tono normal a partir de 120 km/h. Parte de culpa tiene el pequeño deflector del techo deslizante, pues incluso cerrado deja pasar unos decibelios más de la cuenta.

En lo relativo al comportamiento, puede dejar un poco frío a aquellos que busquen un automóvil con maneras acordes al apellido Sport. Ya desde los primeros kilómetros apreciamos una suavidad que se acompaña de oscilaciones notables, algo raro en un subcompacto de carácter dinámico. Esto de entrada puede ser un inconveniente. Sin embargo según han ido pasando los días y, una vez acostumbrado, se puede rodar realmente rápido y con la certeza de que esas inclinaciones no restan aplomo ni seguridad. Tras el balanceo inicial, el apoyo es incuestionable y aunque entremos pasaditos en curvas cerradas, no nos hará ningún feo. Puede que no sea tan divertido como otros modelos similares, pero por agilidad no queda lejos. Y el ESP no es de los típicos que salta al instante, sino que dejar mucha vía libre al conductor. Como de costumbre, intenté descomponer la trayectoria en una rotonda situada en inclinación y sin peralte. Sólo cuando la velocidad era desmesurada, el control de estabilidad hizo acto de presencia, y sin llegar a detener el vehículo por completo, redujo notablemente la velocidad para ajustarla al trazado, mejorando las posibilidades de corrección de trayectoria. Su entrada fue correcta y nada brusca. En ese mismo lugar a una velocidad poco adecuada pero menor a la anterior, el Punto pasó sin la ayuda del ESP.

Esta situación ya me hizo cambiar algo el "chip", pues se ha conseguido un compromiso entre confort y dinamismo más que razonable, incluso si en pleno apoyo el terreno no está perfecto, absorbiendo las uniones, juntas de dilatación y baches con una inusual suavidad, como si restará volumen a las deformidades. Yo personalmente habría preferido un tacto más durito para este Sport, dejando el confort para las opciones más comunes.

En autopista la estabilidad lineal es buena, aunque salpicada por una dirección que necesita de continuas correcciones, algo que detallaré un poco más abajo. Salvo por este detalle, su pisada es consistente y sólida, y junto con los nuevos tarados de suspensión y los asientos más anatómicos, resulta muy cómodo sin machacar tu espalda.

Dirección sensible

La mayor pega del Evo es la dirección. Resulta algo artificial y cuenta con demasiada asistencia a velocidades elevadas, con un tacto muy eléctrico y ligero. Basta decir que resulta complicado soltar una mano sin que el Punto empiece a zigzaguear (no es alarmante, pero cuesta mantenerlo en línea recta). Algo parecido ocurría en los MINI anteriores al actual, pero con la salvedad de que en BMW lo habían buscado, provocando inmediatez en las órdenes y un tacto muy directo. En el Punto no se encuentra ese buen "feeling" que anima a sujetar fuerte el volante y trazar el guiado, sino que la lectura de lo que ocurre bajo nuestros pies es torpe y lenta, con un diálogo entre conductor y ruedas que parece no querer informar. Algo así como cuando escuchas la radio y por momentos se pierde la señal, con la canción sonando a trozos. Girar, gira, pero no sabes calcular cuánto y terminas corrigiendo ligeramente para mantenerte en el carril. Es una pena dado el buen partido que se le podría sacar al Evo con algo más de asistencia y menor pérdida de datos e inmediatez entre las ruedas y tus manos.

Por este mismo motivo, el habitual viaje Madrid-Málaga se me hizo pesado, ya que no dejaba opción para descansar los brazos. Con viento lateral se multiplica este hecho, obligándonos a agarrar con fuerza el volante y realizar correcciones constantemente para mantenernos en el lineal. Junto con las suaves suspensiones, es algo que no esperaba en una variante de inspiración dinámica. Me parecería incluso correcto en un Dynamic o Emotion, pero no en un Sport.

De todos modos en la dirección no todo es negativo. Gracias al botón City circular por ciudad es una maravilla (curioso es que sólo el Grupo Fiat lo incluya en su gama, y no haya marcas rivales que copien la idea). La sobreasistencia se agradece tanto en maniobras de aparcamiento como callejeando por zonas estrechas. Persiste la falta de información y cierto retardo, pero en urbes con velocidades máximas legales de 50 km/h no supone un problema.

TECNOLOGÍA PUNTA

La joya del Punto Evo probado es su motor. Suave, silencioso a bajas vueltas y refinado. Me ha encantado la capacidad para ganar velocidad a cualquier ritmo, con un funcionamiento más típico de un diésel que de un gasolina sobrealimentado desde bien abajo. La principal novedad del motor 1.4i es el sistema MultiAir, que controla la apertura, cierre y alzada de las válvulas de admisión. La marca lo define de la siguiente manera:

Es un nuevo sistema electrohidráulico de gestión de las válvulas que permite reducir los consumos (gracias a un control directo del aire mediante las válvulas de admisión del motor, sin utilizar la válvula mariposa) y las emisiones contaminantes (mérito del control de la combustión), mejorando simultáneamente las prestaciones.

Desde 1.600 rpm el motor de 1,4 litros empieza a mostrar su poderío, aunque no es hasta las 3.400 rpm cuando sale el verdadero purasangre que lleva dentro. Y es que este 1.4i Turbo anda mucho, muchísimo diría yo, hasta el punto de que tenemos que controlar mucho el pie derecho para no buscarnos un problema con la autoridades. Superar las velocidades legales es pan comido e igualmente alcanzar aquellas en las que el código penal ya contempla la cárcel y multas desorbitadas.

Pero los 135 CV no sirven sólo para llevarnos muy rápido. Gracias a su excelente respuesta, realizar adelantamientos es muy sencillo y ni siquiera será necesario recurrir al cambio para reducir una marcha. Tiene tanta fuerza desde bajo régimen, que con acelerar el Evo responde. Y hablando de cambio, habría merecido la pena optar por una caja de seis velocidades, ya que se conseguirían reducir los consumos y a la vez la sonoridad, algo elevada a 120 km/h. La de cinco no marcará tendencia por precisión ni guiado, pero tampoco tiene un manejo tosco. Podría decirse que cumple sin más.

El tema de los consumos es algo como siempre relativo. Aprovechando el potencial del que dispone es muy sencillo lograr cifras de 13 y 14 L/100 km, aunque en un uso más racional se mueve entre los 8 ó 9 L/100. Para rondar los registros homologados es necesario hacer caso al indicador de cambio de marcha óptimo y mimar el acelerador. Durante un recorrido por carreteras secundarias, con poco tráfico logré una media de 5,2 L/100 rodando a una velocidad media de 97 km/h. Pero claro, sin excesos y buscando el menor consumo. En ese mismo tramo pero circulando con normalidad la cifra se incrementó hasta los 6,5 L/100 (y una velocidad media curiosamente de 94 km/h, algo menor). Por tanto es posible obtener datos interesantes, a costa de estar pendientes y perder la gracia de sus 135 CV.

En ciudad sin embargo es sencillo no superar los 9,0 L/100 gracias al Start-Stop de Fiat. Funciona bien generalmente y una vez acostumbrados incluso se agradece. El sistema es sencillo. Cuando llegamos a un semáforo o estamos parados en un atasco, al dejarlo en punto muerto se para (y nos aparece un "S" en la instrumentación). En el momento de avanzar, al pisar el embrague se enciende automáticamente y ya podemos continuar la marcha. En alguna ocasión no sigue fiel a estas órdenes y adelanta su funcionamiento apagando el motor antes de estar totalmente parados, lo que puede implicar que si en ese momento el resto del tráfico está avanzando, el Punto se haya parado y tengas que presionar el embrague de nuevo para que arranque.

Sí me gusta que respecto a otros sistemas similares mantiene la dirección asistida y la climatización en funcionamiento, siempre que no pidamos que enfríe demasiado. Los únicos momentos en los que no actúa es cuando insertamos la marcha atrás (pues entiende que estamos maniobrando) y cuando está frío.

ALGUNOS DATOS

  • Cilindrada: 1.368 cc
  • Potencia: 135 CV
  • Par máximo: 206 Nm (1.750 rpm)
  • Velocidad máxima: 200 km/h
  • Aceleración 0-100 km/h: 8,5 seg
  • Consumo medio: 5,6 L/100
  • Emisiones de CO2: 129 g/km
  • Cambio: manual de cinco velocidades
  • Longitud: 4,06 m
  • Anchura: 1,68 m
  • Altura: 1,49 m
  • Batalla: 2,51 m
  • Depósito: 45 litros
  • Maletero: 275 litros

VIRTUDES

  • Motor brillante
  • Sistema Stop&Start de serie
  • Confort de marcha

DEFECTOS

  • Dirección muy asistida
  • Balanceos de la carrocería
  • Consumos sensibles

VALORACIÓN: 7,7

  • Habitabilidad: 8
  • Maletero: 7
  • Calidad percibida: 7,5
  • Sonoridad: 7
  • Confort de marcha: 8
  • Comportamiento: 7
  • Frenos: 8
  • Dirección: 6
  • Cambio: 8
  • Prestaciones: 8,5
  • Aceleración: 8,5
  • Recuperaciones: 8,5
  • Consumos: 7
  • Equipamiento: 7,5
  • Valor-Precio: 8

CONCLUSIÓN

El Punto Evo 1.4i Sport supone un paso importante hacía adelante en cuanto a acabados y confort de marcha, acompañado de un propulsor muy agradable y de excelentes prestaciones. Sin embargo el apellido Sport sólo está presente en aspecto y motor, dado que tanto la dirección como las suspensiones no acompañan a la hora de realizar una conducción deportiva. Es por tanto un producto muy interesante para aquellos que buscan una imagen más sugerente sin sufrir las incomodidades relativas a este tipo de variantes, generalmente equipadas con tarados duros y muelles de corto recorrido que terminan siendo incómodos en largos trayectos o cuando el firme empeora. Eso sí, los que quieran pilotar un Punto Evo que no desesperen; sólo tendrán que esperar a la versión de Abarth, con 160 CV y suponemos un bastidor más afinado.


Texto y fotos por Enrique García (También en Facebook)

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