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Categorías: Honda, Cupés, Híbridos, verdes y alternativos, Deportivos

Presentación Honda CR-Z: ¿Te gusta conducir?


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Tras contarte ayer todo lo que sacamos en claro en la presentación "hablada" del CR-Z, tocaba apretar las tuercas al pequeño Honda y clarificar si lo de marcar como referencias al MINI o al Elise era algo exagerado (o no) para su dinámica.

Lo cierto es que Ámsterdam y sus alrededores no son el mejor lugar para probar el coche "como a mi me gustaría" (y sí, eso incluye chirridos de ruedas y olor a goma quemada en cada curva), pero no había otra opción, así que nos acomodamos en el cupé, y nos pusimos en marcha.

Lo cierto es que encontrar la posición de conducción ideal fue extremadamente fácil. Para empezar, te das cuenta lo panorámico que es el parabrisas delantero, lo cual te da muy buena visibilidad hacia adelante. Vas sentado muy bajo, con las piernas estendidas, y todos los mandos los encuentras muy a mano. La palanca de cambios está donde esperas, el volante cae como anillo al dedo, y el asiento agarra a gusto.


Gallery: Honda CR-Z





El panel de mandos en tres dimensiones lleno de lucecitas, pantallitas y aventuras es fenomenal, y enamora a cualquier friki que (como yo) esté deseando enredar con todo lo que ofrece... Hasta que te das cuenta de un error que por tan típico que se vuelva en los coches actuales, yo no llego a entenderlo: ¡No tiene aguja de temperatura del líquido refrigerante!

Superada la sorpresa, colocamos la llave en el contacto, y pulsamos el tentador botón rojo de encendido. Inmediatamente nos enamoramos del tono de escape, que nos recuerda a un... Honda. El motor se nota como muy ligero, y sube de vueltas en neutra con tanto ánimo como el de un S2000, sin exagerar.

Sin mucho tiempo que perder, pulso el botón Sport (para probar los otros modos de conducción siempre hay tiempo...) y salgo ya disparado para recorrer los primeros metros (mi convicción es que si el coche no tiene aguja de temperatura, es porque el fabricante no considera necesario incluirla, y por ende, yo no considero necesario calentar el motor antes de apretarle. También te digo que eso, si el coche es tuyo, no lo hagas, por razones obvias...).

No habían pasado ni dos rotondas y cuatro giros urbanos, y ya estaba enamorado de dos cosas: El peso de la dirección y el tacto del cambio de marchas. La dirección me recuerda ciertamente un poco a la del MINI por dureza, pero no parece que tenga la bomba de la dirección asistida rota, como aquel. Está en la justa medida en la que un coche lo sientes deportivo a través del volante, sin llegar a ser incómodo.

El tacto del cambio es... ¿inmejorable? Sinceramente, Honda sabe de esto un rato, y no debería sorprenderme, pero es que los recorridos son cortos, precisos y con un "sabor" metálico de estos que encandilan, y dan ganas de cambiar simplemente por el hecho de disfrutar del cambio.

¿Y qué me dices del motor?

Bueno, con esos dos puntos a su favor, yo me temía que el motor se me iba a quedar muy corto desde el principio, pero realmente tampoco fue para tanto el tema. Para que te hagas una idea, a ver si mi ejemplo te sirve de algo: ¿Has cogido alguna vez un S2000 o un Civic VTI?



De ser así, recordarás que son motores que suben de revoluciones como la espuma, y que dan lo mejor de si mismos en la parte alta del cuentavueltas. Desgraciadamente, y a pesar del maravilloso sistema de distribución variable, los bajos son claramente peores a los de un TDI o un motor de gasolina "de los gordos" de otras marcas. Le sucede un poco como al RX-8 (por darte más referencias).

Con el sistema IMA lo que se consigue es un efecto parecido a contar con un compresor volumétrico: El motor gana muchos bajos. Pero muchos de verdad. El par está presente desde muy abajo, y cuando aprietas el acelerador con decisión, y llevas el motor "donde se debe" en el cuentavueltas, la respuesta es contundente.

Obviamente, las cifras son las que son, y en el 0 a 100 no te va a desencajar la mandíbula. La relación de cambio es bastante abierta, y podríamos decir que si todo el disfrute que quieres lo vas a tener en carreteras de estas de segunda y tercera velocidad, no te faltará de nada para sonreir. Ahora bien, si quieres seguir apretándolo más allá, verás que el cambio es más largo de lo que querrías, y que se deja de ganar velocidad más pronto que tarde.



No te confundas, no estoy diciendo que sea un mal coche. Por ejemplo, comparado con el motor TFSI 1,4 de Volkswagen, el tacto del motor del CR-Z me ha gustado claramente más, pues en la parte baja está más lleno, no hay efecto de sobrealimentación, su sonido es claramente más bonito, se siente más deportivo, y se estira mejor. Por otro lado, no esperes cortar a ocho mil revoluciones, porque nosotros comprobamos el limitador a unas 6.700 vueltas de marcador, a donde llega con garbo en las marchas cortas.

¿Y de consumos?

Si nos lees a menudo, y ves mi estilo de pruebas, ya sabes que yo no soy de los que vigila para conseguir un consumo bajo, menos cuando estaba intentando sacar partido a los frenos, la aceleración, el chasis... Y aun así, en un trayecto de prácticamente 100 kilómetros, conseguí un promedio de 6,5 litros a los 100 kilómetros. Obviamente, no rodé a 180 todo el rato, sino que hicimos bastante carretera de doble sentido, sin poder adelantar. Pero allí donde había un hueco entre el tráfico, el pedal iba hasta abajo.



Durante unos kilómetros también probé el modo económico y el modo normal, y rápidamente conseguí consumos de 5,5 litros a los 100 kilómetros.

¿Entonces? Pues oye, yo soy ese que salió en un vídeo hace algo así como un año contándote la famosa frase "el gasóleo que se lo queden los tractores". Viendo motores de gasolina como este, con el sistema IMA, y un consumo de TDI, la verdad es que la justificación de un diésel cada día va quedando más lejana. Obviamente, si haces como yo, bastante más de 25.000 kilómetros al año, rápidamente amortizarás con el menor consumo de un TDI, pero para el tipo de usuario, y el tipo de conducción, placer, ruido y tacto que el comprador de un CR-Z busca, no hay mejor opción que esta. Si pensabas en un Mini Cooper D, por citar un ejemplo, olvídalo, y pon tus ojos sobre el CR-Z.

Pero volvamos sobre el chasis

Pasaban los kilómetros de la ruta de la prueba, y seguíamos sin poder darle cera al asunto como dios manda, así que cuando nos aproximábamos al final de la misma, en un arranque de temeridad controlada, busqué las cosquillas al chasis (reparto de pesos 60-40 delante-detrás respectivamente).

¿Resultado? Poco balanceo, y reacciones muy muy neutras. Nada de un morro torpe, nada de arrastrar los neumáticos delanteros por el asfalto mientras te desesperas porque el coche no entra en la curva. Todo lo contrario, un coche neutro, deportivo en cierta medida, pues ante tu insinuación al volante, rápidamente está deseoso de cambiar de dirección (bajo momento polar de inercia, o lo que es lo mismo, masas muy centradas alrededor del centro de gravedad, que a su vez está claramente bajo).



La trasera te deja jugar con ella si ahuecas el acelerador, y te permite hasta cierta diversión. Recuerdo que el señor Tomobe me dijo que si el Civic Type R me gustaba en ese sentido, el CR-Z no me dejaría indiferente, y así fue.

Obviamente, me faltan muchas mas curvas para decirte cómo va de agarre a la salida de las curvas, cómo frena, o cómo resiste el fadding, aspectos todos estos imposibles de comprobar en una prueba de estas características, y que tendrán que esperar algún mesecito más hasta que podamos convivir con él 7 días consecutivos.

Por cierto, no te he dicho nada, pero la ergonomía es mixta. Algunos mandos están muy bien posicionados, aunque hay que estudiar cómo funcionan todas las opciones, porque parece ciertamente un poco nave espacial. El navegador no está en el mejor sitio posible, pues nos hace quitar la mirada bastante de la carretera para enterarnos de lo que nos está diciendo, y el climatizador es monozona, y parece propiedad del conductor. Es un coche, en este aspecto, muy "centrado en el yo", donde el conductor hace, deshace, decide, y toca, y el pasajero es un mero invitado a la diversión.

Conclusiones

Menudo cacao mental tengo ahora mismo encima con este coche, ¿verdad? A ver, vamos a intentar ser concisos. Si buscas un deportivo compacto, con muy buenas maneras sobre el asfalto, divertido de conducir, con el que pasarlo bien en el curva a curva, que se sienta ligero a la antigua usanza, y que responda a tus mandatos fielmente con un consumo reducido, el CR-Z es la mejor opción que se me ocurre dentro de su precio.

Un MINI Cooper está mucho más visto, y, sinceramente, el Honda no tiene nada que envidiarle en chasis. Aunque no tiene suspensión trasera independiente, no es ni menos divertido ni menos estable. Un Scirocco tiene unas plazas traseras más grandes, pero es claramente más soso. De hecho, dudo que a alguien que se enamore del interior de un Scirocco pueda gustarle luego un CR-Z o viceversa. Yo soy más del CR-Z en este sentido. Vamos, es el perfecto coche del día a día con el que ir a trabajar, y con el que divertirte en fin de semana, siempre que en dicho fin de semana no esperes aceleraciones de esas que dejan goma negra en el asfalto.



Pero a la pregunta de siempre ¿Se compraría Guille este coche como coche único? La respuesta es un no... ¿Cómo así? Pues porque sigue sin tener la potencia que a mi me gustaría tener bajo el pie. No pido mucho, pido 30 ó 40 CV más, lo justo para que las cifras de aceleración y recuperación sean de estas que te hacen pegarte un poco al asiento. Si eres de los de sangre "extracaliente" como yo, entonces igual deberías mirar a otro lado, o esperar a que Honda (o Spoon o Mugen) se animen a hacer algo para que esta pequeña bala corra tanto como luce.

Ahora bien, si para los fines de semana tienes un pepinillo de los de verdad (por ejemplo, guardas un S14a en una lonja, o un S2000), y te planteas un coche urbano y divertido, entonces yo sí que me lo compraría a ojos cerrados antes que cualquiera de las otras opciones que hemos comentado.

Cierto, no te lo he dejado muy claro, pero ya te digo, mejor esperamos a tenerlo siete días seguidos antes de poder juzgarlo a conciencia. Lo que está claro es que tras poderlo probar, es un coche que me gusta más ahora que antes... así que tal vez algo más de tiempo con él me termine de convencer.

Vuelta de Honor

Como extra, si estás tan loco como yo, o algún otro que conozco, te lo confirmo desde aquí: el K20 no entra en el vano motor. Ya te lo dije ayer, pero seguro que sigues dándole vueltas, como yo... Aunque como suelo decir, el poder de la radial lo arregla todo.

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