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Categorías: Volkswagen, Garaje, Compactos

Prueba: El mito, Volkswagen Golf GTI (2/3)


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Bueno, ayer nos dimos el homenaje de probar un GTI de primera generación, pero hoy ya nos toca ponernos serios con el nuevo. Como te contaba, a mí, la idea del nuevo GTI no me terminaba de convencer. La unidad que nos prestaron venía con cambio DSG y un buen puñado de equipamiento (pena de las llantas gordas), con lo que el precio supera los 32.000€. Claro, viendo sólo tarifas de precio y cifras de prestaciones, y dejándolo todo en casa, se me hacía complicado, más allá de las insignias y la estética, justificar las razones para preferir el Golf a un León FR... Pero cuán equivocado estaba.

Esto de probar coches, en todo caso, es muy subjetivo, sobre todo cuando, como aquí, los probadores intentamos ser por encima de todo sinceros con nuestras apreciaciones, pero es lo que nos diferencia de otros, ¿verdad? Bueno, el caso es que tan pronto me entregaron el coche, algo me hizo sentir un cosquilleo estomacal por él. El GTI tiene "algo", ese algo que en foto no se ve, y en vídeo no se nota. La estética no arrasará en tu barrio, y el interior es más bien soso, pero nada más te sientas dentro, sabes que el coche tiene carácter.




Lobo con piel de cordero



Empezaremos hablando de la parte estética exterior. Las diferencias con el Golf normal son pocas, y se quedan en los paragolpes, el alerón y la carrocería más cerca del suelo, sin olvidarnos de las taloneras negras. Realmente son pocos cambios, pero tienen un efecto muy "deportivizador". El morro plano en el centro y achaflanado hacia los lados es realmente interesante, y el coche, en vivo, parece más bajo y ancho gracias a la parrilla horizontal alargada hasta los faros.

En cierto modo, sin tener rasgos del todo comunes, el coche tiene un aire al Scirocco, y si ves un Golf cinco al lado, las distinciones son algo más obvias de lo que parecen en foto.

Pena estética que las llantas del coche de pruebas no fueran las de 18 pulgadas cromadas, ya que, para mí, aportan un último toque diferenciador, aunque dinámicamente, como veremos mañana, el calzado en 17 con gomas 225 es más que correcto.



De críticas a la apariencia externa tengo poco que decir. Lo único que me ha llamado soberanamente la atención es encontrarme que los pilotos posteriores son de bombilla incandescente, y colocarlos con tecnología LED es un extra de más de 300€, que yo pediría fuera de serie...

Por cierto, el difusor posterior, según VW, cumple funciones aerodinámicas, y no solo estéticas. Una buena noticia, pues a mi esto de las rejillas falsas y los cachos de plástico para aparentar me parece una moda odiosa. Ponle al coche cosas que sirvan para algo, y no falsos agujeros para aparentar lo que no es.



Mucho se ha criticado con respecto a la poca evolución estética entre la quinta y la sexta generación, pero Volkswagen ha seguido una sabia receta: Si algo funciona, no lo cambies. Y es que el Golf triunfa en Europa, como siempre nos cuenta Kike con sus listas de ventas, y la variante previa no tenia demasiadas quejas.

Como decía antes, en vivo, las diferencias son más acusadas que en foto, y se dice y se cuenta que este coche está mejor terminado y sale más económico al usuario final en relación a equipamientos y prestaciones.

Uno de los detallitos tontos que más me han gustado es el borde rojo en la calandra, y el spliter que nos encontramos en la parte baja del paragolpes, que además es de un plástico algo gomoso que resiste bastante bien el maltrato en condiciones como... cortes de cunetas (olvida esto que te acabo de decir, y no pienses por qué lo sé, fue sin querer).

Los faros de la unidad de pruebas llevaban AFS, y daban una muy buena iluminación al tiempo que el decorado interior de los proyectores le aporta una imagen de mala leche para imponer.

Los antinieblas tan colocados a los extremos del paragolpes sirven también de cuneteros en conducción nocturna, aunque eso no le gustará a los agentes de la Guardia Civil si te lo ven hacer.

Resumiendo las impresiones exteriores, vuelvo a lo de antes, es de estos coches que no aparentan lo que corren, y ese es otro de los factores típicos del GTI original, un machacagigantes, un lobo con piel de cordero que sólo los conocedores del mundo de las cuatro ruedas saben de lo que es capaz.

Interior sobrio, acogedor y bien acabado



Y pasamos al interior. Aquí nuevamente no vas a alcanzar el clímax solo a golpe de vista. No hay un salpicadero con colores estridentes, no hay fibra de carbono, ni arneses. Hay, eso sí, unos butacones que son, simple y llanamente, maravillosos.

La tapicería retro es, para mí, todo un acierto, y aunque en foto no me gustaba, en vídeo me ha convencido desde el primer momento, quedando además perfectamente conjuntada con los detalles de iluminación del habitáculo en rojo.

Lo primero que hacemos es desalojar los bolsillos y buscar huecos, sin demasiados problemas para colocar las pertenencias, y tratamos de encontrar la posición correcta al volante. La cosa es bastante sencilla. A mi, personalmente, con 1,73 de altura me gusta ir todo lo bajo que deja el asiento, con las pantorrillas claramente más altas que el culo, y con el volante al estilo rally, es decir, cerca del cuerpo, para poder manejar bien el coche, mientras las piernas están más bien estiradas.

En menos de 2 minutos ya había encontrado el sitio, y estaba como pez en el agua. Cierto es que, con el cambio DSG, al carecer de embrague, no estás tan condicionado a la hora de buscar la posición ideal, pero es de aplaudir lo fácil que resulta encontrarse cómodo en este coche para conducir.



Las alas de los asientos recogen muy bien el cuerpo, y tienen de esos respaldos que te abrazan, con la firmeza adecuada en el mullido como para que no parezca que estas sentado sobre una cama de la casa de tu abuela con los muelles cedidos.

Acomodado al volante, toca enredar todos los mandos, comprobar ajustes... Como decía antes, el diseño no es su fuerte, pues todo esta colocado y diseñado de una manera muy correcta y germánica. Una vez más, en foto no convence tanto como en vivo. El diseño no se te quedará grabado a fuego en tu mente, pero todos los plásticos que tocas son de calidad, y la disposición de los mandos es intuitiva.

¿Quejas? Las de siempre. El climatizador está demasiado apartado de la línea de visión, así que para revisar la temperatura seleccionada has de quitar la vista de la carretera. Ahora bien, sucede lo contrario que en el león, a cambio de colocar ahí abajo el climatronic, tenemos el navegador-radio a una altura más aceptable.

Es cuestión de gustos, pero creo que es más importante que la pantalla esté más alta, pues se le presta más atención que a las lecturas de las temperaturas. Si tienes frio o calor giras la ruletilla, la cifra que marque, a fin de cuentas, te acaba dando igual, ¿no?

El guarnecido metálico que da vidilla al salpicadero es muy agradable de ver y de tocar, y pasa lo mismo con todas las piezas de aluminio (no como los plásticos pintados de otros coches), y ese es un detalle inventado diría yo en coches como el TT, que ha acabado imponiéndose con gran acierto en estos modelos de VAG.

El paso adelante de tener metal con tacto frío de metal es esa diferencia de detalles donde un León no puede luchar con sus plásticos pintados de color metálico.

¿Vale la diferencia de precio eso de que lo que parece aluminio lo sea? Si lo miramos desde el punto de vista de las finanzas, y antes de probar el coche, no lo parece, pues el tacto no justifica cerca de 6.000 euros de distancia, pero si te dan a elegir sin mirar precios, preferirás el volante del GTI sin duda alguna.

Bueno, seguimos inspeccionando el habitáculo. Las plazas traseras son más que dignas, y de hecho, una vez más me reafirmo en que una familia con hijos puede vivir hoy en día perfectamente con un compacto. Cierto es que las berlinas tienen algo más de espacio, y de maletero, pero seamos sinceros, como hablaba el otro día con un buen amigo mío: ¿Realmente alguna vez te has encontrado con tener que cancelar un viaje por falta de maletero?

En este coche los que viajen atrás irán bien cómodos, y no les faltará espacio en demasía. Eso sí, es un dos plazas atrás, la tercera de en medio sigue siendo tan inservible como en la gran mayoría de los coches del mercado.

Luego está el problema de las tres puertas. A ver, si tienes una sillita de bebé, es obvio que es mucho más engorro tener que andar abatiendo respaldos y colocando los arneses con el Isofix. No cabe duda.

Ahora bien, no me podrás negar que al ojo te gusta más el tres puertas que el cinco... Yo creo que no hay color, y que el peaje de un mal acceso está compensado con la ganancia de deportividad a través de tu retina. Claro, esto es un aspecto muy personal, y habrá quien la practicidad de las puertas traseras le imponga lo suficiente como para contradecirme, y seguramente no podré hacer otra cosa que darle la razón...

En cuanto a espacio de maletero, como decía antes, no falta sitio para que dos personas viajen un largo trayecto con sus pertenencias para unas vacaciones de verano. Y tampoco te faltará lugar para la sillita del niño.

Obviamente no te cabrá la bicicleta como en un Tuareg, pero dudo que a nadie que se plantee la compra de un coche le vaya a faltar espacio tras el portón trasero de manera diaria.

La mecánica

Bajo el capó delantero se esconde una de las últimas joyas salidas de los estudios de ingeniería del grupo VAG: El ya archiconocido TSI 211 CV de dos litros de cilindrada. Con su inyección directa, su ligereza de piezas alternativas y su turbocompresor, este motor es una auténtica pasada.

No te voy a contar nada que no sepas ya: Se estira en el cuentavueltas como un atmosférico, no tiene lag en el turbo, y está lleno en todo el rango de revoluciones, aunque mejor si lo buscas a partir de las tres mil vueltas.

La sonoridad del sistema de admisión y escape está muy bien estudiada. El coche apenas murmulla cuando no le pides grandes cargas de acelerador, y sin embargo es capaz de transformarse radicalmente si te empeñas en buscar hasta donde puedes apretar el pedal derecho.

Esta bipolaridad de personalidad es justo lo necesario en un compacto deportivo, pues de esta manera podemos llanear por autopista o autovía de circunvalación sin estres alguno, y luego excitarnos a base de gruñidos de escape.

Poniendo la guinda al pastel tenemos la caja DSG (opcional que yo diría obligatorio para cualquiera que se plantee un GTI) y el sistema de emulación de diferencia autoblocante XDS.

Empezando por la caja de cambios, nuevamente tengo poco que contarte de nuevas: Me sigue pareciendo toda una maravilla. Lo tiene todo, es cómoda en automático para largos viajes o interminables horas de atasco, al tiempo que en conducción deportiva es todo lo rápida que puedas imaginar.

Por sacarle pegas, estamos con lo de siempre, desconocemos la fiabilidad a largo plazo (dentro de cinco o siete años hablamos) o su coste real de mantenimiento, pero si resulta tan buena en ese sentido como en tacto, se acabará imponiendo en todos los coches.

Y luego está la sonatina del tamaño de las levas. En conducción deportiva me gustaría que fueran algo más que los dos pequeños pulsadores que son, y fueran más "leva de toda la vida", pero para gustos... Los colores.


Conclusiones antes de irnos a la carretera

Bueno, creo que ya te hemos abierto el apetito de la tercera y definitiva parte, donde le daremos toda la caña posible al coche. Pero por lo pronto ya podemos ir sacando algunas cosas en claro...

Este Golf GTI es como esa chica que un día conoces. Tal vez no sea la mujer más impresionante, tal vez no mida 1,80 y tenga piernas impresionantemente largas, pero en lo profundo de tu interior sabes que es la que realmente buscas. Su personalidad, su "grado de acabado", su forma de ser... No es una libertina con la que la gente sueña para una noche (no es un Ferrari) pero es la perfecta persona con la que pasarías todos los días de tu vida. Eso es para mí un GTI, un coche inteligente, con el que lo mismo puedes ir a una fiesta de sábado noche, al trabajo el martes, o a un tramo de rallyes el domingo por la mañana a soltar adrenalina. Lo tiene todo, y no cuesta demasiado (en relación con otros automóviles similares, pues el precio no es precisamente una ganga...).

Ya lo sabes, no te pierdas mañana la acción.



Fotos: Ester Constantins y Guille G. Alfonsín, todos los derechos reservados.

Tercera parte

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