Skip to Content

Everything iPad on TUAW

Categorías: Volkswagen, Pruebas, Compactos segmento C

Prueba: El mito, Volkswagen Golf GTI (1/3)


Pincha la imagen para ver la galería

GTI, unas siglas tan generalizadas y gastadas que algunos han perdido hasta la noción de dónde nacieron y la realidad de su significado original. Si nos quedamos con la definición de sus letras, sabemos que GTI quiere decir "Gran Turismo de Inyección", y la verdad, esta explicación da poca luz sobre el tema.

Un Gran Turismo, según los estándares de posguerra, no era otra cosa que un superdeportivo orientado más hacia el confort que hacia las prestaciones puras y radicales. Buenos ejemplos son el Pegaso Z102, el Ferrari 250GT o el Aston Martin DB4. Es obvio que viendo estos ejemplos, simplemente pensar en que añadir la "I" de inyección no los va a convertir en lo que todos tenemos hoy en la mente cuando hablamos de GTI.

El término lo acuñó originalmente Volkswagen allá por 1977, y fue la manera de bautizar a una variante deportiva de su Golf, nacido en 1974. La idea era simple: Como el Golf era un buen coche de viaje, y en su nueva versión además tenía credenciales deportivas, los de Wolfsburgo vieron lícito emplear las siglas GT, y le añadieron el tema de la inyección pues era un punto importante del nuevo modelo.






Lo que en VW nadie sabía es que las iniciales GTI se iban a convertir en lo que es hoy. Si me pidieras que describiera lo que implica, te diría que un buen GTI es aquel compacto que sabe mezclar a la perfección la capacidad de uso diario, con un precio contenido y un coste de uso asumible por cualquiera, al tiempo que ofrece prestaciones y diversión de conducción suficientes como para entretener a los locos del volante.

El éxito de las dos primeras generaciones del Golf GTI fue tal que pronto muchos otros fabricantes copiaron las siglas y en cierto modo la fórmula. El 205 GTI es un buen ejemplo de ello, aunque otras marcas prefirieron crear sus propios nombres: GSI, Turbo, 16V, Volcane, RS...

El caso es que con el paso del tiempo, la propia volkswagen fue perdiendo el ADN del GTI original. A cada generación que aparecía se le ampliaba la dotación, el peso, el tamaño, se suavizaba algo el comportamiento y se perdían prestaciones, pero sobre todo, se perdía ese tacto deportivo.

El clímax de la pérdida del carácter GTI llegó, según mi opinión, con la cuarta generación. Tal había sido la escalada de confort, y la popularización de la versión deportiva que prácticamente todos los Golf gasolina que se vendían eran GTI. Comentándolo en la redacción, Kike me decía que para él la cosa había empezado a ir mal con el MKIII de 115 CV, y razón no le falta, pues estaba bastante corto de motor, pero el chasis era todavía algo deportivo (lejos de lo ideal para nosotros, eso sí), y con la llegada del 16 válvulas la cosa mejoró bastante.

Volviendo sobre el IV, el coche no ofrecía una conducción deportiva entretenida, no te daba adrenalina, no te pedía pisarle el acelerador hasta sacarlo por el otro lado del cortafuegos delantero. Cierto es que VW intentó enmendar el disparo con el lanzamiento del R32, pero aunque era un gran coche y sonaba fenomenal, su tracción integral y su motor V6 lo convertían en demasiado torpe como para divertirse en un curva a curva de 2ª y 3ª, lo cual no quita para que fuera una máquina inmensamente rápida y efectiva, con grandes dosis de tracción y una gran patada.



Pero cuando más negro pintaba el futuro del GTI, cuando las siglas ya no significaban más que un grado de equipamiento para que los pijos pudieran fardar, apareció el GTI 5ª generación, y todo cambió hacia los orígenes.

Atrás quedaron las prestaciones cortas, o el comportamiento remolón y comodón. Había llegado un GTI puro, como los de antes, con mala leche, con un cambio DSG maravilloso, y con un tren delantero lo suficientemente ágil como para entrar en las curvas a la mínima insinuación. Súmale a eso el magnífico eje multibrazo posterior, que respondía a las deceleraciones súbitas en pleno apoyo y dabas con la fórmula GTI original.

Sí, medía y pesaba mucho más, y el equipamiento era casi casi de un coche de segmento D, pero el genoma original de compacto deportivo estaba ahí.

Así podría resumir en muy breve la historia de este mito viviente. Ahora ya voy a poder personalizar un poco más la prueba, y hablar desde mi perspectiva, que ya sabes que es bastante peculiar... Para mí, que he tenido la suerte de andar con todas las generaciones previas más o menos tiempo, el GTI era un coche algo sobrevalorado. Con el cinco no había tenido apenas kilómetros, y el mal sabor de boca del cuatro me hacían pensar que pagar la diferencia con otros compactos de similares prestaciones y menor precio no merecía del todo la pena.

Con la oportunidad de probar a fondo de verdad la sexta generación del GTI original queríamos salir de dudas, y ver de una vez por todas si ese extra de precio respecto a coches como su primo el León FR TSI estaba justificado.

Pasado frente a futuro



Lo primero que hicimos, como puedes ver en las fotos, es reunirnos con un par de propietarios de un buen escuadrón de Golfs serie 1. Los hermanos Heras Martín nos acercaban un Golf MKI negro (¡gracias!), en bastante buen estado de conservación, al que van a someter en los próximos meses a un completo repaso de chapa.

Teníamos que comprobar si del GTI original al actual quedaba algo que los uniera. Y bueno... nada mas acercarnos, y tal y como preveíamos, encontramos los dos grandes parecidos: Las insignias, y que ambos tenían cuatro ruedas...

Más de 30 años de evolución se han de notar en algo, pero tal es la diferencia estética y de tamaño, que se hace difícil buscar similitudes. Cierto es que ambos comparten un curioso resalte rojo en la calandra. Cierto es que ambos tienen la misma tapicería en los asientos, pero para de contar, pues en todo lo demás, estos coches no tienen más de parecido que si pusiéramos cualquier otro a su lado y lo comparáramos.

De hecho, si me hicieran sacarle un pariente cercano al MKI, ese sería el futurible Polo GTI, pero esto ya es otra historia.



Lo que realmente importa es el carácter, el ADN, lo que hace al GTI un GTI. Y es que si tenemos que valorar este aspecto, tenemos que comparar a cada coche con sus coetáneos y colocarlo en su lugar para ver el tipo de usuario ideal.

Un paseo en MKI

Aprovechando la sesión de fotos, y abusando de la amabilidad de Sergio Heras y su hermano, tuvimos ocasión de meterle mano al anciano Golfito, que databa de 1979. La verdad es que no era ni el coche ni el lugar para buscar los límites de adherencia, pero instantáneamente la sonrisa se nos pegaba a la cara tras ponernos al volante.

Es de estos deportivos de la vieja escuela. Nada de asistencias a la dirección... Todo es muy directo, la conexión mecánica con lo que el coche hace y lo que tu le ordenas es bestial, y el coche se siente ágil. Tan ágil y tan dinámico que aunque la suspensión estaba lejos de su mejor momento, ya nos invitaba a hacerle cosquillas en la parte alta del cuentavueltas, gracias también al cortísimo grupo de desarrollo.

El feeling y la información de una dirección no asistida y bastante directa es una de esas cosas que echamos de menos hoy en día en los deportivo en toda regla, y este MKI se encargaba de recordarnos por qué. Los frenos, obviamente, están muy lejos de lo que hoy consideraríamos una parada potente, pero en cambio el motor no da sensación de quedarse corto.

Entre el bajo peso del coche, los más de cien caballitos, y la sensación de velocidad, este coche os puedo asegurar que podría ser uno de mis favoritos para curvas los fines de semana. Y no quería dejar pasar la ocasión de hablar de la sensación de velocidad. Los coches de antes, a 60 km/h, ya te daban sensaciones. Hoy en día las sensaciones escapan cuando conducimos a ese ritmo si no es a base de curvas cerradas... El mundo ha cambiado mucho, pero antiguamente con poca velocidad teníamos un feeling que ahora tenemos que buscar a conciencia. Hemos ganado mucho en estabilidad, en electrodomésticos de transporte, pero hemos perdido el carácter de los coches en el camino...



El interior del MKI es espartano, y todo esta pensado también para no pesar demasiado. El asiento recoge bien y la posición al volante es adecuada. Aunque el coche por fuera es claramente más pequeño, por dentro tampoco falta tanto espacio como podríamos suponer. La ausencia de elementos de seguridad pasiva tiene mucho que ver.

Aquí no hay plásticos blandos, ni molduras metálicas, ni falta que hace. Lo que importa es cómo se mueve el coche, y cómo se siente cada curva, cada acelerón, cada frenada... En esto, este coche se lleva la palma. Es de estas máquinas que te piden ser conducidas.

Obviamente, no es el mejor compañero para una autopista actual, pero es uno de estos clásicos que sí que se prestan a un uso diario intensivo, pues aún te puede llevar a tu trabajo cada día, sin rechistar, y sin gastar demasiado combustible en el trámite. Lo mejor es que poca gente tendrá una máquina como esta con la que darte envidia. Lo peor es que cada maniobra de aparcamiento sustituirá una tanda en el gimnasio para fortalecer los brazos.



Por algo así como unos 7.000€ puedes conseguir un GTI MKI, y si eres de los míos, seguro que tras ver en las fotos el de nuestros amigos, ya estarás buscando en los sitios de compraventa, aún a riesgo de una regañina de tu chica....

La gran cuestión es ahora descubrir si realmente todo este genoma que hemos encontrado en el GTI original ha sido trasladado a la sexta generación del Golf, y esa es nuestra labor. Nos queda mucho por hablar del MKVI, y ya te adelanto que van a ser cosas buenas la mayoría de ellas. Así que no te pierdas los dos próximos días la prueba de este compacto con tanta historia.



Fotos Ester Constantins y Guille G. Alfonsín, todos los derechos reservados.

Segunda parte

Reader Comments (Page 1 of 1)

Autoblog Español

Autoblog en español bloggers (30 días)

#BloggerPostsCmts
1Guillermo Alfonsin17950
2Enrique García1786
3Daniel Murias1212