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Primera toma de contacto con el SLS AMG

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El intento de Mercedes de retomar lo que el SL "Alas de Gaviota" significaba con el SLR de manos de McLaren resultó un fracaso. La prensa del motor no se entusiasmo con cómo iba el coche: Los frenos parecían un botón on-off, el sistema servotrónico hacía cosas extrañas, el chasis no estaba a la altura de lo esperado, y el interior no era digno de un rival del Carrera GT.
Por todas estas razones, la casa de la estrella decidió que la cosa no podía seguir así, canceló la colaboración con McLaren, y buscó la manera de retomar el camino para recrear el SL. Y es que el alas de gaviota en su día era un GT más usable y menos inalcanzable que el SLR. Lo curioso del tema es que los chicos de Mercedes han vuelto a apostar por una creación fuera de sus instalaciones propias, pasando el proyecto a manos de Aufrecht Melcher Großaspach (AMG, para que nos entendamos).
Cierto es que Daimler es propietaria de AMG, y que, por el volumen de producción, es lógico que el coche se ensamble en una pequeña fábrica, pero no deja de llamar la atención que el primer coche completo de AMG sea este SLS tan importante.
Fotos copyright ©2009 Chris Paukert/Weblogs, Inc.
¿Más que nostalgia?
El riesgo de hacer un coche retro es caer en comprometer su funcionalidad por dar similitudes a la pieza original. Y es que hay muchas maneras de reinterpretar un clásico: Por ejemplo, el nuevo MINI es un fiel reflejo estético del original en cuanto a ideas generales, al tiempo que se conduce como un kart, tal y como lo hacía el original. En cambio ha sido incapaz de lograr un habitáculo enorme en relación a su tamaño, un precio ajustado, y unas medidas y peso ajustados.
Cada marca ha de elegir con qué se queda del ADN retro, y que aporta sobre el mismo, y Mercedes ha dado, creemos, con la dosis exacta. Estéticamente el SLS hace claros guiños al Alas de Gaviota original, con sus puertas con apertura muy similar, con su calandra, su largo morro... Pero también tiene carácter propio, y así lo atestiguan soluciones como los alargados grupos ópticos delanteros, las enormes llantas, o las líneas tirando a rectas que predominan en este coche, cuando el original era todo curvas.

Lo que realmente importa es que se conserva la idea de un GT con disposición mecánica clásica, soberbio desde el punto de vista estético, al tiempo que utilizable. Aerodinámicamente la carrocería está estudiada al milímetro, y cumple con los estándares cada vez más duros sobre atropellos.
Es, además, uno de estos coches que luce mil veces mejor en vivo que en foto, pues las instantáneas no hacen justicia a la relación largo-ancho-alto, y nos da la sensación de un coche más estrecho de lo que realmente es, principalmente por su escasa altura.
Pero bueno, vayamos a lo que interesa, que es montarnos en la bestia. Un toque al mando, y la manecilla de apertura de la puerta aparece de su escondite. No esperes una automatización para la elevación de la susodicha puerta, pues colocar tal sistema en el techo elevaba demasiado el centro de gravedad, y fue desestimado desde un buen principio. Bien por Mercedes.
La viga que recorre el lateral del vehículo es ancha y alta, pero no tanto como el espacio que requería el chasis tubular space frame del Alas de Gaviota original. Gracias a esto, entrar en el coche no es tan complicado, y de hecho, con la liberación del espacio para la cabeza, montarse es bastante menos duro que en muchos otros superdeportivos en los que hay que ser poco menos que contorsionista.




Con el cuerpo depositado en el asiento (puedes elegir entre uno normal o un baquet de carreras) te das cuenta de que el espacio no sobra, aunque gracias a la superficie acristalada, no hay sensación de claustrofobia. No es un coche para conductores de dos metros diez, pero la talla media estará cómoda y a sus anchas.
Una vez dentro, la calidad y el acabado rayan a la mejor altura Mercedes. Atrás quedó el desastre del SLR; bienvenidos han sido la fibra de carbono, el aluminio de verdad en lugar del plástico pintado, y el cuero. Todo se encuentra de manera intuitiva, y el equipamiento es el de cualquier coche moderno: Conexión para el iPod, bluetooth...
Puestos a pedir, nos faltaría algún hueco para dejar cosas por el habitáculo, pues las bolsas de las puertas no están ahí por razones obvias.
Arrancamos y ponemos sensaciones a las cifras

571 caballos, y un cero a cien en 3,8 segundos deberían ser suficientes para indicarnos que este coche tiene mala leche, pero en realidad, no es así. Es decir, no es que no la tenga, es que leer cifras es como leer esta prueba: Puede servirte para hacerte una idea de cómo anda el coche, pero sigue sin ser lo mismo que conducirlo...
Así que, botón de arranque, y el ronquido del V8 se apodera del habitáculo. Sorprendentemente, parece que AMG ha querido que el motor esté presente desde el primer momento, y ha huido de amortiguar la melodía gloriosa de cada pistonada. Y es que donde el SLR era más un GT que un coche de estos que engancha y pide que le des acelerador cada segundo, el SLS se cura, y se convierte en un coche de disfrute primero, y de viaje después.
Se hace difícil no caer en la tentación de apretar hasta el suelo el pedal para escuchar el bramido de los escapes, al tiempo que la dirección se siente rápida, comunicativa y precisa, muy lejos de los "volantes de PlayStation" que otros coches de la casa de la estrella tienen, con los que apuntas y diriges, pero que no te dicen nada de la conducción.
El SLS es de estos coches que piden ser conducidos, o sobreconducidos se podría llegar a decir. El conductor no es un sujeto pasivo que simplemente se dedica a indicar por donde quiere ir, sino que tiene su lugar en decidir cómo llegar a la siguiente curva, y tiene información constante y precisa de lo que está haciendo cada neumático sobre el suelo.
Engancha...




La idea era llevar el coche hasta el circuito de Laguna Seca, donde habría oportunidad de intentar (y digo bien intentar) sacarle la quinta esencia. Así que el camino hacia el circuito por las carreteras de las inmediaciones, plagadas de curvas, debían servir para ver cómo era el coche "en el mundo real", pero sin intentar buscar unos límites tan elevados que probablemente estaban por encima de los del propio conductor.
Así las cosas, en carreteras relativamente lentas de curvas, el SLS se siente ligero. Es casi tan grande como un SL, pero no pesa prácticamente nada, y eso se agradece. El morro es ágil al entrar en curvas, el coche no balancea, y no le cuesta nada tragar curva tras curva, con la compostura perfecta.
Evidentemente, no es un Lotus Elise, y no pretende serlo, pero no es de estos mamuts de carretera con los que tienes que marcar la entrada, la parte media y la salida de la curva a cámara lenta para que te hagan caso, sino que es capaz de trabajar de manera fluida.




Entramos a Laguna Seca
Una vez llegados al circuito, se puede investigar con los tres modos del ESP. En primer lugar, nuestro probador colocó el modo Sport, capaz de permitir ciertas deslizadas del culo del coche, pero si se quiere toda la diversión, el mejor modo es "ESP Off".
El tema es que si el sistema ve que estamos al límite del control, y el coche se nos marcha, vuelve a acudir a nuestro rescate, por lo que podemos decir que siempre está ahí latente. Habrá pilotos muy buenos que dirán que esto es "un fastidio", pero la verdad es que con la potencia disponible, y con lo que deja hacer este modo, el 99% de los mortales se sentirán satisfechos.

El cambio de doble embrague también tiene multitud de modos de funcionamiento, sin llegar a los excesos de BMW y sus SMG. En el modo más rápido, el SLS es capaz de cambiar de marcha en unos muy buenos 0,1 segundos.
En circuito, está fuera de toda duda la competencia del coche... Es capaz de ir a ritmo de superdeportivo, pero nuestro ávido conductor no tuvo oportunidad de bajarse y montar en un 599 de seguido para poder comparar, pues el listón está tan alto que cuesta un poco ver realmente cuál es la diferencia en pista cerrada.
Lo cierto es que este SLS es un mucho más digno sucesor del Alas de Gaviota que el SLR, bajo nuestro punto de vista. Es un coche más de conductor, que transmite más sensaciones al conducirlo. Y es que no todo son las cifras y las prestaciones puras, sino cómo de conductor te hace sentir cada coche, y este SLS se lleva la palma en eso. Es tan diferente a otros productos de Mercedes que te hace mirar dos veces la insignia mientras tienes esa sonrisa imbécil en la cara de felicidad y satisfacción.
Realmente, si lo ponemos cara a cara con un Aston Martin DB9, el Mercedes no tiene nada que envidiar, lo mismo que no envidiará a un Ferrari. Y tenemos que añadir que lo bueno de la casa de la estrella es que la fiabilidad no va a ser la de un superdeportivo italiano típico.
Es cierto, no va a dejar de ser nunca un Mercedes, y no tendrá el halo de una marca exclusiva de superdeportivos, pero este coche merece todo el respeto del mundo.
Personalmente, lo tendría muy en consideración si estuviera pensando en un coche que me transmita sensaciones, que me apasione al conducirlo pero con el que pueda ir al trabajo cada día... Un 911 más tecnológico y caro, es decir, superdeportivo capaz de todo.
[Artículo original en inglés de Chris Paukert]
Reader Comments (Page 1 of 1)
raul 8:19AM (11/10/2009)
Es precioso auque me quedo con el R8.
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danieson 6:14AM (11/10/2009)
Un concepto extraño de coche, los faros no me terminan de entrar, sin embargo el resto es precioso.
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luca 8:22AM (11/12/2009)
Para ir al trabajo?
Nosotros teniamos uno en la oficina para testear, y es muy muy incomodo de conducir por ciudad...demasiada potencia, enseguida te pasas los limites sin darte cuenta y cuando estas en atasco vas a trompicones de la fuerza que tiene..
Ademas el Navegador no pega nada con el interior (es el mismo del C-clase...que cutre...)
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JOel 12:12PM (11/10/2009)
Horripilanteeeeeeee¡¡¡ no es mas q un Mercedes Viper
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A.J. 9:04AM (11/11/2009)
el coche es precioso para mi gusto.
pero tiene el cambio por convertidor de par todavia o ya lo han cambiado?
pq ese era uno de los grandes talones de aquiles que tenia el slr
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felipe ambioris fernandez 9:40PM (11/15/2009)
Saludos,Por que no es un coche precioso,quisas si lo llegan a observar personalmente no sea su comentarios,para mi es un hermoso coche,por domde este pase habra que obcervarlo aunque no quieras Mercedes es sin duda la marca de referencia y este es sin lugar a dudas un coche hermoso y emblematico.
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