Categorías: SsangYong, Garaje, Monovolúmenes y MPV

Prueba: SsangYong Rodius 2.7Xdi AWD Limited Aut. (1/2)


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Corría el año 2004 cuando SsangYong Motor decidió ampliar la oferta de vehículos con un monovolumen de grandes dimensiones, competencia directa de los Renault Grand Espace, Mercedes Viano y Chrysler Grand Voyager. En un principio ofertado sólo en Corea del Sur, no sería hasta el 2005 cuando el Rodius fuera lanzado en España.

En un primer momento fuimos muchos los que pensábamos que el Rodius no tendría sentido por estos lares dado su extraño aspecto y grandes dimensiones. Sin embargo una buena política de marketing permitió ajustar el precio al nivel de algunos MPV compactos, lo que sin duda garantizó que muchos olvidasen su aspecto y apostaran por el gran espacio de su habitáculo.

El Rodius es un producto singular que merece ser visto de un punto menos pasional. Puede que la zaga sea extraña, esté algo recargada y que no luzca un bonito desenlace. Quizás las enormes ópticas que muerden la aleta lateral habrían disimulado algo la particularidad el diseño con otras formas. Pero lo cierto es que cuanto más lo miras, más atractivo te parece. Es posible que nunca pronuncies lo denomines como bonito, pero a lo largo de estos días me he encontrado con gente que me ha comentado que no les parece nada feo e incluso al contrario. Puede que para aquellos que gusten de productos originales el Rodius tenga ese toque exclusivo que quieren. Visto desde el frontal, de imagen sencilla y elegante, nadie diría que estamos ante un vehículo de 5,12 metros.

Y es que las dimensiones del Rodius son exageradas. Es grande, ancho y alto. Además sus formas no parecen tratar de disimularlo. En un monovolumen sin embargo es lo más apropiado para poder sacar el máximo provecho a su interior, cosa que en SsangYong han sabido hacer. Y aunque en Europa nos conformamos con versiones para siete pasajeros, en otros países se puede adquirir incluso con cuatro filas que dejan espacio a 12 personas.

Nada más abrir la puerta, nos encontramos con un salpicadero con la instrumentación situada en posición central. Gustos aparte, se lee muy bien gracias a los grandes relojes analógicos. En la consola central están los mandos para los asientos calefactables, luces de emergencia y luneta térmica y, un poco más abajo, un equipo de sonido no integrado de la marca Alpine. Es una pena que para España no haya un sistema audio integrado, ya que cargar con la carátula cada vez que aparcamos no parece una solución del siglo XXI. Por si esto fuera poco, la calidad de sonido del equipo deja bastante que desear y sus botones son muy pequeños. Menos mal que se pueden controlar las principales funciones desde el volante. Continuando con la consola central, en la parte baja están los mandos de la climatización, que es independiente para las plazas delanteras y traseras. Su funcionamiento es correcto y enfría el habitáculo en pocos minutos. Por último y situada inmediatamente más abajo está la palanca de cambios. Nuestra unidad contaba con una caja automática por lo que tampoco hemos aprovechado su buena situación (queda muy a mano) como en uno manual.

Registrando los rincones he visto materiales de todo tipo. En las partes superiores del salpicadero y las puertas se ha utilizado un material mullido, agradable al tacto y de fácil limpieza. Sin embargo en las puertas, los inferiores no tienen ese aspecto que presentan otros productos similares y aunque están muy bien ensamblados, la calidad no es óptima. Cierto es que podemos acceder a un Rodius por poco más de 20.000 € (versión matriculada como turismo) y dado todo lo que ofrece no podemos poner pegas a la presentación. Es más, con el acabado Limited queda incluso vistoso con el tapizado en cuero, el reglaje eléctrico del asiento del conductor y el techo solar deslizante. Tan sólo mencionar dos materiales que ensombrecen un buen producto: el empleado en los tiradores de las puertas, simulando al aluminio pero que de lejos se nota que es plástico y malo, y el de los aireadores delanteros, de calidad mediocre.

En lo relativo al espacio, creo que hay pocos coches que puedan presumir de tanto. En las plazas delanteras tanto la anchura como la altura están en registros muy buenos. Sentados al volante quizás el asiento queda demasiado alto y pese a la doble regulación del volante, habría ido más cómodo sentado un poco más abajo. La regulación en altura del asiento realmente lo único que hace es bascular la parte posterior, por lo que las rodillas siempre quedan altas. Pese a ello no es nada incómodo. De aquí para atrás la distribución elegida por SsangYong es de 2+3 plazas, es decir, dos asientos individuales en la fila central y una banqueta corrida. La amplitud es máxima y cuentan con múltiples reglajes. Los centrales deslizan, se giran e incluso tienen respaldo regulable mientras que la banqueta corrida puede deslizarse por los carriles unos centímetros para dejar más espacio al maletero. En estas plazas también es posible reclinar el respaldo hasta convertirlo casi en una cama.

Y si sorprenden las amplias cotas del habitáculo, al revisar el maletero no decepciona. Estamos acostumbrados a ver vehículos de siete plazas que cuando sacan el máximo partido a los asientos, se quedan con capacidades de carga testimoniales. Este no es el caso del Rodius, que ya con siete plazas cuenta con una capacidad mínima de 400 litros. Al tener una caída de techo casi vertical, se puede aprovechar la altura para seguir introduciendo objetos, lo que sin duda agradecerán las familias numerosas. Para encontrar una capacidad similar hay que mirar el Mercedes Viano con carrocería larga y el VW T5, también con carrocería alargada. Un Chrysler Grand Voyager también se acerca en capacidad y además juega con la ventaja del sistema Stow&Go, que permite una superficie totalmente plana. Este aspecto es el menos cuidado en el Rodius, pues los asientos centrales no se pueden desmontar y el posterior es pesado y muy grande para guardarlo en casa. Otro punto mejorable es el acceso a la última fila, pues hay que hacerlo entre los asientos centrales y aunque a los más jóvenes no les parecerá un engorro, los mayores lo tendrán muy complicado.

Como buen monovolumen hay un gran número de huecos repartidos por todo el habitáculo, con especial mención de los posalatas, que casi salen hasta del techo. El apoyabrazos central cuenta con dos guanteras, una pequeña práctica para dejar la cartera y el móvil y otra inferior con mucha capacidad. En el salpicadero hay repartidos dos cajones, uno para dejar los CDs y otro diversos objetos, que acompañan a los cajones situados bajo los asientos. Bolsas de las puertas, portagafas y botelleros terminan por conquistar a esas familias que siempre llevan todo con ellas.

El equipamiento de serie en la versión Limited es muy completo y no deja lugar opciones, a excepción de la pintura metalizada y el cambio automático (que incluye el control de velocidad). Entre lo más destacable podemos citar:

  • ABS + EBD
  • Doble airbag frontal
  • Control de tracción y estabilidad
  • Control antivuelco ARP
  • Dirección asistida
  • Tracción total AWD
  • Climatizador automático delantero/trasero
  • Cuatro elevalunas eléctricos
  • Espejos térmicos
  • Cierre centralizado con mando
  • Sistema DVD con pantalla TFT
  • Check Control
  • Llantas de aleación
  • Sensor de lluvia
  • Autoencendido de luces
  • Faros antiniebla
  • Volante multifunción
  • Sensor de aparcamiento posterior
  • Tapicería de cuero
  • Asiento del conductor eléctrico
  • Asientos delanteros con calefacción
  • Cristales tintados
  • Techo solar eléctrico
  • Equipo de sonido con MP3 marca Alpine
  • Bluetooth
  • Barras de techo
  • Levas del cambio en volant
  • Control de velocidad
  • Parabrisas calefactado
  • Retrovisores abatibles con mando eléctrico
  • Alarma antirrobo

Como podéis comprobar, el equipamiento incluido es excelente en este nivel Limited. Sin embargo asombra la inexplicable ausencia de los airbags laterales y de cortina en un vehículo de clara vocación familiar. Es una laguna imperdonable en un producto de este tamaño y precio, que debería corregirse lo antes posible. Por lo demás, ningún otro modelo puede competir con el Rodius en relación equipamiento-precio. La tarifa recomendada de la unidad probada, tal y como está en las fotos es de 33.003 €, incluyendo el cambio automático y la pintura metalizada que son los únicos opcionales. El acabado Limited se puede comprar por 26.500 € con tracción posterior y cambio manual, un precio francamente interesante dado el alto equipo disponible. Un Grand Voyager 2.8 CRD Limited Aut. sin tracción total sale por 48.860 € y un Renault Grand Espace 2.0 dCi 150 CV Aut. Exception cuesta 47.170 € con un equipo similar (pero sin tracción total). Por tanto, la jugada de SsangYong en este sentido no tiene rival.

Segunda parte

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