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Summer Budget Travel Tips from Gadling

Categorías: Audi, Garaje, Descapotables, Compactos

Prueba: Audi A3 1.8T Cabrio (2/2)


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Primera parte de la prueba


Antes de contarte mis impresiones, me voy a sincerar contigo: nunca me había convencido ningún derivado descapotable de un compacto. Y es que hay una gran diferencia en un descapotable cuando el fabricante diseña el coche como abierto desde un buen principio (MX-5, Boxster, SLK) o cuando trata de hacer una adaptación a partir de un modelo cerrado. En este segundo caso se pierde rigidez estructural y el comportamiento se ve claramente perjudicado.

A esto súmale que las capotas de lona no eran una solución del todo correcta hasta hace muy poco tiempo, pues cuando llegaba la lluvia o el frio no eran capaces de aislar como esperaba uno de ellas, de la misma manera que no filtraban los ruidos de la carretera.


Cuando empezaron a salir los techos rígidos abatibles parecía que gran parte de estos problemas se iban a solucionar, pero como ya comentábamos ayer, todo esto se consiguió pagando un peaje alto en cuanto a espacio de maletero, peso total, complejidad técnica, estética, espacio en las plazas traseras (haciendo la excepción del C70 de Volvo)...

Vamos, que cuando me entregaron el A3 Cabrio no sabía muy bien que esperarme con su techo de lona. Tenía por seguro que sería un coche agradable para "navegar" estos meses de verano en las carreteras costeras a una velocidad contenida, pero daba por sentado que en autopista no sería igual de confortable que un modelo cerrado o uno de techo rígido plegable.

De la misma manera mi mente negaba que fuera a encontrarme con un descapotable capaz de ponerme una sonrisa en la cara en las zonas de curvas si apretaba el pedal del acelerador, pues imaginaba una suspensión ablandada para no poner en aprietos al pobre chasis. En conclusión, que lo veía como un coche de disfrute de fin de semana a ritmo tranquilo, y no como una máquina de uso diario, o una capaz de hacerme feliz buscando las cosquillas en las curvas.

¡Qué errores de apreciación estaba cometiendo! Y es que lo que hace unos años parecía imposible, hoy en día es fabricable. Pero vamos por partes para contártelo todo bien.

Conduciendo por la autopista y las nacionales



Los primeros kilómetros que el A3 y yo pasamos juntos fueron de autopista y carreteras nacionales rápidas en general. Rápidamente me empecé a quedar gratamente impresionado por el aislamiento del habitáculo. Para ponerlo en perspectiva, este A3 descapotable es más silencioso que un SEAT León, ¡y aquí el techo no es de chapa!

No puedo olvidarme de destacar que esta unidad en concreto llevaba la capota completamente automática y con triple capa de aislamiento opcional (un extra de algo más de 900 euros), pero te puedo asegurar que si te consideras comprar este coche, es una opción yo diría que casi obligatoria.

Con los límites de velocidad actuales, la conducción por autopista puede ser algo aburrida, pero con el techo puesto, y el control de velocidad activado, este coches es tan cómodo como cualquier otro A3 cerrado. Ciertamente no es un descapotable rígido, y en las juntas de dilatación se nota cómo la carrocería vibra y se retuerce más que en un coche cerrado (ves bailar los arcos de seguridad respecto al parabrisas por el retrovisor) pero la trayectoria no sufre variaciones, y el coche tiene pisada de primera categoría.



Con 160 caballos, un sistema de climatización capaz y un equipo de sonido Bose digno del mejor pub de la ciudad, los kilómetros pasan sin que te des cuenta. Si te animas a parar en un área de servicio, puedes optar por quitar el techo, e intentar circular a cielo descubierto por la autopista.

Puede parecer una locura (y en otros coches lo es) pero a 120 km/h o algo más no sufres para nada. Basta con tener las ventanillas laterales subidas para que puedas charlar con tu acompañante, o disfrutar de la radio. Solo te harán falta unas gafas de sol para que el aire no te moleste en los ojos, y una gorra para no coger una insolación.

La maniobra de descapotado, con esta capota opcional, es 100% automática, y en 9 segundos terminamos con ella, sin extrañas aperturas del capó posterior, ni ruidos raros. De hecho, se puede ejecutar este plegado en marcha, pero con un límite de velocidad de 30 km/h.

De hecho, sin poner el derivabrisas posterior, el A3 ya se puede disfrutar a esas velocidades, aunque si se hace uso de él, la experiencia gana enteros en confort, pero pierdes algo de la sensación de ir descapotado, porque te falta parte del viento, amén del tiempo que también empleas colocando el citado derivabrisas.

Después de aprobar con nota en autopista, el siguiente paso era introducirse en carreteras nacionales y similares. Aquí, el A3 sigue demostrándose como un coche válido para todo. Como la velocidad de crucero ya no es tan alta, se hace todavía más aconsejable (si el astro lo permite) viajar con el cielo por techo.

El cambio DSG (alias S-Tronic para Audi) vuelve a demostrar todo su saber hacer, y las vías de doble sentido son otro paseo militar para este coche de los cuatro aros. La pisada, con el kit S-Line es firme, pero no incómoda. Cierto es que el estado de muchas de nuestras carreteras no es para tirar cohetes, pero este coche se traga los baches sin cambios de dirección no deseados, y no nos da dolor de riñones.



La resistencia de las estabilizadoras al balanceo es bastante apreciable, y evita que nos cansemos en los curvones rápidos, pues no vamos moviéndonos de un lado al otro. El tacto del volante y de los pedales es muy agradable, con una dirección más dura que en un SEAT, por ejemplo, pero que no requiere esfuerzo para girarla.

El freno es, quizá, donde sigo sin darle buena nota a VAG. Frena demasiado de golpe en su primera parte del recorrido, pues va muy asistido, y frenas según mueves el pedal, no lo modulas con la fuerza. Ya lo hemos comentado en otras ocasiones: esto no es un problema o una pega, pues te acostumbras rápido a este funcionamiento, pero personalmente soy de los que prefiere un freno algo más duro con el que poder dosificar las frenadas modulando la presión sobre el pedal.

La motorización del coche de pruebas, un 1,8 TSI, va de fábula, como todos estos motores, y tiene una curva de par llena en todo el cuenta vueltas. Los adelantamientos son una maniobra sencilla y sin riesgo, y si se trata de ahorrar en consumos, el motor también sabe hacerlo.

La vida urbana también le va



¿Y cómo se desenvuelve en el día a día? Pues la verdad es que como coche de uso diario es como cualquier otro A3, es decir, versátil y útil. Cómodo y fácil de maniobrar. La capacidad de poner y quitar el techo en pocos segundos te facilita la vida a la hora de conducir con el coche abierto, porque no te da pereza después tenerlo que cerrar.

Las pegas en un uso de todos los días es que la boca del maletero es tan pequeña que cuando pretendes introducir la compra en el portaequipajes puede que tengas algún que otro problema. Pero ahí acaban las dudas.

El coche se traga bien los badenes que plagan nuestras urbes, y no toca con los bajos. Maniobrar con él, con el techo puesto y marcha atrás, es algo más complicado que con un coche "normal", pues la visibilidad central trasera está algo comprometida, pero tenemos en opción un radar de aparcamiento sonoro (ánimo, Audi, instala ya el de señales visuales en estos coches también) que nos facilita la vida de manera interesante.



El consumo de combustible en ciudad es bastante contenido, y el motor está muy lleno en toda la gama de revoluciones. Vamos, como cualquier otro TFSI del grupo y de la marca. Evidentemente, tendremos mejores resultados para nuestro bolsillo si nos compramos un 1,6 TDI common rail, pero sinceramente, tener un descapotable para escuchar sonido diésel cada vez que lo abramos me parece que resta un poco del disfrute general del coche.

Si lo que gusta es llamar la atención en la ciudad o el pueblo de costa, tranquilo, este coche lo consigue, y atrae miradas hacia sus pasajeros, pero de una manera elegante, y sin excentricidades. No es un coche de esos que la gente señala y grita, pero tampoco pasa desapercibido del todo.

¡Acción!



Pero si hay un sitio donde se disfruta de estos coches abiertos, es en las carreteras de segundo orden, a cielo descubierto, y si puede ser cerca del mar, mejor que mejor. Así que no tardamos en ir para allí. En un primer momento, probamos el coche como será conducido por la mayoría de sus propietarios, es decir, disfrutando del paisaje.

De esta manera, este coche es difícil que tenga un rival que lo supere, si a caso lo igualará (recordando el Serie 1 descapotable). Con el S-Tronic en automático, y en carreteras cuya media de velocidad se quede sobre los 50 km/h, es fácil disfrutar de la brisa veraniega, poniéndote moreno sobre ruedas, escuchando los ruiditos de la naturaleza... Un ambiente idílico que abre la puerta al disfrute del mundo del motor sin necesidad de correr como un bárbaro y desprender adrenalina por un tubo. Si acompañas esta conducción con un disco de chill out o similar sonando por el excelente equipo Bose, puedes llegar al climax de la relajación en términos de conducción.

Para buscarle una comparación válida, me volveré a reflejar en el mundo de las motos: a todo el mundo le gustan las deportivas, pero los que tienen una chopper saben que pueden disfrutar de la carretera sin necesidad de ir a toda pastilla, contemplando el paisaje, la brisa, el sonido... Este coche, en ese sentido, cuando se trata de disfrutar con comodidad y a poco ritmo, triunfa.



Pero no todo es disfrutar a cámara lenta. y la oportunidad de perseguir a un pelotón de Porsche Cayenne de pruebas unida a la necesidad de probar el coche a fondo y sacar unas fotos nos dio la razón para sacar la quintaesencia del chasis del A3 con el kit S-Line.

Puede que el bastidor no sea todo lo rígido que es en las variantes cerradas, y este no es un S3, pero se puede disfrutar, y mucho, con él. Para empezar, el centro de gravedad de este coche está claramente bajo, más bajo que en ninguno de sus hermanos de gama, y si a eso sumamos la configuración de las estabilizadoras, y la posición de conducción con la posibilidad de llevar el trasero bien cerca del asfalto, acabamos encontrándonos con un coche que vira plano, muy plano.

De hecho, jamás hubiera imaginado que en un coche con un chasis tan poco rígido (en comparación con otros descapotables diseñados específicamente como un Boxster) se pudiera conseguir esta sensación de giro plano.



La dirección, a pesar de tener un tacto más duro que en otros modelos del grupo, sigue sin ser todo lo involucrativa que me gustaría para un deportivo (cosa que este coche no pretende) pues no te da todo el feedback que desearías, aunque sí que te informa de lo que sucede bajo las ruedas en el límite.

El coche entra fácilmente en las curvas, sin ese impás de espera de otros modelos más torpes de morro (y eso que aquí el motor se descuelga por delante), y alcanzamos el pleno apoyo en la curva muy rápido, con lo que podemos dedicarnos a buscar el vértice y dar salida a continuación sin miedo a hacerlo antes de la cuenta.

Si nos hemos colado en la entrada de la curva, y vemos a la salida que nos vamos largos, podemos ahuecar el acelerador, y la trasera responderá gratificantemente, colocándose según las necesidades, un comportamiento que el control de estabilidad tratará (y conseguirá) corregir de manera eficaz.



Me llamó incluso la atención la agilidad del coche en respuesta a las variaciones de carga de acelerador en curva, pues me esperaba que con una orientación de descapotable de paseo no fuera un coche ágil, pero como te decía al principio, estaba netamente equivocado.

A medida que la cosa se va "poniendo seria", y damos gas sin contemplaciones con el coche todavía apoyado, nos encontramos la lacra de los tracción delantera, y es que el coche pierde rueda de adelante con facilidad. Audi incorpora en este modelo una emulación de diferencial autoblocante, como el XDS de SEAT, pero solo funciona hasta unos 50 km/h, por lo que en todas las curvas en las que salgas más rápido y des gas a fondo acabaras perdiendo algo de tiempo en quemar un poco los neumáticos.



Los cambios de apoyo son instantáneos, nuevamente gracias a la configuración de las suspensiones, y el coche no se nota ni perezoso ni pesado para pasar de una de izquierdas a una de derechas.

A todo esto, ¿y los frenos? Pues cumplen su cometido satisfactoriamente. Como te contaba antes, el tacto no es el que tendría el coche de mis sueños, pero no se echa en falta mordiente ni resistencia si consideramos la orientación lúdica del coche, que no deportiva extrema.




Como en ocasiones anteriores, el mando del cambio S-Tronic se ha de colocar en posición manual o deportiva para poder divertirse sin que tome decisiones por su cuenta. Eso sí, si llevamos el motor al corte, meterá una marcha más, y si pisamos a fondo en una marcha larga, reducirá para buscar la aceleración perdida. En todo caso, con siete velocidades bien escalonadas, es una delicia hacer un curva contra curva con este coche de videojuego, aunque en ocasiones podemos perder la orientación de las levas si giramos mucho el volante en alguna curva.

Aunque te encuentres irregularidades en el asfalto en pleno ataque, el coche guarda muy bien la compostura, y lo que pierde de feedback en el volante por su configuración, lo gana en cuanto a confianza en este tipo de situaciones, ya que no tenemos un tembleque en la dirección que nos meta el corazón en la boca.

Resumiendo, si vas a atacar curvas con él, puede que no sea el coche más rápido para ello, pero te divertirás, pues es muy fácil de llevar rápido, es seguro gracias al ESP, y el tacto de sus mandos es suficientemente involucrativo como para sentirte el "capitán" de la nave.

Como críticas, me quedaría pedir un sistema quattro, para no perder tracción a cada salida de curva, pero el sobrepeso de la misma y la pérdida de agilidad asociadas igual irían en contra de la diversión.

Los consumos aún en estas condiciones siguen siendo ajustados, y me llamó la atención incluso, pues pocas veces había gastado tan poco combustible con tanta diversión.

Un coche para todo



Tras convivir una semana con el A3 cabrio, mis prejuicios se fueron al traste. Para empezar, el techo de lona no es ninguna desventaja respecto a uno rígido. Si bien es posible que envejezca peor y sea más vulnerable a gamberradas que uno metálico, tiene sus ventajas en fiabilidad del sistema de abatimiento, que es más sencillo, rapidez, peso, altura del centro de gravedad, y estética agraciada.

Aísla como un Volkswagen EOS a nivel de ruidos con la capota puesta, y su trasera (opinión personal) está mejor rematada. No tiene problemas de espacio en el maletero cuando replegamos la capota, y los asientos de atrás son completamente utilizables.

De hecho, es un coche que se puede utilizar para el día a día, sea invierno o verano. Un A3 para todo, y para todos. Y fíjate el nivel de convencimiento al que llegó conmigo este coche, que antes de la prueba no se lo hubiera recomendado a la mayoría de las personas, pues lo veía como segundo o tercer coche, pero me ha demostrado que puede ser perfectamente el coche de diario.

El motor es suave y agradable, el cambio fácil de utilizar, amigable, y listo para cuando queremos algo de acción. Y los consumos son muy ajustados, pues promediando menos de 8 litros a los 100 kilómetros tras dar auténtica cera cerca del 15% de toda la distancia que recorrí con este coche habla muy bien de él.

De hecho, si lo tuyo es navegar a 80 km/h por nacionales, sin apretar el acelerador a fondo cuando llegan las cuestas, podrías conseguir consumos de 7 litros o algo menos. No llega a ser un diésel, pero como en tantas otras ocasiones, si no andas muchos kilómetros al año, estos TFSI merecen la pena.

Las pegas



Pero no hay prueba de coche sin pegas, y esta no iba a estar libre de ellas. Como en todo Audi, es un coche que de precio de salida puede estar en lo que la lógica marca, pero como nos enamoremos de los opcionales (llantas, kit S-Line, capota automática, navegador, calefacción de asientos, y un larguísimo etcétera) podemos salir con una factura que doblará prácticamente el precio de inicio.

De hecho, si miras la gama de los cuatro aros, el A5 de techo de lona no está tan lejos de este modelo en concreto, pues el A3 de pruebas superaba con las opciones los 40.000€... y a fin de cuentas el A5 es más coche ¿no? aunque tal vez menos utilizable a diario por una ciudad...

Las comparaciones son odiosas

En comparación con su archienemigo, el Serie 1 descapotable, las cosas en precio están igualadas. A favor del BMW tenemos la tracción trasera, que seguramente da un poco más de diversión de conducción cuando se busca la acción pura, pero como este no es el argumento principal de ventas de un compacto cabrio de techo blando, pues se queda todo en agua de borrajas. Vamos, que llegado el momento de decidir, todo se reducirá a dos cuestiones: cuál de los dos nos roba el corazón estéticamente, y cuál de los dos comerciales nos hace un mejor precio.

Resumiendo todo a una sola frase: el A3 cabrio es un buen coche para todos los días, capaz de darnos disfrute en travesías a cielo descubierto cuando hace buen tiempo, y de acompañarnos a hacer la compra con las cuatro plazas ocupadas. Y todo ello con poco consumo, y capacidad para sacarnos una sonrisa si lo apretamos en nuestra carretera favorita de los domingos. En cierto modo, es como si el Golf Cabrio Karman se hubiera reencarnado (con algo más de lujo y exclusividad) en un pariente lejano con toda la tecnología de hoy en día... a pesar de que lo haya hecho sin la insignia de VW.



Fotografías ©2009 Guille G. Alfonsín & Ester Constantins

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