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Londres probará un limitador capaz de reducir la velocidad de un vehículo automáticamente
Al principio parecía una de esas ideas que terminarían olvidándose sin más, pero la oficina del transporte de Londres (Transport for London) piensa probar durante seis meses un dispositivo pensado para reducir los accidentes de tráfico y el consumo de combustible... limitando electrónicamente la velocidad de los propios vehículos.
El sistema, denominado Intelligent Speed Adaptation o ISA, será instalado en un taxi, un autobús y veinte vehículos del gobierno para controlar su velocidad dentro de los márgenes legales y evitar que sus conductores puedan excederlos. Su grado de intervención es tal, que incluso es capaz de reducir la velocidad de un coche en contra de los deseos de la persona al volante. De forma alternativa, el ISA ofrecerá un método de supervisión, que simplemente informará al conductor cuando alcance el límite de la vía en la que se encuentre. Opción que nos parece mucho más inteligente.
Si la fase de pruebas se salda con éxito, es probable que la tecnología del proyecto sea ofrecida en cuestión de 12 meses a todos aquellos conductores que así lo deseen. Y es que si nadie está maquinando algo más siniestro a espaldas del público, su implementación será absolutamente voluntaria. Con eso contamos. Aunque nadie debería jugar a Fitipaldi en una vía urbana, tampoco parece inteligente dejar el control de un automóvil a una máquina a fin de cuentas estúpida, e incapaz de diferenciar entre una emergencia y un simple acelerón por dar placer al pie derecho.
[Foto: Edward Barnieh Photography]
[Artículo en inglés]

Reader Comments (Page 1 of 1)
S63 7:22AM (5/16/2009)
Sin ser partidario de exceder los límites, menos aún en ciudad, el que un control externo influya sobre la velocidad de un vehículo creo que puede llegar a ser peligroso, pues frenarlo en un adelantamiento puede crear situaciones peligrosas, donde un exceso puntual puede ser más deseable que prolongar el adelantamiento. También puede fallar y dejarnos al arbitrio de un dispositivo averiado.
En el caso de que se implanten esas medidas, debería enfocarse más como un aviso de cinturón no abrochado, sonando un pitido amenazador que el conductor pueda escuchar, pero dándole la decisión final de cómo afrontar ese momento concreto según el entorno del tráfico. Controlar la velocidad urbana es muy interesante, pero siempre que el remedio no sea peor que la enfermedad.
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