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The Chequered Flag: Un corto paseo a través de 100 años de automovilismo deportivo


Pincha en la foto para ver la galería de la visita a la exposición

Como bien sabes, dentro de siete días se celebrará el Gran Premio de Cataluña de Fórmula 1, pero nosotros hemos querido ir a Montmeló una semana antes ya para poder comenzar a vivir el espectáculo y el olor a gasolina. Y es que en la próxima semana va a haber mucho que atender por las cercanías de Barcelona entre la carrera y el Salón del Automóvil.

Tratando de juntar un poco la efeméride del 20 aniversario del inicio de las obras de construcción del Circuit de Catalunya, y hacer una retrospectiva de todo lo sucedido en los últimos 100 años en cuanto a automovilismo deportivo en Cataluña, desde febrero se puede visitar en Montmeló (el pueblo, no el circuito) una exposición que presenta mucha información y detalles de este último siglo. Sólo tiene nueve coches de competición expuestos, pero el valor de algunos de ellos hace más que interesante darse un paseo por allí para verlos. Pero como no todo el mundo podrá hacerlo, aquí te traemos una pequeña visita virtual.


Fotografías con copyright ©2009 Guillermo G. Alfonsín / Weblogs, Inc

Te vamos a presentar la exposición de una manera cronológica, de los coches más viejos a los más modernos. Algunos coches son muy españoles, en el sentido de que apenas se vieron fuera de aquí, pero seguro que a los buenos amantes del mundillo de las cuatro ruedas no les amargará un dulce como este.

Hispano Suiza 45 Crs de 1910 (también conocido como Hispano Suiza Alfonso XIII)



Ahora que han aparecido coches como el GTA Spano o el Tramontana, muchos medios no especializados y responsables de marketing de estas marcas se apresuran a asegurar que estamos ante "el primer superdeportivo español". Pero no, no es así, ni de un buen trozo. Si hay que elegir un primer deportivo caro, lujoso, prestacional y con éxito en una carrera de nivel internacional, probablemente el Hispano Suiza Alfonso XIII que estás viendo sería el primero de verdad.

En el mismo año de fabricación de este ejemplar (1910), el por entonces Rey de España compró 250 acciones de la compañía Hispano Suiza, una marca que llegaría a encumbrarse como una de las mejores de todo el planeta. Este 45 Crs. sólo tenía 45 CV, pero su peso apenas alcanzaba los 550 kilogramos, con lo que su relación peso potencia (12,2 kg/CV) era suficiente para hacerlo más que competitivo en su época. Los 135 km/h de punta que es capaz de alcanzar hablan de auténticos héroes al volante, pues ir ahí arriba montado a esas velocidades y expuesto a los elementos requiere más que valentía, cierto grado de temeridad.

Esta unidad venció la prestigiosa (por la época) Copa Cataluña, antecedente más lejano de lo que ahora es el Gran Premio de Cataluña. Unidades de este modelo también ganaron carreras en Ostende y en la Bologne sur Mer, con lo que el prestigio del coche llegó a ser muy elevado. Podríamos decir que fue prácticamente el único coche español que venció carreras internacionales de máximo nivel hasta los éxitos de Seat.




Bugatti Type 35 (1925)



Una exposición de coches de carreras de las primeras décadas del siglo XX quedaría incompleta si no hubiera en la misma un Bugatti. En este caso el honor de la marca de origen francés le corresponde al Type 35, de 130 CV para 750 kilogramos de peso (5,77 kg/CV, esto empieza a ser rápido).

No voy a comentarte cuánto podría costar un modelo de estos en una subasta, pero probablemente sea de lo más caro que puedes ver con cuatro ruedas, las cuales, por cierto, ya eran de aleación ligera, una de las innovaciones de Bugatti por aquel entonces entre tanta llanta de radios. Este ejemplar en concreto tomó parte en carreras en el Autódromo Terramar de Sitges (si no sabes cuál es, será mejor que busques en google), y posteriormente en Montjuïc.



Alfa Romeo P3 (1932)



Ferrari no sería lo que es si no fuera por Alfa Romeo. Los coches del quadrifoglio verde fueron durante unos años los modelos a batir en las carreras. Este P3 tenía 215 CV para 725 kilogramos de peso (3,37 kg/CV) y en manos de Nuvolari fue durante una década el dominador absoluto de los grandes premios.



Esta dominación llegó al GP de Montjuïc, donde el P3 impuso su ley. Mecánicamente no podemos hablar de grandes innovaciones (atención a los amortiguadores de fricción y las ballestas longitudinales que componen la suspensión delantera independiente), pero su solidez y manejabilidad unidas al genio Nuvolari bastaban para vencer.



Ferrari 553 Super Squalo (1954)



Con este Super Squalo se da un salto de época muy importante. Tras la guerra mundial el orden establecido en las carreras cambió, y Ferrari se erigió, con el nacimiento de la F1, en la escuadra a batir. 260 CV para 590 kg de peso (2,27 kg/CV) ya son cifras que los coches de calle actuales no tienen (a excepción de algunos superdeportivos de máximo prestigio), así que te puedes imaginar ya que para conducir un aparato de estos, había que tenerlos bien puestos.




Pegaso Z-102 Spyder Pedralbes (1953)



Desde los años de Hispano Suiza y Elizalde no hubo ninguna marca española capaz de sobresalir a nivel internacional hasta la llegada de Pegaso. Su éxito fue fugaz, como lo era ver pasar un aparato de estos. Wifredo Ricard (aún no se entiende muy bien cómo) fue capaz de convencer a las autoridades del Instituto Nacional de Industria para construir una serie de ejemplares de Gran Turismo para mejorar la calidad de los productos de ENASA (los camiones Pegaso) y prestigiar la marca a nivel mundial.

Y vaya si lo consiguió. El Z102 llegó a ser el coche de turismo más rápido del planeta, dejando atrás a Jaguar en la carretera de Ostende. Su técnica era mucho más avanzada que la de cualquier coche de su época, empleando un eje de Dion trasero, una disposición transaxle, y lo más impresionante de todo: un motor V8 de doble arbol de levas en cabeza, fabricado en aleación. En este Spyder Pedralbes daba solo 172 CV, aunque hubo versiones de más de 200. Con sus 1.200 kg de peso, el Pedralbes ofrece 6,97 kg/CV.

Para ponerlo todo en perspectiva: Ferrari por aquella época, para sus coches de GT, seguía usando motores de árbol de levas en el bloque y accionamiento por varillas, y empleaba un eje rígido trasero. Otras innovaciones de este caballo volador se verían en el empleo de aerofrenos (algo que luego Mercedes implantaría para su coches de Le Mans) en los modelos experimentales Bisiluro. Aunque consiguió éxitos deportivos locales, sus intentos en la famosa Carrera Panamericana y en Le Mans acabarían con sendos accidentes, cuando por prestaciones y dinámica hubiera podido brillar mucho más alto.



Pero tanta ingeniería también implicó muchos problemas a nivel mecánico, y también a nivel de producción. La fabricación de este coche no era rentable, y apenas se llegaron a fabricar 80 unidades. Hoy están valoradísimos, y poder ver uno de ellos en vivo siempre te crea una sensación especial.



Mini 1275 GT ME-PRE (1973)



Si no se sabe la historia de este Mini, es difícil explicarse a primer golpe de vista lo que le pasa. Parece un Mini normal, pero es extrañamente más bajo. Y es que su techo fue seccionado, sus pilares recortados, y todo se volvió a soldar. Al más puro estilo chopper americano.

¿Y todo para qué? pues para mejorar la aerodinámica de esta pequeña bomba de la carretera, a base de reducir la superficie frontal. Este Mini fue pilotado durante años por Antonio Albacete en el campeonato de España de turismos, con éxito relativo. El Mini se encontraba por aquellos años en plena ebullición, y se había convertido ya en un elemento chic de la época. Hoy en día, el Me-Pre sigue impresionando con sus anchísimas aletas, su bajísima altura, y sus llantas minúsculas comparadas con la moda actual de montar dieciocho pulgadas por todos lados.




Seat Toledo Cupra ETCC (2004)



El Toledo del ETCC supone muchas cosas. Por una parte significó el paso de Seat desde los rallyes, donde siempre había competido, a los circuitos a nivel internacional. Un camino que acabaría llevando a la marca a convertirse en campeona del mundo del WTCC en 2008 con el León TDI.

Por otro lado, el ETCC, campeonato europeo de turismos, sentaría el antecedente del mundial de turismos actual, una especialidad que no ha tenido continuidad a lo largo de los años, aunque ofrece carreras apasionantes y a veces bastante más interesantes que las modalidades de ruedas descubiertas.




Renault F1 R26 (2006)

La exposición se cierra con dos modelos muy actuales de la F1. El primero es el R26 con el que Fernando Alonso lograría su segundo campeonato del mundo de pilotos. El coche está retocado para la exposición y no es una unidad funcional al 100%, pero tiene ese "algo" especial de poder ver un F1 de cerca.




McLaren MP4/15 (2000)



El otro F1 moderno de la muestra es el McLaren con el que Mika Hakinnen corrió en el año 2000 defendiendo sin éxito sus títulos de los dos años anteriores ante un imparable Michael Schumacher. Este sí que es un F1 funcional, y hace gracia ver el difusor de doble altura en su parte posterior.



Como puedes ver, no hay mucha cantidad de coches en la exposición, pero los nueve que están hacen un fiel reflejo de estos cerca de 100 años que han transcurrido desde que un grupo de locos decidió ver con cuál coche podían ir más rápido de un punto a otro.

Si te vas a acercar por Montmeló esta semana que entra para ver el Gran Premio, o vas a ir al Salón del Automóvil, nuestro consejo es que te acerques hasta esta exposición, pues ver estos aparatos en vivo merece la pena. Si no puedes hacerlo, tranquilo, al menos podrás disfrutar de la galería que te hemos preparado.

Fotografías con copyright ©2009 Guillermo G. Alfonsín / Weblogs, Inc

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