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MINI trabaja en nuevas versiones diésel más deportivas

La primera generación del nuevo MINI solo tuvo versión diésel en su variante One. Para la segunda el diésel llegó al modelo Cooper, algo que muchos ya consideraron poco menos que un sacrilegio. Pero si esto no era suficiente para enfadar a los fanáticos de la gasolina y satisfacer a los que buscan motores de gasóleo deportivos, parece que BMW quiere ir un paso más allá.
Como bien sabrás, ahora mismo puedes comprar un MINI Cooper con motor diésel de 110 CV, compartido con el grupo PSA. Es un propulsor de 1,6 litros con 4,4 litros de consumo medio y un cero a cien por hora que baja ligeramente de los 10 segundos. Evidentemente no es un pepino, sino un urbano más que solvente. Pero si algo gusta del MINI son sus versiones Cooper S, y parece que la marca va a atacar el mercado de los utilitarios deportivos una vez más, pero ahora con un motor diésel de al menos 150 CV.
Estaríamos hablando de un Cooper S D, y según AutoCar, utilizaría para ello el mismo motor del BMW 120d, ligeramente retocado en su entrega de par y potencia. Según fuentes internas de la casa británica con capital alemán, la implantación de dicho motor en el vano del MINI está siendo realmente complicada, algo lógico teniendo en cuenta que es un motor diseñado para una disposición longitudinal, y al que hay que cambiar bastantes cosas para acoplarlo a una transmisión delantera transversal. En todo caso, esta nueva variante habría de llegar antes de un año a los concesionarios.
¿Impactado? Pues aún queda lo mejor. Según AutoCar, MINI estaría planteándose montar también el propulsor del 123d, con su doble sobrealimentación, para equipar un Cooper S JCW diésel con más de 200 CV. Y es que si Le Mans la vencen coches a gasóleo, y Audi puede presentar un R8 V12 TDI en un salón internacional, ¿por qué nos tendríamos que extrañar al ver un Cooper S JCW quemando este combustible?. Personalmente, gaste lo que gaste, yo siempre me quedaré con el gasolina.