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Aston One-77 por dentro y a fondo - Cuando la ingenierÃa quiere convertirse en arte

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Una de las estrellas del pasado Salón de Ginebra ha sido el Aston Matin One-77, del que, por primera vez, se nos mostraba su diseño externo definitivo y las interioridades mecánicas que esconde bajo su piel de fibra de carbono. Nuestro compañero de la versión en inglés, Sam Abuelsamid, tuvo la fortuna de pasar unos minutos con Chris Porritt, director del proyecto, y descubrir algunas de las curiosidades mecánicas más relevantes de este superdeportivo.
Acompáñanos por tanto en el viaje alrededor de los detalles de esta joya de la ingeniería, diseñada para satisfacer los deseos de los más exigentes y a la vez pudientes del planeta. Un coche que, si bien podría ser técnicamente más avanzado, tiene en cambio una característica que pocas piezas mecánicas poseen, y es que en sí mismo podría ser considerado como una obra de arte, una escultura mecánica, diseñada tanto para dar prestaciones como para lucir bien.
Gallery: Ginebra 2009: Aston One-77 a fondo
Gallery: Aston Martin One-77

A primera vista y para el ojo no entrenado, lo que más llama la atención del chasis del One-77 es su inspiración "racing". Parece que nos encontramos ante un coche de Le Mans, más que uno diseñado para andar por la calle. Pero la realidad es bien distinta. Empezando porque, si Aston hubiera querido hacer un coche diseñado para dar máximas prestaciones en circuito, hubiera colocado el motor en posición central-trasera, y no delantera-central.
El One-77 es un deportivo para aquellos que quieren algo exclusivo, realizado con gusto, calidad y cuidado hasta el último detalle. Se emplea en el un V12 de la marca, subido hasta los 7,3 litros para entregar 750 CV a sus ruedas traseras. Cuenta con seis velocidades y es de accionamiento secuencial, desarrollada específicamente para este coche.


En la continua búsqueda de mantener un mínimo peso, el chasis del One-77 esta realizado en sandwich de fibra de carbono con nido de abeja de aluminio entre medias, combinado a su vez con extrusiones, mecanizados y piezas forjadas en aluminio. En este sentido, llama poderosamente la atención la disposición del miembro transversal trasero en el que se colocan los conjuntos muelle-amortiguador y el sistema de estabilizadora. Esta pieza esta compuesta de varias piezas vaciadas por CNC y atornilladas entre sí tras un profundo análisis de elementos finitos para dimensionar cada una de sus secciones para que soporten la cara local sin añadir peso extra.
En la parte delantera nos encontramos una araña de material compuesto sobre el motor, a modo de rigidificador, que pondrá muy complicadas las cosas para tocar la mecánica de este coche, pero a cambio garantiza una rigidez extraordinaria a la torsión.


Las suspensiones son in-board en las cuatro ruedas, en una búsqueda de reducir las masas no suspendidas para mejorar el comportamiento, como en los coches de Le Mans (el Carrera GT, por citar un ejemplo, ya cuenta con un sistema similar). Los discos de freno son carbonocerámicos mordidos por pinzas de seis pistones, siguiendo la misma línea de reducción de masas no suspendidas.
Otra de las peculiaridades de la suspensión es que se utilizan conjuntos de muelles a modo de estabilizadora, con lo que la regulación de la misma es más sencillo que en una convencional, aunque ocupan más que otras de tipo torsional vistas en coches como el Koenigsegg.


La suspensión es regulable, para permitir al usuario del coche ponerlo a su gusto antes de salir a pista. Cuenta con una regulación activa de la altura libre al suelo, reduciendo la misma en unos 20mm cuando se circula a alta velocidad.
Y ya entrados en temas de velocidad, pasamos a hablar de la aerodinámica. El One-77 contará con un spoiler posterior que se elevará a partir de cierta marca del velocímetro, mientras que la toma de aire para los radiadores frontales será variable, y se podrá obturar para facilitar mayor punta en momentos concretos.
Haciendo buen uso de varios principios básicos de la ingeniería, en el One-77 podemos encontrar piezas que realizan varias funciones al mismo tiempo, como las extrusiones de aluminio que sirven de soporte para la suspensión delantera, que son al mismo tiempo tomas de aire.

En general, el objetivo del One-77 es conseguir un peso de unos 1.500 kg, con lo que será capaz de alcanzar los 100 km/h en poco más de tres segundos, y conseguir una punta bien por encima de los 300 km/h. La relación peso potencia debería ser de unos 2 kg/CV, prácticamente lo mismo que un Enzo.

El objetivo de Aston es vender 77 unidades, todas ellas serán producidas antes de final de este año, y la primera de ellas saldrá de la factoría británica de la marca a finales del presente mes de marzo.

La verdad es que tras descubrir varios de los detalles de este coche de ruedas de 22", a uno se le hace la boca agua por poder probarlo. Si bien Aston podría haber fabricado un coche más efectivo colocando un motor central trasero, la reducción en el momento polar de inercia que implicaría más agilidad también implicaría más complejidad a la hora de conducirlo.
Y es que si algo tienen de bueno los coches de disposición motriz clásica (motor delantero/tracción trasera) es la facilidad de conducción que puedes esperar de ellos, la nobleza de reacciones. Claro que hablar de facilidad y nobleza cuando son más de 700 los caballos que esperan bajo el pedal derecho resulta un poco cómico.
Estéticamente no es tan refinado como las últimas creaciones de Aston, y se separa del clasicismo bello, pero es que no busca la elegancia de sus hermanos, sino ofrecer un poco más de fuerza y carácter a la marca, al tiempo que rellenar las cuentas del fabricante con una serie limitada, como ya viene siendo habitual en otras marcas como Ferrari.