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Ginebra 2009: Spyker C8 Aileron

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Cómo tienen que estar las cosas en Spyker para su flamante Aileron sea descrito como "el coche que llevará a la compañía hacia la largamente esperada rentabilidad". Tras años de trompicones y salidas en falso, este pequeño y exclusivo fabricante holandés se dispone a dar relevo a su actual C8 Laviolette, desafiando las leyes de la física al llenar el hueco dejado tras su marcha con un modelo de mayores dimensiones. 15,5 centímetros más largo, para ser exactos.
El motivo de este alargamiento se debe a que, aparentemente, los consumidores de Estados Unidos no se sentían lo bastante cómodos en su particular interior. A fin de remediar este problema, Spyker ha decidido cortar por lo sano creando un modelo más amplio y confortable, pero sin perder un ápice de su deportividad, garantizada por un motor Audi de 4,2 litros y 400 CV dominado por un cambio automático ZF de seis velocidades.
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Gracias a esta briosa combinación y a un chasis de aluminio, los 100 km/h se alcanzan en 4,5 segundos, y de ahí no se detiene hasta llegar a los 300 km/h. Realmente parece que tenga cuatro turbinas en vez de ruedas, y no precisamente por el diseño de las llantas.

Hablando de diseño, si te parece que el C8 Aileron es más suave y proporcionado en sus líneas que el prototipo mostrado el año pasado, estás en lo cierto. Los pasos de rueda han sido recortados; las entradas de aire, encogidas; el difusor trasero, rediseñado; y así hasta completar una lista de cambios de la que no se ha escapado ni su personalísimo interior. El resultado es un coche tan carismático como sólo puede ser un Spyker, pero mucho más fácil de digerir. Y en caso de que alguien no esté convencido, a las pruebas nos remitimos.