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Estudio sugiere que los videojuegos de coches incitan a comprar más coches


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Antiguamente, cuando un desarrollador de videojuegos quería usar coches de la vida real en sus productos, tenía que pedir permiso al fabricante y licenciarlo, pagando muchas veces por ello. Pero parece que las cosas están cambiando.

El ejemplo del Nissan Skyline GT-R debería ser suficientemente manifiesto. Tratándose de un coche que se había comercializado casi en exclusiva en Japón, tras su aparición estelar en la serie Gran Turismo, millones de jugadores empezaron a adorar esta máquina nipona, hasta el punto de que esta fue una de las razones para que Carlos Goshn se planteara distribuir el nuevo GT-R alrededor de todo el globo.

Ahora, un estudio del Finnancial Post asegura que aquellos que juegan con simuladores de conducción son un 50% más propensos a comprar modelos de coches concretos que aparecen en los juegos. Y es que si te compras virtualmente un Impreza y eres capaz de vencer a la flor y nata de los deportivos europeos, siempre le coges cierto cariño al modelo.

Realmente, no creemos que hiciera falta que un estudio nos explicara esto, y es que, como antiguamente en el cine, la aparición en las consolas y ordenadores de los fabricantes de automóviles es algo cada vez más habitual, y que a medio plazo supondrá gran parte de las inversiones en márketing por parte de las marcas cuando dirigen sus productos hacia los más quemados petrolheads (virtuales y reales). El negocio de publicidad en videojuegos se estima que crecerá más allá de los 1.800 millones de dólares (1.385 millones de euros) en los próximos años.

Aquí los que más se pueden alegrar son los programadores, y es que sacan dinero de vender juegos y de captar clientes indirectos en forma de marcas para sus juegos. Quién lo iba a decir, ¿verdad?

[Artículo en inglés]

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