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Bush sale al rescate de Chrysler y General Motors
Finalmente ha sucedido. A pesar de que el senado de Estados Unidos había rechazado el plan de ayudas a los tres grandes de Detroit, George Bush ha utilizado sus poderes para destinar una jugosa partida de fondos con los que evitar el derrumbe de Chrysler y General Motors, los fabricantes nacionales en peores condiciones.
En total, se destinarán 13.400 millones de dólares (cerca de 9.600 millones de euros) procedentes de un fondo de 700.000 millones de dólares creado inicialmente para salvar a Wall Street, dado que, citamos, "en mitad de una crisis financiera y en recesión, permitir el colapso de la industria automovilística de Estados Unidos no es una decisión responsable". Este préstamo no será sin condiciones, sin embargo: General Motors y Chrysler deberán demostrar antes del 31 de marzo que pueden salir a flote; sin esa certeza, el dinero deberá ser devuelto al estado.
Más información sobre el reparto y las obligaciones a contraer por los fabricantes próximamente.
Actualización: Ya se conocen algunas de las condiciones indispensables para optar a las ayudas. Tanto Chrysler como General Motors deberán renegociar sus convenios con los sindicatos, eliminar los jets de empresa y poner límites a las bonificaciones de sus ejecutivos. Además de esto, el gobierno deberá tener acceso a sus libros de cuentas y tendrá el poder para revisar y bloquear si es necesario todas las transacciones valoradas en más de 100 millones de dólares. Ni Chrysler ni General Motors podrán entregar dividendos mientras deban dinero al gobierno. Más adelante ambos fabricantes podrán optar a una línea adicional de 4.000 millones de dólares.
