¿Scion? ¿Qué es eso? Pues además de significar heredero en inglés, es una pequeña marca de nicho que sin embargo ha dado una lección de saber hacer en el durísimo mercado estadounidense. Fundada hace solo cinco años por Toyota como un experimento para buscar a la clientela más joven, esta división puede presumir de haber triunfado donde otras fracasaron. Como la propia Toyota, que se dio de bruces en 1999 cuando trató de alejar su imagen de marca aburrida y excesivamente adulta bajo el fracasado Project Genesis, con el que quiso vender su cara más dinámica sin apenas marketing ni ganas.
Con la lección aprendida, el plan de Scion fue ir derecha a por la denominada Generación Y ofreciendo vehículos compactos, asequibles, cargados hasta arriba de equipamiento, poco gastones y con una estética muy distintiva, fácilmente personalizable con piezas oficiales o de terceras compañías. Y fue todo un éxito. Solo hay que ver que el 72% de sus clientes nunca habían tenido antes un Toyota. Nadie cubría este segmento, y de la noche a la mañana Scion se encontró con un montón de consumidores llamando a la puerta.
La marca comenzó en junio de 2003 con solo dos modelos y una red de distribución limitada a California que rápidamente fue extendiéndose por el resto de los Estados Unidos. Ahora, Scion cuenta con la base de usuarios más joven del país (la media es de 31 años) y se muestra lista para seguir adelante con la incorporación de nuevos vehículos que sumar a los ya existentes xB, xD y tC. No lo tendrá fácil, en cualquier caso: Hyundai ha estado tomando nota todos estos años, y ha calcado su estrategia para Kia. El SOUL será el primer modelo en seguir los pasos dados por Scion, y además lo hará a nivel global. Veremos cómo piensa defenderse el alevín de Toyota; tenga lo que tenga entre manos seguro que llamará la atención.



