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La verdad es que en comparación con la anterior edición, el Salón de Madrid de 2008 no viene particularmente cargado de primicias. Sin embargo, nos ha proporcionado una muy buena oportunidad para encontrarnos con algunas novedades del Salón de Ginebra que no pudimos ver en su día por falta de tiempo, como el muy cacareado Mercedes CLC.
El CLC, como ya sabes de sobra, es el sustituto del Mercedes C SportCoupé, aunque realmente no se trata de un salto generacional en toda regla. El nuevo modelo sigue utilizando el chasis del anterior, y aunque el fabricante asegura que ha cambiado o mejorado 1.100 piezas del vehículo, hasta el habitáculo resulta inmediatamente familiar solo con ver las fotos.
Cuando fue anunciado hace unos meses, me sentí defraudado tanto a nivel técnico como de diseño. Prolongar la vida de un modelo tan veterano no parece algo propio de Mercedes, y el SportCoupé, aunque ya viejo, era desde mi punto de vista personal uno de los compactos deportivos más bellos del mercado. Por desgracia las sensaciones transmitidas por las fotos oficiales se repiten en persona: bonito por delante, pero espantoso desde atrás.
Para el modelo de 2008, Mercedes ofrece una amplísima gama de motorizaciones que va desde los 122 CV del CLC 200 CDI, a los 272 CV del CLC 350. Los cambios de marchas disponibles son tres: un manual de seis velocidades, un auto de cinco, y el ya conocido 7 G-TRONIC, que viene de serie con los modelos V6. No sabemos qué tal responderán en el CLC (supuestamente la conducción ha sido muy mejorada con respecto al SportCoupé), pero por dentro, me transmite sensaciones encontradas.
Así como los materiales son todos de calidad y a la altura de una marca como Mercedes, da la impresión de que el diseño del tablero es excesivamente anticuado para lo que se lleva ahora. Todo el salpicadero (tanto la parte de arriba como la de abajo) está fabricado en espuma, y los asientos son increíblemente cómodos en parado, muy mullidos. Las plazas posteriores, aunque que difícil acceso, no llevan a la claustrofobia como en otros modelos de su segmento (de hecho son bastante confortables), y si bien hay maleteros más grandes, el acceso al del CLC es encomiable gracias al uso de un enorme portón trasero.
Como admirador declarado del saliente SportCoupé, sigo pensando que Mercedes ha perdido una gran oportunidad con el CLC. Aunque la primera mitad del coche ha sido dibujada con los agraciados rasgos ya vistos en los últimos productos del fabricante alemán, la zaga me resulta simple y llanamente intragable. Tal vez el rediseño de mitad de ciclo consiga solventar sus dificultades estéticas con un cambio en los grupos ópticos, pero hasta entonces esto es lo que hay.




Comentarios de los lectores (Página 1 de 1)
25-05-2008 @ 10:56AM
Gio CASTILLO dijo...
Después de ver el Laguna Coupé este mercedes parece un modelo de hace 10 años.
A mi me encanta más el nuevo frontal de los mercedes que el de antes pero la trasera se ha quedado desfasada respecto al frontal.
Por dentro no me parece hermoso, no parece un interior de un coche de lujo.
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