Y en una de esas noticias que viene a engrosar nuestro archivo de rarezas, una corte en Wiesloch, Alemania dictaminó que Volvo debe pagar 1.725 euros a un comprador de nombre Michael Herzog. ¿El motivo? Sus pies eran demasiado grandes para alcanzar el pedal del acelerador de su C70, así que culpó a Volvo por un problema de diseño.El tribunal estuvo de acuerdo en que la talla de zapatos 47 no era algo anormal, así que la marca tuvo que devolver el 5% del precio del vehículo para que Herzog comprara un par de zapatos especiales que le permitan conducir su nuevo automóvil, además de compensarlo por el tiempo perdido en el cambio de calzado que deberá hacer cada vez que use el vehículo.
[Artículo en inglés]




Comentarios de los lectores (Página 1 de 1)
08-05-2008 @ 9:08PM
vicente dijo...
Que estupidez, es como si un tipo de 2 metros demande a BMW porque toca el techo con su cabeza en un Z4. El que se equivocó fue el comprador, las cosas se diseñan teniendo en cuenta una talla promedio y no los extremos.
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