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La concepción de un automóvil es siempre un trance dificultoso para un fabricante primerizo, y el camino de Tesla no es que haya estado falto de obstáculos. La mayor de las complicaciones hasta el momento ha tenido que ver con la transmisión del Roadster, su único modelo hasta la fecha. Inicialmente, Tesla quería un cambio de dos marchas para el vehículo, pero los ejemplares enviados por X-Trac no eran lo resistentes que deberían. En consecuencia, Tesla contrató a Magna para que le echara una mano en su desarrollo, aunque la colaboración no duró mucho; poco después, anunció que sus técnicos (con la ayuda de Ricardo) habían conseguido una solución interna, y con ella se lanzaron al ruedo. Al final, Tesla se vio abocada a implementar un cambio de una única velocidad hacia delante si quería entregar el producto a sus clientes.
Magna no se sintió especialmente soliviantada por el asunto. A fin de cuentas, así son los negocios. Lo que le hubiera gustado a la compañía, es que Tesla pagara el trabajo que realizó mientras duró su contrato. Magna, además, ha tenido el punto de soltarles "te lo dije", recordando a los directivos de Tesla que ya en 2006 les sugirió una transmisión monomarcha. Para recuperar los 5,6 millones de dólares debidos, Magna ha plantado una demanda en San Mateo, Estados Unidos, que llega justo después de que Tesla se querellara contra Fisker por un asunto extraordinariamente parecido en relación con el diseño del sedán Whitestar.
Por el momento todo este asunto no ha tenido el menor efecto sobre las actividades diarias de Tesla, aunque los clientes impacientados no son pocos, y de querer llevar los retrasos en la entrega a los tribunales van a tener munición de sobras.
[Artículo en inglés]



