Jack Higgs, de Penarth, Inglaterra, tiene 93 años. De ellos, lleva conduciendo 76, y nunca jamás ha recibido una multa. Es más, desconocía lo que era tener un accidente desde que aprendió a conducir a los 17 años. Por desgracia su buena racha terminó de golpe este lunes, cuando dejó dos automóviles en siniestro total (uno de ellos el suyo) y un tercero algo más que tocado. A consecuencia del susto, el señor Higgs ha jurado que jamás volverá a ponerse detrás del volante. La historia tiene su miga.Higgs, un antiguo pastor pentecostal, iba tranquilamente en su Ford Fiesta (de 13 años) cuando a la altura de un concesionario de Porsche perdió el control del vehículo y se encontró sin comerlo ni beberlo cabeza abajo, solamente sujetado por el cinturón de seguridad. Pese a su avanzada edad, pudo salir sin ayuda del automóvil, y tras ser chequeado por los paramédicos abandonó el lugar del suceso sin ningún rasguño. El nonagenario, que atribuye su buena fortuna a Dios y las oraciones, lleva años circulando delante del concesionario, y de hecho era muy conocido entre sus empleados. Viendo la cara del pobre, no nos cabe la menor duda de que siente los Porsches que destrozó como si fueran suyos.
[Artículo en inglés]



