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En caso de que Alfa Romeo no se hubiera llevado suficientes bellezas a Ginebra, en la parte trasera de su stand en Palexpo, tras el 8C Spider y los actualizados Brera y 159, se encuentra esta pequeña maravilla, expuesta entre cristales y luces sugerentes como si se encontrada en el barrio rojo de Ámsterdam.
El Alfa Romeo 33 Stradale fue en 1967 algo así como el equivalente al Bugatti Veyron. Era el coche más caro del momento, sólo se fabricaron 18 unidades, y su motor 2,0 V8 fue transplantado directamente desde los vehículos de competición de Alfa, marcando un punto y aparte frente a otros superdeportivos de la época. Aún a día de hoy sorprenden características tan poco usuales como sus puertas en alas de gaviota, por no hablar de una belleza que lo sitúa en un nivel difícilmente superable.
[Artículo en inglés]



