
El Hyundai Genesis (¿i50?) ya es un viejo conocido por estos pagos, pero mucho antes de cubrirlo con confetis y guirnaldas en las exposiciones, los coreanos tuvieron que hacerle morder las barreras de choque.
Desde fuera, el test de impacto frontal parece saldarse con un resultado excelente para el conductor, y durante el choque frontal, barras de refuerzo y airbags cumplen con aplomo su cometido. El resultado es un Genesis que termina como un auténtico acordeón, pero no sin proteger a sus ocupantes, que es lo que se busca. Nada que ver con las chatarras de hace unos años.
[Artículo en inglés]



