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Salón de Frankfurt 2007: Brilliance BS6

Después de la que se montó con el test de choque realizado por la ADAC, estaba más claro que el agua que no íbamos a perdernos la presentación del Brilliance BS6 en Frankfurt. Allí, rodeado de paredes blancas y una iluminación que volvía majaretas a los chips de nuestras cámaras digitales, nos estaba esperando la berlina más grande del fabricante chino, que posiblemente también sea una de las mejor conseguidas desde un punto de vista estético. Porque efectivamente, el BS6 puede que no sea la cosa más segura del mundo, pero por derivativos que sean, los trazos de Giugiaro lo distancian (y mucho) de sus compatriotas, y encima por dentro es algo bastante aceptable. Un momento, ¿hemos utilizado la palabra aceptable para describir al BS6?
Pues sí. A ver, que nadie nos malinterprete: no tiene la calidad de la mayoría de los automóviles europeos, pero da bastante mejor impresión que un Logan (por ejemplo), y como tantos otros fabricantes chinos sin los recursos para crear sus propios motores desde cero, emplea un propulsor de origen Mitsubishi. Los japoneses, que se deben estar poniendo las botas con esta clase de acuerdos, han proporcionado a Brilliance un sencillo pero apto 2,0 gasolina de 122 CV, asociado a una caja manual de cinco velocidades y capaz de cumplir la normativa anticontaminación Euro 4. Con él, acelera de 0 a 100 en 13,8 segundos y alcanza los 200 km/h, unas cifras discretas incluso a pesar de sus 1.445 kg. Los consumos homologados son de 12,74, 7,04 y 9,14 litros a los 100 km (en ciudad, carretera y de media respectivamente). De los motores anunciados hace unos meses, seguimos sin saber nada, aunque no le vendrían nada mal.
Gallery: Brilliance BS6
Por precio (a partir de 26.000 euros) y dimensiones (4,90/1,80/1,43), el BS6 está muy cerca del Skoda Superb, pero a pesar de que por fuera no se aprecian grandes defectos, solo hay que entrar dentro para darse cuenta de que el checo le pasa la mano por la cara, y eso que, todo hay que decirlo, no es algo tan clamorosamente deficiente como los productos de Geely.

De entrada, el espacio para las piernas es razonablemente bueno, aunque el Superb le saca ventaja. La tapicería de los asientos no parecía deficiente, y a pesar de que todos los plásticos empleados en el habitáculo son duros, prácticamente ninguno tenían un mal tacto, a excepción de los algo flojos tiradores interiores de las puertas.

Controles y botones son todos aceptables, quedando únicamente en mal lugar un volante excesivamente espartano y una guantera que cae como una piedra en cuanto se abre, un detalle que debería estar cuidado en un sedán de su supuesta categoría. El acabado general me da la impresión de estar en la media baja, más por la falta de detalles que por que tenga defectos realmente graves. Básicamente, por los materiales empleados da la impresión de ser un subcompacto muy estirado. Si hay algo bueno que se puede decir del BS6, es que al menos parece consistente, que ya es mucho cuando hablamos de los chinos.
Dicho esto, su compra me parece un auténtico riesgo. Teniendo por el mismo precio un Skoda con más potencia, un interior mucho más cuidado, un equipamiento incomparable y con todo lo que conlleva el respaldo de un fabricante tan importante como es el Grupo Volkswagen, quien meta un BS6 en su garaje por ahorrarse 1.000 ó 2.000 euros se merece todo lo que le pueda pasar. Ahora, habrá que vigilar muy de cerca la próxima generación del modelo; esta gente aprende muy rápido y alguien podría llevarse una sorpresa importante.