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Test Drive: Peugeot 207 1.4 HDI X-Line (I)

Con un año a sus espaldas, al Peugeot 207 ya no lo podemos considerar como novedad absoluta en el segmento de los polivalentes, aunque sí uno de los automóviles más completos e interesantes. Rivales como el Clio, Corsa o el Grande Punto parece que luchan por lograr ser líderes del mercado frente al modelo de la firma del león.

En España, en los primeros seis meses del año 2007, ha conseguido desbancar del ranking al SEAT Ibiza y colocarse como el primero del ranking del segmento y cuarto del mercado total. Con tal éxito, no es de extrañar que hayamos puesto los ojos en el para realizar una prueba.

El 207 de la unidad de pruebas es diésel, como manda la "moda" que prima en España aunque en esta ocasión el motor es el más accesible, un 1.4 HDI con 70 CV, de sobra conocido en otros modelos del Grupo PSA, como el C3, el 206 e incluso el 307. El nivel de acabado, X-Line, es el mínimo aconsejable si queremos comprar un vehículo lo suficientemente completo.

PRIMERAS IMPRESIONES

Nada más acercarnos al 207 comprobamos que en comparación con el 206 es bastante más grande -supera los cuatro metros de longitud-. El frontal, con la enorme entrada de aire y los faros en una posición elevada resultan muy llamativos. La zona posterior es más común, muy al estilo Peugeot, pero no exenta de atractivo.

Al abrir la puerta, lo primero que observo es un salpicadero de diseño moderno y de calidad visual muy aparente. Relojes en color blanco para la instrumentación, plásticos blandos en la zona superior y mandos colocados en el lugar correcto me dejan buena impresión. En el centro de la consola central dispone de un display con datos de la radio, temperatura exterior y el ordenador de viaje, que viene de serie en esta versión.

Nos sentamos dentro y, ajustando volante y asiento, rápidamente encontramos la postura correcta. Los espejos exteriores eléctricos también facilitan está operación. Metemos la llave en el contacto, giramos y ploff.......el coche está frío y el ruido típico de motores diésel deja patente el combustible que usa. En cambio, apenas noto vibraciones, algo bastante positivo.

Comenzamos la marcha y noto que el cambio resulta preciso y suficientemente rápido. La respuesta del motor es buena y me sorprende teniendo en cuenta que sólo tiene 70 CV. Según vamos aumentando la velocidad y subiendo de marchas, la cosa empieza a enfriarse y comienzo a notar esa falta de potencia, sobre todo cuando me incorporo a la autopista. Al menos la pisada es estable y se nota que los 70 CV no pueden poner, ni por asomo, al bastidor "contra la pared".

Salgo de la autopista y compruebo que en la ciudad y callejeando es excelente y muy cómodo. Como estamos a 37ºC, conecto el aire acondicionado y la merma en prestaciones a baja velocidad es casi inapreciable y en cambio, enfría de maravilla y de forma rápida y silenciosa (salvo que conectes la cuarta velocidad del ventilador, que entonces "te vuelas").

Paro en una gasolinera y comienzo a inspeccionar el habitáculo. Las plazas traseras son, sorprendentemente pequeñas para el tamaño del coche. Si los ocupantes de los asientos delanteros son altos, la zona trasera queda reservada casi para niños, con espacio insuficiente para adultos. El maletero tampoco se encuentra a la altura de lo que se espera, estando un poco por debajo de la media del segmento.

Fotos: Enrique García

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