
El Vaticano dio a conocer la semana pasada su documento llamado "Orientaciones para la pastoral de la carretera" y al parecer Ferrari se dio por aludida. Amadeo Felisa, uno de los máximos ejecutivos de la marca, le dijo a Reuters que él no siente que los productos que selen de Maranello sean materia de preocupación. Eso en vista de que la Santa Sede señalara que los conductores no deben usar sus automóviles como símbolos de status diseñados para provocar la envidia del prójimo.
Felisa dijo que los Ferraris podían ser usados de esa manera, pero que en realidad la mayoría de los clientes de la marca compran un vehículo simplemente porque aman conducir. También le señaló a Reuters que estaba seguro que comprar un Ferrari no era un pecado, y que si lo fuera, "uno debe pecar de vez en cuando".
De lo que puede estar seguro Felisa, es que tratándose de Ferrari, la cantidad de gente dispuesta a convertirse en pecadores es bastante grande. Y no me van a decir los dueños de un Cavallino que no disfrutan aunque sea un poco de la envidia de los demás. Y no me mientan, que eso también es pecado.
[Artículo en inglés]



