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Para 2012 todos los vehículos deberán incluir Control del Estabilidad en Estados Unidos

En Estados Unidos los Sistemas de Control de Estabilidad (ESC en su siglas en inglés) serán obligatorios en todos los modelos a partir de 2012. La medida dada a conocer por la NHTSA o Administración de Carreteras de Estados Unidos, se aplicará a todos los vehículos de menos de 4.535 kilos (10.000 libras) y fue recibida sin quejas por parte de los fabricantes. Aquellas compañías que produzcan menos de 5.000 unidades al año tendrán más tiempo para adoptar la tecnología.

Siendo los SUV los vehículos con más probabilidades de volcarse, en Estados Unidos un 90% de ellos ya incluyen el ESC, mientras que sólo el 40% de los automóviles modelo 2007 vendidos en dicho país lo tienen incorporado. Aunque la ocurrencia de vuelcos es sólo de un 2% del total de accidentes, esta cifra representa el 40% de las víctimas fatales, por lo mismo, el equipar con sistemas de control de estabilidad a todos los vehículos permitiría reducir los vuelcos en un 84%, salvando con esto entre 5.300 y 10.300 vidas y previniendo entre 168.000 y 238.000 heridos graves por año. En cuanto a los vehículos, los vuelcos de SUVs bajarían en un 59% y los automóviles de pasajeros convencionales verían caer su tasa de accidentes en un 34%.
Para ser aprobado, el Sistema de Control de Estabilidad usado por los fabricantes debe sortear una prueba donde un robot mueve la dirección de una forma predeterminada a una velocidad de 80 km/h. Es test es tan severo que la mayoría de los automóviles sin ESC pierden el control. De manera obligatoria los automóviles deben incluir un luz que le indique al conductor si hay problemas con el sistema. Los vehículos todoterreno deberán traer incorporado un botón que desactive el sistema. Este punto fue incluido a petición de Chrysler Group, quien obviamente estaba protegiendo la línea de productos de Jeep.

Ya que los sistema de control de estabilidad usan frenada selectiva controlada electrónicamente, todos los vehículos deben incluir frenos ABS, un equipamiento que ya muchas marcas han empezado a incluir de manera estándar. El costos para los fabricantes ascenderán a 985 millones de dólares, pero se calcula que la suma por vehículo sólo llegará a 111 dólares, lo que viene a ser un pequeño precio si con ello se evita un accidente mortal. Adicionalmente con la entrada en vigor de la ley se espera que los daños a la propiedad pública y privada caigan en 450 millones de dólares al año.

Aunque la NHTSA ha estado realizando pruebas desde la década pasada, un punto que aún queda por mejorar en cuanto a la seguridad es el referido a la resistencia de los techos. En Estados Unidos todavía no existe acuerdo al respecto y hay grupos que consideran la legislación muy débil, todo lo contrario que los fabricantes.
[Artículo en inglés]

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