
¿Qué puedes hacer con un motor big block Mopar suelto que te sobró tras montar tu último monster truck? Pues una moto, pardiez, una moto. Claro que esto es cosa para profesionales como Nick Argyle, nosotros somos simples zombis del teclado que posiblemente involucionen hacia patatas de sofá una vez que el software de reconocimiento de voz haga totalmente innecesarios los teclados.
El señor Argyle trabajaba hace tiempo en el negocio de los monster truck, pero tras dejarlo, seguía sintiendo necesidad por tener algo decididamente salvaje. Así que redujo el tamaño de su tienda, y decidió crearse una moto a medida en su nuevo taller. Su mujer, que también debe de ser otra cabezatuerca de mucho cuidado, le dio el visto bueno, al menos siempre y cuando utilizara un motor que tenía por ahí suelto; un Mopar V8 8.2 sobrealimentado. Pequeño pedazo de hierro. El resultado final se puede conducir legalmente fuera del circuito, y si os fijáis bien incorpora algunas ideas curiosas, como el empleo del propio bloque como parte del chasis. Atención también a cómo pasa la correa por delante.
Básicamente la moto se podría describir como dos ruedas atornilladas a un motor. Vale, casi cualquier otra moto podría caer dentro de la definición, pero la máquina en cuestión es la misma encarnación mecánica del concepto. No hay datos sobre sus prestaciones, pero suponiendo un peso total de 680 kilos (un Mopar de 8,2 litros no es precisamente una pluma) y utilizando como referencia sus 1.200 caballos, se podría estimar que hace el cuarto de milla en 6,7 segundos, alcanzando al final una velocidad máxima de 349 km/h.
Whoa.
Por supuesto nada nos gustaría más que ver al cacharro en movimiento y comprobar si realmente sus cifras reales se aproximan a los cálculos. En cualquier caso, aunque no corra tanto, esta monstruosidad merece la pena solo por el miedo que tiene que meter al que se la encuentre en el retrovisor. Y además, seguro que suena como los ángeles.



[Artículo en inglés]



