Durante los últimos años, los ecologistas han convertido a la red de carreteras de Alemania en uno de sus objetivos para intentar reducir los niveles de gases de invernadero emitidos a la atmósfera. Aunque aproximadamente un tercio de las carreteras germanas están limitadas a 130 km/h, en otras se puede acelerar a placer siguiendo únicamente la mejor de las medidas de seguridad; el sentido común.La norma imperante en las autopistas alemanas es "seguridad y prudencia", básicamente lo mismo que nos enseñaron a todos en la autoescuela (y que por desgracia muchos olvidan enseguida). Aunque Alemania puede presumir de ser uno de los países con menos accidentes mortales per capita del mundo, los defensores del medio ambiente mantienen que si la velocidad límite se fijara en 120 km/h, las emisiones se reducirían en aproximadamente un 30%, mejorando en consecuencia la salud del país.
El ministro de transportes alemán, Wolfgang Tiefensee, se muestra firme en reducir los niveles de contaminación, pero ha dicho en numerosas ocasiones que marcar una velocidad límite general "no tiene sentido".
Nuestra cita favorita sobre el asunto nos la ofrece Timm Krägenow, del Deutschland Financial Times: "Conducir sin límites de velocidad en la autobahn es para los alemanes lo que el pesto es para los italianos y la baguette es para los franceses. Nadie en Italia o Francia se atrevería a prohibir las características culturales de su país".
Resulta difícil discutir su lógica.
[Artículo en inglés]



